A Propósito de su Día: Padres e Hijos

La Tiendita de los Horrores

Por Emilio Hill

Aunque la Jefa de gobierno decretó que el ya tradicional Día del padre, se pospone hasta el 16 de agosto, este tercer domingo de junio, no faltaron los abrazos y besos -digo los progenitores medio cursos, porque el mío difícilmente te aguanta una sensiblería de ese nivel – para los jefes del hogar ¿es políticamente incorrecto escribirlo así?

Y hay varios filmes que abordan la relación filial entre padres e hijos. El asunto no radica en la melcocha habitual que sucede con películas que retraten a las madres. En el caso que nos ocupa, suelen existir matices. A continuación, una breve muestra de historias de diversos tonos sobre este asunto:

La oveja negra:  Ismael Rodríguez, el director responsable en los hechos del éxito de Pedro Infante, tiene entre sus filmes emblemáticos el duro drama entre un hijo de muy poco carácter, Silvano (Infante) y un autoritario progenitor Cruz Treviño Martínez de la Garza (Fernando Soler), quien engaña a su esposa y además le baja la novia a su pelele hijo.

Melodrama cargado, como le gustaba a Rodríguez, tiene a su favor la firme actuación de Soler y una muestra del histrión, quien gracias a los oficios del director se estaba convirtiendo Pedro Infante.

La leyenda dice que el ídolo de Guamúchil tenía pavor de compartir escena con Fernando Soler, quien estaba en plenitud de sus facultades. Como sea, la película tiene secuela y toda la cosa: “No desearas a la mujer de tu hijo”, los dos filmes son de 1949, así solía filmar Rodríguez.

Hace su debut, la yegua Kamcia, que era del ya entonces ex presidente Manuel Ávila Camacho. Queda para la posteridad aquel “Vivianita, Vivianita”.

Ladrón de bicicletas: En contraste con el temperamento melodramático y excesivo, complaciente de la Época de Oro del cine nacional, en Italia, a partir de la segunda mitad de los cuarenta, se gestó una corriente que sería un antes y un después dentro del cine: el neorrealismo italiano.

Una de las películas emblemáticas es Ladrón de bicicletas. Es de Vittorio de Sica y se realizó en 1948. El guion es de Cesare Zavattini, uno de los pocos guionistas al que se le da el mérito de ser creador de una corriente, junto el director y otros realizadores como Rosselini y Visconti.

Lo curioso es que el filme se basa en una novela, poco conocida, del mismo nombre, y que tiene la autoría de Luigi Bartolini. El caso es que en el libro la bicicleta le es robada a un poeta y en el largometraje el vehículo pertenece a un hombre, Antonio (Lamberto Maggiorani), quien desesperado busca por toda Roma el vehículo ya que pega carteles y así se gana la vida. Lo acompaña en la trágica odisea su pequeño hijo “Bruno” (un genial Enzo Staiola).

Dulce y melodramática la escena en la que el padre, lleva a comer al niño, pero antes cuenta las monedas. El filme está considerado entre los cien mejores de la historia del séptimo arte.

 

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