Viene Algo que no Recomendamos ni a Espectadores de Hitchcock 

Lascas Económicas

*El Personaje de Todos tan Temido Aumentará su Campaña Para el 2021 

*Habrá más Muertos de los Pensados en la Economía y en la Realidad 

Por Jaime Contreras Salcedo

Nadie duda a estas alturas que el señor Presidente de Los Estados Unidos Mexicanos, Licenciado Andrés Manuel López Obrador, ya se olvidó de la emergencia sanitaria y económica, anuló cualquier sombra de este tipo de circunstancias que sólo le estorban, para hacer realidad sus objetivos: cerrar el sexenio a tambor batiente, con menos mexicanos tal vez, pero con paso firme hacia la eternidad. Hacia la Historia.

Si en el camino la realidad le trata de señalar que cerca de dos millones de personas se quedaron sin trabajo con o sin pandemia; que bajó el Producto Interno Bruto en forma exacerbada; que habrán de fallecer, queramos o no, más de 50 mil personas en los escenarios más optimistas; y que, en fin, veremos miseria entre mezclada con hambre, peor para la realidad.

Y que las secuelas del Sars Cov 2 las veremos, curiosamente, hasta 2024 por lo menos, según los analistas más conspicuos, con todo y la eventual aparición de una vacuna que atenúe el mega problema de su sexenio.

Eso tampoco le quitará el sueño ni mucho menos la mirada fija en llegar, primero, con la fuerza suficiente –menor a la que tuvo en 2018, aunque sus exégetas aúllen lo contrario- en los comicios federales del año entrante.

Y en segunda instancia, con la idea central de mantener mayoría en el Congreso y pretender que sus cambios constitucionales o legales sean irreversibles (lo mismo pensaron sus antecesores ante las modificaciones normativas que emprendieron, y ya ven como les fue) ad secula seculorum; y que su agenda, es un decir, se cumpla a cabalidad para internarse, insistimos, en la Eternidad con mayúscula, mientras las loas y los himnos se magnifican en el firmamento.

El problema, amigos, es que la necia realidad le tiene otros datos. El dinero se acabará y el desplome de la economía le atraerá más problemas que soluciones. Si nos atenemos a las expectativas promedio, veremos el aceleramiento de la caída en la industria, el comercio y los servicios, cada vez habrá menos que puedan, ya no hablemos que quieran- pagar sus impuestos; y desde luego, el desplome de inversión y empleo se hará más que patente, por mucho que se desgarren vestiduras y discursos llamando a invertirle bueno al malo; de nada servirá, pues, eso de que el TMEC nos está poniendo en la antesala del paraíso, como también nos vendieron esa historia cuando hace 27 años, evoquemos, iniciara el TLCAN de todos tan odiado y olvidado. Y tan benéfico, deslizaron algunos.

Ya podemos anticiparle, a esos del sendero que solo contemplan cómo desfilan los vencedores, que habrá millones de pobres nuevos que serán considerados hijos de la Cuatroté al final de este gobierno, si es que habrá un final; miles de empresas se irán mucho al abismo, en vista del desdén en los hechos de lo que está sucediendo, aunque se hayan atrevido a pedir un préstamo a valor perdido por parte de la autoridad. Nadie les cobrará, no se preocupen. Si es que lo estaban.

En materia educativa, de capacitación y adiestramiento, el rezago será impresionante –de décadas, digamos- y los alumnos subestimados y desdeñados de hoy serán los desdeñados adultos del mañana. Ya sabemos, ya sabemos, habrá darwinianos que insistirán a gritos en que sobrevivirán los más aptos. Y eso, júrelo que así sucederá.

El ingreso de las familias, desde luego que los pobres primero, disminuirán en forma exponencial. Hasta siete de cada diez familias lo verán mermados a finales del 2021. En este momento, la cifra es seis de diez. ¿Por qué hablamos de familias y ya no del clásico papá proveedor? Por la sencilla razón de que ahora solo sumando las percepciones de los integrantes de un núcleo familiar más o menos se tiene un ingreso semi decoroso. En no pocos ejemplos, hablamos incluso de los menores de edad. ¿O acaso usted no lo sabía?

El argumento, es otro decir, de la situación será, sin duda, que la pandemia nos cogió confesados; o a lo mejor ni siquiera nos alcanzó a perdonar nuestros pecados. Pero la Cuarta Transformación proclamará Urbi et Orbi que íbamos re bien… hasta los himnos.

Empezó el partido y fue una severa goleada donde las manos no alcanzamos a meter.

Ni siquiera pudimos recuperar el banderín tricolor, alcanzarán a señalar los cronistas que transcribirán la magnitud de la tragedia. Los cronistas buscarán en los confines a Juárez, Madero, Morelos o a un Zapata redivivo para que nos saque del atolladero, pero no hallarán sino a los arquitectos de la destrucción, los que religiosamente pondrán los guijarros nacionales no cubiertos de gloria, debajo de la alfombra ajada por el tiempo

Porque, a menos que usted sepa algo que nosotros no, los actuales titulares de las responsabilidades, antes se les conocía como los dueños de las riendas nacionales, serán juzgados no por neoliberales, calderonistas o peñistas, sino por esos que ahora están perdiendo hacha, calabaza y miel. Y sus hijos. Esos Godínez que, en 2018, acudieron a las urnas en masa y fueron sorprendidos por el despido, el recorte, la disminución de sus salarios en aras de la austeridad revolucionaria nunca explicada, bien aplicada; aquellos obreros que fueron despedidos sin más ni más argumentando que por la crisis y la pandemia tenían que dejarlos en el desempleo, pero “ya habrá un premio en el cielo de los obreros honestos y patriotas”.

Y los hijos, decíamos, de esos padres que se quedaron a la orilla de conocer “el maná del cielo”, pero que ahora sí están en el peor de los mundos sin empleo real ni posibilidades de alcanzarlo; sin ingresos regulares, permanentes y legales; carne de delincuencia que los “contratará” (en el último de los decires) por lentejuelas, ilusiones o cuentas de vidrio; sin el factor esperanza en el firmamento. Sin nada, en medio de una sociedad convulsa, antisolidaria y egoísta. Donde la honestidad no será, precisamente, el valor a respetar. Si acaso el circulante.

Reflexionemos sobre las eventuales salidas. Si no las encontramos de bote pronto. Hay que trabajar para hallarlas, porque ya no se podrán fabricar de espejismos ni señuelos. Ya no. No más. Aunque hay que recordar aquí lo que la Historia muestra: colectivos dañados son proclives al llamado de las sirenas, con las consabidas consecuencias. Es decir, sí puede haber algo peor. No lo dude.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas se mueven en los bajos fondos con otras piedras circulares y ovaladas para encontrar nuevos ángulos que permitan hallar la salida, antes que la salida nos halle primero a nosotros mismos. No será labor fácil, murmuran los diseñadores de icosaedros que nunca faltan. Se les conoce como los orgullosamente Contreras. Pero se puede arreglar. Amanecerá y veremos. Y ya le esperan en este espacio, pero la semana próxima. aquí le vemos. Jacs95@hotmail.com.

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