El Regreso a “La Nueva Normalidad”

Artículo Invitado

*El Mundo que se Dejará Atrás  y el que Iniciará

Por Luis Miguel Martínez Anzures

Después de dos meses de cuarentena obligada por las medidas sanitarias para evitar lo más posible la expansión de la epidemia de coronavirus, millones de personas en todo el mundo esperan la salida del confinamiento para supuestamente regresar a la “normalidad” que se tenía antes de la llegada del Covid-19.

Pero la humanidad debe olvidarse de ello: no habrá, al menos en mucho tiempo, una “normalidad” parecida a la que se vivía antes del coronavirus. Lo que se tendrá, es una nueva “normalidad” pos-Covid-19 que, en aras del bienestar físico y emocional de todos, deberá irse asimilando lo más pronto posible.

¿A qué se refiere específicamente este razonamiento? Sencillo:

Muchas personas piensan que una vez pasado el pico más alto de contagios y levantadas las medidas sanitarias anunciadas al comienzo de la propagación de SARS-CoV-2, se regresará a las actividades a las que la humanidad está habituada. Pero esto no será así.

Lo demuestran las medidas que han ido tomando los países que controlaron, por ahora, los contagios y levantaron algunas medidas de restricción de ciertas actividades, especialmente reapertura de negocios y vuelta al uso de espacios públicos.

Las formas de convivencia social no han regresado a lo que era antes de esta pandemia.

Por ejemplo, ningún país ha levantado todas las medidas de restricción social. De hecho, en algunos casos, las de confinamiento se alargan, como ocurrió en Francia al anunciar que el “estado de emergencia” seguirá hasta el 24 de julio. Como bien se sabe, estaba previsto levantar la cuarentena el 23 de mayo.

Otras cosas también irán cambiando.  El regreso a clases ya no será como antes. Por citar solo un ejemplo, el retorno de los estudiantes chinos a sus escuelas. Allá, todos los niños llevaban cubrebocas, además de portar una careta de plástico que cubre todo el rostro. En Alemania y Dinamarca, se permitió el regreso a clases, pero en grupos reducidos de quince personas y con mesabancos a dos metros de distancia.

El uso cotidiano en espacios públicos de cubrebocas y mascarillas será parte del paisaje de la vida cotidiana para los próximos años. Al igual que el gel antibacterial al entrar a escuelas o comercios. La portación de cubrebocas será casi generalizado en todos los países para el uso del transporte público, al menos así parece.

En España se ha anunciado, el levantamiento de medidas de confinamiento para más de la mitad de la población, pero lo hacen con cautela. A los negocios se puede acceder, en pequeños grupos, guardando distancia de dos metros entre cada usuario.

Las reuniones sociales están permitidas apenas para 10 personas y con dos metros de distancia. Se permiten el uso de bares en terrazas abiertas, pero con la misma exigencia de dos metros de distancia entre cada individuo.

Una medida importante para el uso del espacio público (como parques) es la imposición de “franjas horarias” para pasear, caminar o hacer deporte. De 6:00 a 10:00 horas se permite la salida de mayores de 14 años hasta 70 años. Otra medida es la autorización para apertura de tianguis, pero con distanciamiento y 25 por ciento de los puestos habituales; no se abren centros comerciales; se permite apertura de hoteles sin usar zonas de uso común; velatorios con 15 personas en espacios abiertos y diez en espacios cerrados, y quince asistentes para servicios funerarios. Se abren iglesias, pero solo al 30 por ciento de su capacidad y gimnasios al aire libre y actividades que no implican contacto físico.

A pesar del levantamiento de algunas de las medidas, en ningún país se habla por ahora del regreso todavía de las grandes actividades recreativas (conciertos, cines, etc.), deportivas o turísticas. Todas siguen bajo cuarentena.

En Nueva Zelanda se impulsó la idea de “burbuja social”, que implica mantener contacto social con un núcleo de familiares o amigos de una decena de personas, que a su vez no tengan contactos con otros grupos, para evitar contagios. Esta medida parece ser una buena opción de convivencia social en países con baja densidad poblacional.

Por todo lo anterior, lo único que está claro, hasta ahora, es que el virus destruirá los cimientos de la vida humana actual, provocando no solo una enorme cantidad de sufrimiento, sino también, un desastre económico posiblemente peor que la Gran Recesión. No habrá ningún regreso a “la normalidad”, la nueva “normalidad” tendrá que construirse sobre las ruinas de las antiguas vidas, o la especie humana se encontrara en una nueva barbarie cuyos signos ya se pueden distinguir.

No será suficiente considerar la epidemia un accidente desafortunado, librarse de sus consecuencias y regresar al modo en el que se hacían las cosas antes, realizando quizá algunos ajustes a los sistemas de salud pública.

Al contrario, habrá que plantearse la siguiente pregunta: ¿qué ha fallado en el sistema para que la catástrofe haya tomado completamente desprevenidos a todos los países del mundo, a pesar de las advertencias de los científicos?

Habrá una nueva realidad pos-Covid-19. La nueva norma que se pretende imponer es el distanciamiento social. Es importante cuestionar, sin poner en riesgo la salud, esta nueva normalidad que separa a las personas de las relaciones sociales a las que estaban acostumbrados y que tiene enormes consecuencias políticas al confinar la protesta social y las movilizaciones colectivas.

Si el espacio público no recupera esta fuerza y protagonismo muchas democracias podrían verse amenazadas también, a través de la tentación de muchos gobiernos por no entregar cuentas ante una sociedad confinada al aislamiento social.

El mundo cambiará y nada volverá a ser igual, entre más rápido se asimile esta idea, mayores serán los avances que la humanidad pueda presentar para consolidar el progreso de un nuevo mundo.

 

Acerca de misionpo 10854 Articles
Noticias nacionales e internacionales. Investigación y reflexión política.