Sistema de Salud y Vacunación a Personal Docente

Las Revueltas de Silvestre

Por Silvestre Villegas Revueltas

Recordemos que desde el siglo XVIII con los procesos revolucionarios que fueron la Independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa, paulatinamente se fue materializando la idea de que uno de los elementos centrales del PACTO SOCIAL entre gobernantes y gobernados era que, los primeros debían brindar a los ciudadanos, porque ya no era súbditos de un determinado monarca, seguridad y bienestar social. En palabras modernas lo último se refiere a los servicios que disfruta un determinado pueblo nacional, léase entre otros rubros la educación, salubridad, comunicaciones terrestres, aéreas, marítimas y últimamente en la red por donde pasa un sinfín de información: pertinente pero también nociva y degradante.

En cuanto a la salubridad en México resulta conveniente subrayar y reiterar  que se pasó de un mapa casi vacío y prácticamente oscuro, donde a nivel nacional eran muy pocos los hospitales, los doctores, las enfermeras que atendían a un pueblo que transitó de los ocho, a los catorce y luego veinte millones de personas, ello entre los años de 1850 a 1930. Sin embargo, la Revolución Mexicana se impuso en su ideario y como correlación a lo que estaba pasando en los países que eran nuestros modelos -Inglaterra, Francia, los Estados Unidos, Alemania- la construcción de un sistema de salud nacional que vale la pena señalar, aquellas potencias también estaban construyendo. Dicho sistema debía atender a la mayor cantidad de enfermos y en otra vertiente coadyuvar con otros especialistas en atender las causas de la enfermedad: pobreza, desnutrición de ricos y pobres, más adecuada higiene, comida más conveniente e investigación científica para producir medicinas, vacunas y tecnología para hacer de las cirugías algo más seguro y menos invasivo.

La República Mexicana entre los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y la década de 1990 fue iluminándose y llenando los espacios vacíos de aquel mapa sanitario del que hablábamos líneas arriba. En esos sesenta años se construyó el sistema nacional de salud mexicano con el IMSS, ISSSTE, la Secretaría de Salubridad y Asistencia luego Secretaría de Salud, como los sistemas de salud pública estatales señaladamente en Jalisco, Veracruz, y el muy importante sistema hospitalario privado que va de los consultorios a los carísimos hoteles, perdón hoteles, perdón otra vez, sistemas hospitalarios de grandes consorcios cuyos nombres son del todo conocidos amén de los pequeños nosocomios. Pero pasó el tiempo, el sistema político mexicano se fue desdibujando, la corrupción que uno se imaginaba había llegado a niveles ignominiosos con López Portillo, palideció frente a la criminal destrucción y desmantelamiento que caracterizó a las políticas que en materia de salud se impusieron en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña Nieto. Como en el tema de PEMEX la misión auspiciada desde la presidencia fue hacer inoperantes los hospitales públicos para que directivos y médicos favorecieran el fortalecimiento de los hospitales privados, siendo que ambos pueden convivir y resolver los problemas de salud que sufre el conjunto de los mexicanos. Pero llegó el Covid-19 y el mundo cambió.

Estimado lector, se acuerda cuando a las escuelas públicas y privadas llegaban las enfermeras de la SSA y a vacunar a todo el alumnado, con muchos esfuerzos se implantó la Cartilla Nacional de Vacunación y el gobierno tenía a la empresa estratégica del estado mexicano que producía muchas y variadas vacunas. Otra vez, igual que PEMEX, CFE, dicha compañía pública (BIRMEX) se le adelgazó hasta hacerla inoperante porque el negocio dentro del esquema presidencial y de algún Secretario de Salud, era mandar a que fueran compradas las vacunas al mercado internacional. Comenzó la pandemia y los laboratorios internacionales se tardaron casi un año, de marchas forzadas y resultados todavía no asegurados a cabalidad, en producir vacunas anticovid. México no solamente no tenía y hasta el momento no tiene la capacidad científica para producir vacunas propias contra el virus, sino que tampoco podía maquinarlas o ensamblarlas como sucede con las marcas internacionales de automóviles establecidas en la república. El año pasado el gobierno de López Obrador y por acuerdo presidencial revivió BIRMEX para que pudiera gestionar con la SRE el manejo y distribución en México de las vacunas Pfizer, AstraZeneca, Sputnik, Cansino etc., y en otro sentido volviera a realizar trabajo científico para recuperar el liderazgo latinoamericano que tuvo entre los años de 1950 a 1990.

Finalmente llegamos al asunto de la vacunación del personal docente. Los malquerientes de la 4T criticarán por igual si la vacunación debiera haber sido ayer, porque se realiza el día de hoy o si mejor debería planearse a futuro; por igual vociferaron si se cerraron las escuelas, si ya deberían abrirse como señalaron hace un par de meses, o si como recientemente se informó por la prensa, todavía no están las escuelas en la posibilidad de comenzar a trabajar en junio. Da igual todo lo ven negro. Sin embargo, es conveniente señalar que la vacunación al personal que labora en las escuelas, lo mismo en los kindergartens que en los posgrados universitarios es muy importante. No solamente en el sentido del proceso enseñanza-aprendizaje en las instalaciones escolares, en la necesaria sociabilidad que deben tener los alumnos, sus amigos, las autoridades, los docentes sino que la vuelta a clases  o “back to school” como dicen los malinches, es fundamental para la reactivación económica del país porque las compañías de refrescos, frituras, dulces y demás lindezas volverán a tener pedidos millonarios a nivel nacional; porque los negocios ligados a las instalaciones educativas como imprentas, tiendas de artículos de oficina, cafeterías, comida rápida recuperarán la clientela que no pudo tener los mismos niveles de consumo debido a la reclusión forzosa. El regreso a clases mejorará las relaciones familiares porque los adolescentes y adultos jóvenes ya no ladrarán de que sus padres pasan todo el día regañándolos. Y las/los jefes de familia tendrán más horas para dedicarse a reconstruir la economía familiar. Regresar a clases no es una solución mágica, entraña, como lo sabemos todos los que hemos dado clases, que la escuela es la mejor tierra fértil para que aparezcan y se desarrollen enfermedades, como las estacionales gripas, etc., pero lo contrario ya ha producido a nivel mundial una seria afectación a nivel generacional y es inconveniente desde diversos ángulos económicos y civilizatorios. Ojalá las vacunas nos protejan y los protejan.

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