El Pueblo en Ascuas Ante la Fórmula Para Medir su Propia Felicidad

Lascas Económicas

*Les Adelantamos: Esto Necesariamente Conlleva Desarrollo y Bienestar

*Si la Realidad Tiene Otros Datos no muy Bonitos, Peor Para la Realidad

Por Jaime Contreras Salcedo

¿Para qué medir la felicidad, acorde con la fórmula que ya prepara el Presidente López Obrador, según nos dijo hace unos días, si ya sabemos que este país está inundado de gente feliz, feliz, feliz?

¿Será para demostrar a los equivocados, los espejos negros de Tezcatlipoca, a los emisarios del pasado, a los neoliberales según reza el nuevo eufemismo, pues, que los otros datos presidenciales tapan bocas y evitan contagios de pandemias plagadas de corrupción y excesos?

Son preguntas que nos formulaban hace solo unas horas varios de los sedicentes reporteros de las mañaneras en donde predominaba el buen humor, la amistad y el compañerismo, digno de la fuente que representan. Uno de ellos, amigo desde luego, nos hizo saber que estas reuniones también se han convertido en una suerte de ventanilla de arreglos y permisos que tienen como interlocutor, ¡al propio Ejecutivo!, pero queremos pensar que es por el bien de la Patria, con mayúscula.

Pero, en fin, si alguien pregunta por los miles de empresarios que han tenido que cerrar sus puertas por la contingencia –aunque de todas maneras lo iban a hacer, aunque ésta no se hubiera presentado-, y por lo mismo los millones de empleos que se han ido a la basura, se va a quedar esperando la respuesta, porque la felicidad nacional está muy por encima de la de pequeños grupúsculos que solo buscan desestabilizar los esfuerzos nacionales de todos, sí, de todos, en pro del bienestar del pueblo sabio y bueno.

En el fondo, y ya lo ha expresado el primer mandatario de la nación en diversos foros, de lo que se trata es de democratizar los ingresos (a la baja) para que tengamos cada vez más pobres, digamos, de niveles medios y muy bajos, extinguiendo las lacras de la casta de privilegiados que tanto, ha subrayado, ha hecho a esta nación de héroes amolados, pero contentos y ahora, más que nunca, felices de estar como están.

En la cruzada heroica para extinguir el flagelo perverso de la corrupción, las huestes de la cuatroté arrasarán con lo que esté a su paso al costo que fuere. Si hay en el camino empresas, obreros, asalariados, académicos, profesionales de los servicios o cualquier otro valladar humano, peor para ellos. No nos vamos a detener en consideraciones banales o minucias. Insistimos en que la felicidad nacional está arriba de todas y de todos, y en segundo plano el bienestar y el desarrollo.

Terminados los tiempos del nefasto Producto Interno Bruto y el crecimiento. Cosas del casi extinto y decadente neoliberalismo rupestre y voraz.

Pero, cómo, ¿alguien aún se atreve a pensar en el campesinado, en los miles sino es que millones de familias que aún viven del campo? ¿Acaso están pensando en los propios Godínez que han sido borrados de la nómina, incluso no obstante haber votado por el tabasqueños, hace casi dos años? ¿es posible que alguien considere, aunque fuera ya solo como número de estadística, en la clase media que dio un paso hacia el vacío, sin regreso, en la misma medida en que se adentraba a los vericuetos de este sexenio? Y ni hablar de los pobres que ahora se ven ahogados en deuda y más deuda, aunque se les diga que pueden tener acceso a un crédito de 25 mil pesototes, pagaderos en cuatro meses con 3 de gracia.

Hace solo unos días, en una misa virtual en zoom, ya ven como es esto de la tecnología, un sacerdote invocaba a la solidaridad y el estoicismo del pueblo mexicano que, hoy como siempre, sacaba fuerzas de flaqueza para aportar lo más posibles en esta era de pandemias y contagios. Decía con singular acento que nadie debiera preocuparse por lo que hiciera o dejar de hacer el gobierno en turno púes “el juicio final pondrá a cada quien en su sitio”.

Al respecto, indagó, susurró, uno de los fieles, si Diorcito sabía de la contingencia sanitaria y no que estaba desatando buena parte del gobierno al soslayar los problemas y enfrentarlos con discursos y salidas vagas, a lo que el curita de marras le reprochó de inmediato, con otro discurso, en donde ratificó que lo que no se hiciera bien en casa, no habría autoridad que lo pudiera reponer o corregir por muchos decretos que se hicieran.

O para decirlo más claro, ese boleto no es de la Iglesia, no del gobierno, sino de los responsables del hogar. Punto y se acabó la misa. Nadie alcanzó a darse las manos por obvias razones. Pero nadie tampoco quería estrechárselas al padre Nico, como le dicen sus adeptos.

Regresemos al asunto que nos trae. La felicidad, el desarrollo y el bienestar son los elementos que nos deben guiar de ahora en adelante, pensando en rebasar las fronteras sexenales pues ya ven que la Cuarta

Transformación va para largo, acorde con los nuevos portadores de las buenas noticias y oráculos de nuestros destinos. Ya veremos si en el régimen, digamos, de Marcelo Ebrard, se mantiene la filosofía de estos “nuevos paradigmas”.

Si quedan voces rezagadas. Si hay bajas en las batallas venideras. Si sufren algunos (millones) de familias que no alcanzaron a escuchar las trompetas del cambio. Si no se subieron o ungieron al carro de esta nueva revolución de las conciencias. Ni modo y que con su pan se lo coman. O que se inscriban a los programas sociales y/o a los créditos a la palabra, para ver si alcanzan algo del verdadero bienestar que nos depara el destino nacional.

Por lo pronto, veamos la fórmula que ya se elabora en el laboratorio de Palacio Nacional. No comamos ansias y mantengamos la calma porque siempre vendrán tiempos mejores, como reza la filósofa veracruzana avispada en estos menesteres desde hace mucho tiempo. Confiemos. Seamos felices. Nos lo merecemos. Hagámoslo antes de que nos apliquen un decreto presidencial ordenándonos. No lo necesitamos. ¿Verdad?

Estas Lascas Económicas andan persiguiendo piedras celestiales para tratar de recopilar los insumos que nos llevarán, sin duda a la felicidad de todas y cada una de las conciencias. Para ello, convocan a otras piedras lajas, lisas, para entender esto. Y hacer una teoría sobre el particular, qué carambas. Y le esperan con toda calma en este espacio, pero la semana entrante. Jacs95@hotmail.com.

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