Clases del “Nuevo” Periodismo

Punto de Vista

Por Jesús Michel Narváez

Corroborar la información, pide.

Y tiene razón.

Hay que revisar lo que él informa, o dice que informa.

Su manera de descalificar a todos aquellos que no comparten sus criterios y sus acciones, lo obnubilan a grado de  pretender dar “clases” de periodismo.

¿Por qué no investigaron la información de la Auditoría Superior de la Federación?, preguntó en tono doctoral.

La respuesta para un periodista es simple: se trata de un documento oficial, no de una entrevista banquetera.

Es como si un boletín –escasos por cierto- emitido por la coordinación de Comunicación Social de la Presidencia de la República y en el que se aportan datos de tal o cual inversión, de aquella obra o de aquel programa, tuviera necesidad de ser “cotejado e investigado”. Para eso se presume que la instancia cuenta con el personal calificado y profesional.

Claro, la visión “oficial” siempre tendrá cola que le pisen, porque se trata de “impulsar las acciones de la transformación del país.

Nada más falso. Porque la manipulación informativa que se genera cotidianamente es imposible de corroborar. Habla dos horas y en 120 minutos se cubre de gloria con el engaño y la mentira. Pero la versión oficial es de elogio desmedido. En lugar de información fidedigna para que el cometido de la coordinación de comunicación social es proveer de alfombras rojas, nuevas o recién limpiadas, para que camine el Ciudadano que los contrató.

Ser aprendiz de todo y oficial de nada nunca ha sido buen consejero para alguien que ostenta el mayor cargo que se le puede otorgar a un ser humano –cuando lo es y cuando no, pues la equivocación subsistirá-, por no se suman aciertos sino se acumulan los errores.

Y cuando un periodista investiga y hace públicos los yerros, entonces vuelve a la carga para señalar que es el “periodismo de antes, de la prensa  vendida, de los sicarios del periodismo”.

Total, nadie le da gusto.

Y menos un informe oficial, que quede claro que no lo inventamos los periodistas, en el que se expone la opacidad en el manejo de los recursos públicos. La osadía tendrá que ser pagada con la “limpieza de la institución que se autodestruye”, diría en uno de sus pasajes de la mañanera del viernes.

Para quien manipula y gesticula cual actor que aprendió en la vieja escuela del a Blanquita en los tiempos de Julián de Meriche como director escénico, hay que quitarle el poder que tienen los “medios tradicionales” para darle la fuerza a quienes los que evolucionan a través de las redes sociales. Curiosa propuesta. Porque cuando las redes dejaron de ser benditas se convierten en un dolor mayor en salva sea la parte al que se registra con una jaqueca.

El aprendiz de todo y oficial de nada observa que sus acciones han sido poco efectivas aunque muy efectistas y sabe que el virreinato que vive puede llegar a su fin más pronto de lo esperado y por ello quema en laña verde a los brujos del pasado y enemigos del presente. Piras que se encienden en el Salón Tesorería de Palacio Nacional y no se advierte una sola sombra de humo blanco. Todo sale como el averno: negro de negritud, como diría el poeta presidente de Senegal Leopold Sedar Senghor.

¿Maestro de periodismo sin haber practicado la profesión jamás?

Pamplinas, Ciudadano Presidente.

E-mail: jesusmichel11@hotmail.com, Twitter: @jesusmichelMx, Facebook: Jesus Michel y en Misión, Periodismo sin Regaños martes y jueves de 16 a 17 horas por ABC-Radio en el 760 de AM.

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