El Derecho a Discrepar que Ejerce Porfirio Muñoz Ledo

A la Vuelta de la Esquina

*Las Luchas Desarrolladas Para Elecciones Limpias

*Hay Quienes Pretenden Destruir Todos los Avances

*Son Personajes con una Visión Pobre y Autocrática

Por Iván Ruiz Flores

No, no tiene pelos en la lengua. Así ha sido siempre Porfirio Muñoz Ledo y a estas alturas no está dispuesto a cambiar para quedar bien con el que fuere, así sea el que ostente la banda tricolor en el pecho.

El señor pues, es un político confiable que en el pasado luchó por causas como fueron, por ejemplo, una institución democrática, no manejada por el gobierno, para llevar adelante los procesos electorales en México.

Sólo hay que recordar que desde 1917 hasta 1946 fueron la Junta Empadronadora, las Juntas Computadoras Locales y los Colegios Electorales los organismos encargados por ley  de organizar y calificar los procesos para elegir al Presidente de la República y los miembros del Congreso de la Unión.

Después de la promulgación de la Ley Federal Electoral y el surgimiento de la Comisión de Vigilancia Electoral controlados por la Secretaría de Gobernación a mediados de la década de los 40, así como la aprobación a principios de los años 50 de la Ley Federal Electoral para que la Comisión Federal de Vigilancia Electoral pudiera arbitrar el registro de nuevos partidos políticos y emitir constancias de mayoría, en los albores de los 70 desaparece la Comisión Federal de Vigilancia Electoral y, en su lugar, el Congreso de la Unión aprueba la creación de la Comisión Federal Electoral. En este órgano participan con voz y voto, los representantes de todos los partidos políticos con registro legal. Porfirio ya andaba en esas luchas.

Cuando faltaban tres años para que concluyera aquella década de grandes cambios políticos el Gobierno Federal expidió la Ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales (LOPPE), cuya principal aportación fue permitir el ingreso a la vida institucional de fuerzas políticas “no incluidas” y propiciar su representación en los órganos legislativos. La LOPPE modificó la integración de la Comisión Federal Electoral y permitió la participación de los partidos políticos registrados –ya fuera bajo la figura de registro condicionado o definitivo- en igualdad de condiciones.

La Comisión quedó conformada por el Secretario de Gobernación, un representante de cada una de las cámaras legislativas, un representante de cada partido político con registro y un notario público.

Diez años después el Congreso de la Unión realizó una reforma Constitucional para introducir el criterio de representación proporcional en la integración de la Comisión Federal Electoral.

Al ingreso de los noventa tras la expedición del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), éste ordenó la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), a fin de contar con una institución imparcial que diera certeza, transparencia y legalidad a las elecciones federales. (Y Porfirio estaba en las filas de la izquierda).

Poco después a la institución le dieron facultades para declarar la validez de las elecciones de diputados y senadores, expedir constancias de mayoría para los ganadores de estos cargos y establecer topes a los gastos de campaña.

Además, el Congreso de la Unión también le otorgó al Consejo General del Instituto la facultad de designar al Secretario General y a los Directores Ejecutivos por voto de las dos terceras partes de sus miembros y a propuesta del Consejero Presidente. Anteriormente, el nombramiento de los Directores Ejecutivos era competencia del Director General. Y en 1994 se instituyó la figura de “consejero ciudadano”.

En fin, que casi 24 años después de grandes avances como la credencial para votar, el voto en el extranjero y muchos más surgió el Instituto Nacional Electoral, el cual ha sido golpeado inmisericordemente por el actual presidente de México y sus corifeos, pero defendido abiertamente por un legislador integrante del reciente partido ganador electoral: Porfirio Muñoz Ledo.

Sí, eso se llama congruencia, sobre todo porque conoce del prestigio de la institución en el extranjero donde ha dado asistencia técnica, capacitación y observación electoral, a decenas de naciones de cuatro continentes: América, Europa, Asia y África.

El Centro Internacional de Capacitación e Investigación Electoral (CICIE) es un programa de cooperación que realiza la Coordinación de Asuntos Internacionales del INE, desde 2010, el cual, a través del intercambio de conocimientos y experiencias con organismos electorales de otros países, instituciones internacionales especializadas y otros actores estratégicos de la democracia electoral del mundo.

De ahí el rechazo de Muñoz Ledo al liderazgo autocrático, de un líder con poder y control absoluto sobre los demás. Más bien es partidario del liderazgo democrático: tener la capacidad de escuchar y entender a los demás. De ahí su frase:

“Yo quiero decirles con todo respeto que tienen una idea muy pobre de la democracia…”.

Ackerman y compañía fruncieron el convenenciero ceño.

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