Reanudar la Economía de Inmediato, Atraerá Rebrotes de Ideotas

Lascas Económicas

*Pero a lo Mejor la Propuesta no es, ni Será Necesariamente Nacional

*Muchos Problemas se Sucederán en las Veredas de Este Nuestro País

Por Jaime Contreras Salcedo

El fin se semana pasado nos vinieron a decir que ya iba siendo la hora en eso de la reactivación de la economía porque, a juicio de las autoridades sanitarias, soberbias o no, se había achatado la curva de los contagios, el pueblo sabio y bueno se ha portado que ni mandado a hacer –con sus arroces negros de costumbre- y, por supuesto, se adelantarían a reanudar algunos sectores ligados a querer o no con la cadena de suministros de ciertas factorías en Estados Unidos o Canadá, por aquello del TMEC, tema este último que fue el menos publicitado, quién sabe por qué.

Lo que también se empezó a manifestar públicamente fue la suerte de presión de algunos gobernadores que, a pesar de que las cifras los desmienten, ya juzgan con sus otros datos que las cosas marchan que ni mandadas a hacer, y es hora de salir a la calle a gritarlo, porque además (cómo no), tienen a más de la mitad de la población sin un peso en la bolsa, a punto de inanición.

En el caso de los estados del sur, por mucho que tengan el apoyo de los discursos presidenciales, pues resulta que los proyectos no se comen. Los tan sobados anuncios de que se viene la construcción de dos trenes, el acelere en las obras de un aeropuerto, o el sobado asunto de una refinería le viene como anillo al dedo, pero a la oposición deslucida y alharaquienta, oposición al fin y al cabo.

El problema es que esas ideas no terminan de aterrizar ni consolidarse medidas en creación efectiva de empleos, inversión o crecimiento en esas zonas apartadas del país.

Pero con harto coronavirus, López Obrador dixit, al menos en el caso de Tabasco y cercanas latitudes.

Sorprende, aunque no tanto, que en un afán de elucubrar sobre la caída del halcón negro del neoliberalismo, se nos trate de vender eso de que los términos crecimiento y Producto Interno Bruto se han quedado en los anales de la Historia por añejos, y debemos sustituirlos, respectivamente, con desarrollo y bienestar. Cómo no.

Mientras el ritmo de contagio va desacelerándose –dicen las cifras oficiales, necias como ellas solas- la economía de los más, apenas se ve iluminada por el rayo de la esperanza, con el eufemismo de la luz del otro lado del túnel, pero los datos de otros también debemos tomar en cuenta, como una caída brutal en eso que no se quiere tomar en cuenta, la economía, que va de -4.9 por ciento a menos 8.9 por ciento, según el analista que usted guste y mande.

Lo único menos malo de esto último, nos añaden los que dicen que saben, es que para el 2021 si habría un repunte, que no crecimiento que andaría entre 2.5 y 4.1 por ciento, o dicho de otra manera, de todas maneras no nos alcanzaría para reponer las pérdidas de este ejercicio, en cualquier escenario que se nos presente.

Lo más preocupante, queridos amigos, es que no hay nada que anticipe mejores cosas de las que le estamos refiriendo y ni el TMEC nos sacará adelante y mucho menos los consabidos programas oficiales, y que conste que esto lo machacan los economistas locales y foráneos. No veremos esos dos millones de empleos ni siquiera en las galletitas de la suerte chinas, que ahora andan bastante devaluadas en eso de anticiparnos el futuro.

En esta contingencia económico-pandémica-democrática, nadie escapará en el planeta, aunque en algunos casos la miseria se multiplicará como un torbellino –pongamos que hablamos de nuestro suelo-, sin que ningún programa súper asistencialista como los que acostumbra la Cuarta Transformación pueda atenuar lo que está sucediendo desde ahora.

Las llamadas de algunas voces, ya no digamos adversas, serán tomadas como verdaderos inicios de una contrarrevolución y se buscará mediática o por otros métodos, minimizarlas o erradicarlas de cualquier asomo de popularidad o reconocimiento. Dicho de otro modo, podría presentarse un modelo más coercitivo en las formas y en los fondos, aunque se insista en el lenguaje “de la participación ciudadana”. Desde luego.

Ahora bien, habrá problemas muy serios, como lo advertíamos en el espacio anterior, en el abasto y los precios de no pocos productos básicos y de los de la llamada canasta popular.

Estas cosas se multiplicarán más adelante, por más que se pretenda acusar que esto es provocado con toda perversidad, alevosía y ventaja por aquellos que realizan fake news a lo bestia. Lo veremos y atestiguaremos.

¿Y qué nos dicen de la problemática derivada del desempleo galopante en la mayoría de las 32 entidades federales del país? Aunque ciertas voces ya hablan de una caída cercana al medio millón de plazas formales en los primeros 4 meses de este año, algunas otras indican que se han quedado chicos esos datos y que, en un claro ejercicio centinela, podríamos asistir a una caída del trabajo, para fines de 2020, arriba del millón de puestos laborales, créalo o no.

Quienes apoyan a la sedicente Cuarta Transformación dirán, de inmediato, que somos catastrofistas y Contreras a lo salvaje, a lo que les contestaremos que, ni hablar, orgullosamente sí somos lo segundo y que el tiempo, en el corto plazo, nos dirá quién tiene la razón y quién no, así como lo que falta en este periplo de la pandemia mezclada con devaluación, carestía, desplome de petroprecios, elevación de tasas de interés en el mediano plazo y otras cosas que nuestra mente ya acuño, pero que no ponemos ahora para que no se nos acuse, también, de tirado y ensangrentado el contrario, lo agarramos a patadas en el sueño. No vayan a pensar.

En algo tiene razón el que alquiló Palacio por seis años, pero dudamos que cubra con su ingreso alguna renta; la sociedad mexicana es de las más politizadas del mundo mundial. Así que veremos algunos cambios importantes, a pesar de que se opongan desde la cima del Universo. Y, en otros casos, habrá gente que los provoque, empuje o, de plano, haga.

Porque ni crean que el horno está como para muchos bollos. Salvo su mejor opinión, desde luego.

Estas Lascas Económicas se desgañitan en los partidos de la selección junto a otras piedras tricolores y entonan el llamado a los huleros para ver si sacamos, entre todos, al buey de la barranca nacional. Y ya sabemos de qué rumiante estamos hablando. Por lo pronto, le esperamos con toda calma en este mismo espacio, pero la semana entrante. Jacs95@hotmail.com.

 

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