Lo Multicultural de México

Las Revueltas de Silvestre

Por Silvestre Villegas Revueltas

El confinamiento que ha sido provocado por el grado de contagio producido por el Coronavirus afectó el desarrollo de muchas competencias, la forma en que nos relacionamos socialmente en restaurantes y en la realización de fiestas y festivales a lo largo y ancho del mundo. Para el caso mexicano, la semana pasada tuve la oportunidad de apreciar por medio de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión el desarrollo de la Guelaguetza 2020; los bailables del Segundo Lunes del Cerro (27) reprodujeron las fiestas de diversos años pasados como las efectuadas en 2019, 2017 y 2012. Los conductores en la edición actual mostraban el auditorio en el cerro del Fortín totalmente vacío, en cambio las grabaciones de los años anteriores retrataban un graderío completamente lleno; una diferencia, en las grabaciones más antiguas se notaba que no había techo en el auditorio, era soportar más de tres horas de un sol inclemente, ahora cuenta con una estructura moderna que lo cubre todo.

El logo dice que Chihuahua es el estado grande México, los oaxaqueños señalan que si se pudiera aplanar su territorio, su entidad sería más amplia que la norteña. No lo sé, pero es todo un espectáculo ver, en un día claro y desde el avión la enorme serranía oaxaqueña, tanto por si proviene uno de la Ciudad de México o si la aeronave que sale de Huatulco vuela cerca de la costa pacífica oaxaqueña para adentrarse tiempo después al macizo central de la república. Esta realidad orográfica de montañas, pequeños valles y llanura costera hace que la cultura, la política, las tradiciones, la comida y demás características de la cultura oaxaqueña tengan por común denominador la atomización. Cuenta con ¡¡570 municipios ubicados en ocho regiones!! Los principales pueblos y lenguas originarias son los mixtecos, zapotecos, mixes, mazatecos pero siete lenguas más son utilizadas diariamente como el náhuatl y el chatino entre otras. Lo anterior sin tomar en cuenta la lengua franca urbana que es el español, ello ha producido un genuino mosaico de tradiciones que se pueden apreciar en los cuatro bailes mañana/noche de ambos lunes (3° y4° de julio).

Debemos aclarar que la Guelaguetza que se desarrolla en el auditorio del Fortín es la fiesta aglutinante de las regiones oaxaqueñas, es la fiesta cuyos espectadores nacionales y extranjeros, amén de autoridades le han dado realce y muchas veces termina con el aclamado por su belleza y multicolor vestuario de la danza “la flor de piña” que representa a Tuxtepec y los pueblos de la zona del Papaloapan (las muchachas ganaron el Baltic Pearl Festival de Rusia en 2018). Pero la Guelaguetza se celebra en barrios de la capital y en pueblos a lo largo del estado de Oaxaca, la fiesta es además una manera de reconocer las bondades de los frutos del año agrícola: se dan gracias a los santos y a las deidades del panteón prehispánico. Por ello y como forma de agradecer las compañías de danzantes que representan a las localidades terminan ofreciendo y arrojando al público las frutas y productos de su respectiva región. La multiculturalidad oaxaqueña es paradigmática en México pero es una sección del ya señalado mosaico de pueblos, costumbres y manifestaciones que caracterizan a la geografía de la república mexicana; señalemos algunos ejemplos de esta riqueza con la que cuenta nuestro país.

Se supone que los mexicanos saben que la imagen prototípica es la del charro de Jalisco y “la china” poblana pero al descubrir los murales realizados por Miguel Covarrubias en los años de 1950 se descubre la enorme variedad de costumbres, pueblos y características físicas de la república, por ejemplo los clásicos vestuarios jarochos, de Michoacán o las cueras tamaulipecas. Él no lo sabía pero recientes estudios etnográficos han arrojado bailables y tradiciones de los pequeños pero significativos pueblos indios localizados en el estado de Baja California y en Coahuila; en la actualidad son cada vez más las investigaciones sobre la población negra en Guerrero y Oaxaca, la cultura del maíz en la serranía poblana, la diversidad de textiles yucatecos -yo prefiero los campechanos-, y qué decir de la producción nacional de distintos agaves que genéricamente se llaman mezcales y que van más allá de Oaxaca como los espléndidos de San Juan de Dios, Durango.

En la tesitura actual del Covid esperamos que las cervezas artesanales del norte mexicano y las del céntrico Guanajuato, las artesanías de barro de los estados de Morelos, Puebla y Michoacán, o las tallas de madera de Guerrero, Veracruz, Baja California Sur y las figurillas animalescas que se producen por las comunidades chiapanecas sobrevivan a la crisis económica que ha producido la pandemia. La variedad cultural de México es producto de nuestro mestizaje y ello nos hace diferentes a nuestros vecinos geográficos más cercanos, por señalar tan solo un caso.

 

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