Democracia o Antidemocracia en México

Por Alfredo Mejía Montoya

A nombre de la Democracia, ocurren ciertas cosas en la política, y que decimos en la política, también en economía, seguridad, salud, cultura, deporte, en toda la actividad ciudadana ocurren hechos sui generis que el gobierno federal a cargo del presidente Andrés Manuel López Obrador, considera una forma democrática de gobernar, administrar o dirigir, aunque sea mediante ocurrencias.

En nuestro país, la representatividad es una forma de gobierno, llámese como se llame el sistema o régimen… hay democracias parlamentarias y presidenciales, democracias de carácter federal o unitario, las que utilizan un escrutinio proporcional, las que utilizan un sistema mayoritario, democracias que también son monarquías y así sucesivamente habrá nuevas formas en el futuro, pero en todos se deberá considerar de facto y de iure la participación ciudadana, y las acciones que realice el gobierno, deberán ser para cumplir con los principales valores históricos para una sociedad democrática, como lo  son la igualdad, la libertad, la  justicia y la solidaridad… y que de acuerdo a la dinámica social hay nuevos conceptos o elementos como la gobernabilidad, la ética, la libertad de expresión, la autonomía de las instituciones, transparencia, la participación y la representatividad, respeto por los derechos humanos y el principio de celebrar elecciones periódicas y genuinas mediante el sufragio universal.

Lo mínimo que se puede pedir al Mandatario Federal es que se comporte congruentemente conforme a esos valores. De lo contrario, será cómplice de traición a la patria, traición a la constitución y traición al quehacer democrático.

México, no es la excepción de ir evolucionando en su vida democrática, han transcurrido más de 200 años de lucha democrática creándose instituciones desde entonces, podemos decir que hace 110 años con Francisco I Madero se institucionaliza la forma democrática que actualmente nos rige con el postulado sufragio efectivo no reelección, así entonces después del porfiriato nuestro país sin ninguna experiencia democrática en 1911, se elige un Gobierno de manera libre a través de un voto, que duró dos años, ya que fue víctima de un golpe de estado. Antes y después, México tiene historias trágicas de pena y vergüenza, de traición, de golpes de Estado, luchas fraternas, y hasta crímenes de candidatos presidenciales, compra de votos vía programas sociales, que en nombre de la democracia se han ejecutado o ejecutan para llegar al “poder” o perpetrarse en el mismo, síntoma elocuente de la calidad del gobierno.

Poderes denominados como la dictadura perfecta con el PRI; el viraje a la derecha con el PAN, el nuevo PRI y actualmente el giro a una izquierda “socialistoide” con MORENA.

Sin hacer menos o más a las diferentes ideologías partidistas, el discurso político actual tiene sus raíces en los antiguos sofistas, hablar para convencer, en donde todo es relativo, no hay verdades absolutas, más bien mentiras totales. La persona que se dedica a la política tiene un solo objetivo, el poder, y no hay nada que lo desvíe de ello. Eso devino en México en la anterior administración, que ante la pésima actuación del PRI, los votos de castigo, se acomodaron en las promesas de un falso mesías que prometió mejorar las condiciones del país y del pueblo, cuestión que después de más de dos años de “gobierno” las situación está peor que antes, y una parte del pueblo dice y con razón, ahora estamos peor, que cuando estábamos peor, sobre todo en la política, en economía, en seguridad, en salud, en cultura, y en el deporte (gastando mil ochocientos millones de pesos para un estadio de béisbol, cuando en lugares cercanos a ese estadio no hay carreteras ni caminos vecinales).

Este sistema tan erosionado ha ocasionado que los gobernantes, en lugar de buscar el bien común, sostengan una fuerte lucha por mantener el poder, por evitar que alguien se los arrebate. La sociedad, el pueblo o la entidad que debería salir beneficiado con la acción de gobernar es lo que menos les importa. Eso, eso es lo que está sucediendo en México a nombre de la democracia.

La democracia es aceptada como una buena forma de gobierno, como el mejor sistema para tomar decisiones colectivas, tanto en las organizaciones estatales como sociales y privadas. Sin embargo, contra lo que muchas veces se sostiene la aceptación de la democracia no ha sido unánime, y en muchas organizaciones y países, existen grupos y personas que se oponen a la misma, sosteniendo que existen mejores formas de tomar decisiones y gobernar.

La antidemocracia, no es un término novedoso, tiene ya varios años queriendo perpetrase en la vida política de los países, denominado también como un movimiento social y político antidemocrático, esto es, una forma factible para la convivencia de la sociedad. Rechazando activamente las formas y prácticas democráticas, como la tolerancia y la pluralidad, proponiendo en su lugar métodos monolíticos y autoritarios de gobernanza, destruyendo instituciones, eliminando contrapesos, soportando sus acciones en el ejército, llevando la impunidad a niveles extraordinarios más si se trata de gente allegada al poder, como secretarios de estado, familiares, amigos, compañeros de lucha, etc.

Y en realidad existen esos regímenes antidemocráticos y autoritarios en sociedades tan lejanas y diversas como China, Corea del Norte, Rusia, Siria, Irán, Cuba, Nicaragua y Venezuela. O con tendencias fuertemente antidemocráticas, como Polonia, Bulgaria, Estados Unidos, México, Egipto, Libia y Mali.

Los antidemócratas se expresan como populistas: Estados Unidos con Donald Trump en su pasada administración o México con Andrés Manuel López Obrador en la presente administración; o dictatoriales como Polonia y Siria. Lo que tienen en común son sus políticas de destrucción de las instituciones democráticas del Estado, especialmente a los contrapesos, como los poderes Judicial y Legislativo, los órganos autónomos, las entidades académicas de la sociedad como universidades, organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación de los cuales pretende su sometimiento etc. También subordina a las Fuerzas Armadas al arbitrio del jefe máximo, por la vía del control presupuestal o por la corrupción. Los negocios más importantes del país pasan a manos del Estado en su poder máximo, en complicidad con una clase capitalista corrupta y subordinada por los negocios.

En México, el inquilino de palacio López Obrador, lleva ese espíritu antidemocrático que siempre ha estado presente en sus prácticas políticas. Cuando fue Jefe de Gobierno usó a la fuerza pública y el Ministerio Público como instrumento punitivo contra sus “enemigos”. Todo lo que hace hoy con la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) al ignorar las leyes y conculcar la Constitución es parte integral de su visión de desprecio por las prácticas y formas de una sociedad republicana y libre. A pesar de que la Constitución le prohíbe opinar e intervenir en el proceso electoral, sigue opinando e interviniendo con cinismo e impunidad todas las mañanas. México está viviendo a plenitud su método antidemocrático.

Este método al país, no le está cayendo nada bien, ejemplo el del sector energético que a partir del 2020, con un Acuerdo del Poder Ejecutivo; en 2021 con la Ley de la Industria Eléctrica  (LIE) y a la Ley de Hidrocarburos, pretende despojar a los inversionistas nacionales y extranjeros de los esfuerzos y desarrollos generadores de energía limpia, con un cambio de reglas, modificación a las leyes, y una velada expropiación virtual, para convertirse en el único operador de la energía en vía monopólica, violando los acuerdos y tratados internacionales firmados con anticipación.

Llegan momentos en la vida democrática, aún en los regímenes populistas, en que los ciudadanos pueden dar un viraje trascendental en la forma de gobierno antidemocrático, por uno eminentemente democrático, y para ello están las instituciones, los sistemas de votación libre y secreta, y lo único que queda, es sufragar el voto por lo que realmente desea la mayoría. La democracia en resumidas cuentas es lo que la mayoría elija como forma de gobierno y a sus representantes. Es un derecho, solo hay que ejercerlo… ¡Por México!

a2m8m@yahoo.com.mx                                                                                                               freedomm

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