Visita Patria: Mirar los Oyameles que Sembró don Venustiano Carranza

Reportaje

*También Pinos, Enebro Azul, Roble Blanco y Palo Amargo

*Ver a la Mariposa Monarca, los Colibríes y el Camaleón de Montaña

*Y de Pasadita, Allá en el Desierto de los Leones, Tomar un “Vampiro”

*Sin Dejar de Aprender la Técnica de El Popotillo, si el de las Escobas

Por Susana Vega López

Aire fresco, puro. El sol juega a entrar y salir. La lluvia aprovecha para caer de a poquito. Las plantas y el pasto del jardín aguantan las gotitas de rocío que se resisten a desaparecer. Las aves, con su canto, acompañan al visitante. Por los oyameles altivos se observa a la gente que ya se atreve a salir, en estos tiempos de pandemia, al primer parque natural protegido de la Ciudad de México: El Desierto de los Leones, que se extiende a lo largo de mil 529 hectáreas y es uno de los paseos que todos debemos hacer para despejarnos un poco del estrés que agobia.

Se puede llegar por la autopista México-Toluca o, bien, por la carretera federal. Aunque el panorama es campirano, todavía es ciudad, un área que pertenece a la Alcaldía Cuajimalpa. La comida, tal vez por el ambiente, sabe más sabrosa.

Puedes llegar a desayunar desde las ocho de la mañana, o tal vez a almorzar, comer o cenar para deleitarte con un caldo de hongos o una sopa de médula, acompañado con un café de olla, un jugo de naranja, zanahoria, o de un “vampiro” (betabel con naranja) o puedes optar por un antigripal (naranja, limón, guayaba, apio). En seguida unos sopes con frijolitos, queso, cebolla y salsa molcajeteada verde o roja, una quesadilla y para rematar: unas fresas con crema.

Plantas, animales y microorganismos te esperan en su hogar; un hogar que ha sido cuidado y resguardado desde el 27 de noviembre de 1917 que se nombró al Parque Nacional Desierto de los Leones como la Primer Área Natural Protegida de México, decretada por el general Venustiano Carranza para conservar sus oyameles de hasta 60 metros de altura en un ambiente frío o templado que se identifican fácilmente por tener sus ramas en forma de pequeñas crucecitas y por sus piñas que son utilizadas para el ornato, sobre todo en épocas decembrinas, así como los encinos que se caracterizan por sus bellotas.

También se observan hongos, pinos y árboles como el enebro azul, roble blanco, madroños, palo amargo, hoja grande y pega ropa. En el campo abunda el zacatón, unas yerbas que le dan un tono dorado al paisaje.

Apenas se dejan ver el camaleón de montaña, conejos, liebres, linces, lagarto alicante, venados de cola blanca, colibríes, mariposas monarca que van de paso y hasta ajolote de montaña que vive en el Arroyo Santo Desierto, una fuente de agua que es el más importante de este Parque Nacional. Dicen los que saben que cuando hay ajolotes, el agua es de muy buena calidad.

En el Desierto de los Leones se pueden visitar hasta ocho ermitas de las 10 que se construyeron hace 400 años cuando se levantó el ex Convento de los carmelitas con su muralla, sus celdas, un sótano lúgubre que por el momento se encuentra cerrado por motivo de pandemia, la Capilla de los secretos y más.

Era divertido bajar al sótano porque, a la entrada, “te alquilaban” velas para poder iluminar tu camino, mismas que eran constantemente apagadas por los más osados para saber quién le temía a la oscuridad. En cuanto a la Capilla de los secretos, dos o cuatro personas se apostan en cada uno de los rincones y por un orificio se susurra alguna frase y la otra persona escucha por el otro, en forma de cruz.

Cabe recordar que los monjes se iban a cualquiera de las ermitas dispersas en el bosque para, lejos de todo y de todos, meditar y entrar en penitencia. Hacía mucho frío (a veces insoportable), llovía en abundancia y sentían que estaban rodeados de animales feroces que los asechaban en la oscuridad.

En la actualidad, las familias ocupan estos sitios donde hay mesas, bancas y fogones para hacer divertidos días de campo y jugar al aire libre para lo cual llevan diferentes carnes para asar, tortillas, salsas, chorizos, quesos, o bien unos sencillos y ricos sándwiches o tortas para evitar hacer la fogata-

Desde hace más de 27 años, en el Convento, se puede aprender a realizar una actividad manual, artesanal: la técnica del popotillo que consiste en pegar sobre una hoja sobre papel bond, previamente estampada con un dibujo a la que se le unta cera de campeche y se llena de popotillo, uno a uno se coloca para cubrir el área deseada. El popotillo es ese material con el que se elaboran las escobas cafés antes de que nos invadieran las de plástico.

La señora Yesenia Sánchez Martínez explica a Misión Política que la Delegación Cuajimalpa les da permiso de enseñar esta tarea que, al final, resulta una divertida, colorida y productiva forma de pasar el tiempo. Los materiales ella los proporcional y lo más solicitado es hacer un separador de libros que va a ser decorado con la figura que se elija: un búho, una casita, una flor, una mariposa, un paisaje, un atardecer ¡y tan sólo por 25 pesos!

Yesenia ha ganado premios otorgados por Fonacot: dos segundos lugares a nivel nacional, en tanto que su hija se llevó el primer lugar, todo gracias a su creatividad, su inspiración, su elección de colores, su precisión y paciencia al pegar cada una de las varitas que, al final, resulta ser una obra de arte.

Trabajos que han sido adquiridos por turistas extranjeros: rusos, canadienses, franceses, italianos que se han enamorado de esta artesanía donde los creadores ponen una parte de su corazón, de sus sentimientos, de sus alegrías y emociones varias, aunque el mexicano es su principal cliente.

Camino al Desierto, existen senderos por los que los ciclistas prefieren transitar, veredas por donde la gente camina con libertad para estar en contacto con la exuberante vegetación pues, aunque su nombre evoque la nada y se imagine que está plagado de leones, no hay tal, sino todo lo contrario.

El segundo Parque Nacional protegido fue el Iztaccíhuatl-Popocatépetl. Le siguieron: Cerro de Garnica, Cumbres del Ajusco, El Potosí, Fuentes Brotantes de Tlalpan, Gorrón, Grutas de Cacahuamilpa, Insurgente Miguel Hidalgo y Costilla, Lagunas de Zempoala, Los Mármoles. Nevado de Colima, y Nevado de Toluca, entre una larga lista según consta en una placa colocada a la entrada del Convento en conmemoración por el centenario del establecimiento de las áreas protegidas.

Por último, si quieres vivir una experiencia mística donde se mezcla la arquitectura, leyendas, audio, efectos especiales y personajes de época, asiste a las Leyendas Nocturnas del Ex Convento del Desierto de los Leones construido en el siglo XVII y habitado por los Monjes Carmelitas Descalzos.

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