Arañando los 70 mil Muertos Mientras la Indiferencia Crece

*Pareciéramos Acostumbrarnos como lo Hicimos con las Muertes del Crimen

*Ya se Incorporó la Tragedia a la Vida Cotidiana Entre todas las Clases Sociales

Por Joel Armendáriz

Como la violencia criminal, el número de muertos por el contagioso Covid-19, se ha vuelto una numeralia cotidiana de la cual la indiferencia oficial y social sobresale de manera alarmante.

Acostumbrarse a contar fallecidos o choques entre criminales o contra las fuerzas militares y policíacas –civiles- no conduce a mejorar ni la calidad de vida ni el sentimiento de miedo.

México se ha convertido en el cuarto país del mundo afectado por el coronavirus con su aportación de fallecidos. Y en el octavo por el número de contagiados.

Pero el gobierno federal, porque los estatales sí han puesto el dedo en la llaga, sostiene que “todo está controlado”.

La curva de la pandemia no se ha nivelado. Se mantiene y la esperanza de la vacuna se aleja cuando menos hasta marzo-abril del 2021.

A nadie le ha quedado clara la postura del responsable de la crisis sanitaria. Expertos de todo el mundo que analizan el comportamiento del virus asesino, han cuestionado que en México se desdeñe el uso del cubrebocas y más aún que se esté relajando el llamado calendario cuatricolor en aras de “la recuperación económica”

La crítica a la forma en que se ha manejado la contención de la pandemia y los resultados conocidos, va en aumento. Y aquí el doctor López-Gatell sigue machaconamente con sus “informes didácticos” cada día sin mostrar arrepentimiento de nada y por el contrario, cada 24 horas tiene una respuesta diferente a la problemática.

La historia se escribe con la realidad. En marzo el presidente de la República se solazó con su afirmación de que “estábamos preparados desde hace más de tres meses” y tenemos, confirmaba gozoso, capacidad para enfrentar.

Pedía calma y tranquilidad a la población porque su gobierno enfrentará al coronavirus.

El paso de los meses, la elevación no esperada de muertos y contagiados, que suman casi 600 mil y… contando, ha mostrado que el país, el gobierno y el sector salud en su conjunto, no estaban preparados para una epidemia de esta envergadura.

¿Qué es lo más criticable según los epidemiólogos del mundo que saben del tema?

  • La aplicación masiva de pruebas
  • La idea de que a los asintomáticos no deben aplicarse las pruebas
  • La carencia de especialistas epidemiólogos
  • Carencia de personas capacitados y suficiente
  • Falta de equipo: ventiladores, principalmente
  • Escasez de insumos y vestimenta que proteja al personal sanitario
  • Inversión reducida -35 mil millones de pesos- para enfrentar la pandemia

CAMAS DISPONIBLES Y MÁS FALLECIDOS

Las autoridades del gobierno federal y de la Ciudad de México presumen la disponibilidad de camas con ventiladores mientras el número de muertes aumenta exponencialmente.

Dos elementos juegan en el tablero de ajedrez que utiliza el doctor López-Gatell y en el que no participa el Consejo de Salubridad Nacional –no ha sesionado desde hace dos meses- y no se admiten públicamente: a los contagiados que tienen derecho de atención médica en el IMSS, el ISSSTE, los Institutos del Sector Salud, los hospitales generales y las clínicas públicas, no son recibidos cuando se presentan para ser diagnosticados.

Aunque presentan los síntomas: dolor de cabeza, fiebre, dolor óseo, cansancio e inapetencia, en la mayoría de los casos tienen que regresar a sus hogares en donde finalmente fallecen.

El número de contagios se multiplica porque en la casa no se guardan las medidas sanitarias para evitarlos.

Así, en ocasiones toda una familia es contagiada y si bien no fallece a causa del Covid-19, sí viven el temor de perder la vida por el asesino invisible.

Al desconocerse qué fármaco puede inhibir o reducir la capacidad infecciosa, no hay forma de aplicar tratamientos dirigidos específicamente al virus. Se asumen posibilidades que han sido descubiertas paulatinamente desde hace 10 meses, cuando inició la tragedia global en China.

Los investigadores de centros de alta especialidad, tanto públicos como privados, en diversas partes del mundo –lo que no ocurre en México- han señalado que en julio sabían más del virus que en enero y que ahora es posible encontrar la manera de frenar su avance y vencerlo en un futuro cercano.

La vacuna, que desarrollan diversos países, laboratorios y universidades, no ha sido probada en humanos y está en la fase tres que, justamente, representa el paso final para determinar si funciona y vence al virus o si fracasa y el virus la vence.

Rusia ha informado que ya tiene la vacuna y el presidente Putin ha señalado que se aplicará masivamente entre septiembre y diciembre. En México, según declaraciones del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, se han apuntado 2 mil voluntarios para que se les inyecte. Sin embargo, hasta el momento no hay confirmación positiva.

México, ha confirmado Marcelo Ebrard, está detrás de 18 vacunas en proceso y confía en que para marzo se pueda aplicar la que mejores resultados ofrezca.

Hasta ahora, solamente palabras, discursos, excusas.

Lo real, lo verdadero, es el número de muertes y de contagiados.

Luego de seis meses –el 28 de febrero se produjo la primera muerte- de padecer la pandemia, de haber puesto en práctica las medidas rudimentarias de sana distancia y descalificar el uso del cubrebocas, la indiferencia a la ordenanza oficial es mayúscula.

 

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