Gutenberg, el Revolucionario

*¿Actuales Opositores? Detractores de la Libertad de Prensa

*La Garantía Constitucional en sus Artículos 6 y 7

*En México Estigmatizan sin Pruebas a los Informadores

*Son los Políticos que se Molestan con las Opiniones

*Periodistas: el “Pueblo Malo”, Criticamos y no Aplaudimos

Por Ezequiel Gaytán

Johannes Gutenberg (1400-1468) fue el orfebre alemán que inventó la imprenta y con ella revolucionó al mundo, pues de su máquina se desplegó la Reforma Protestante, la cultura de la difusión, el desarrollo de la ortografía y la Libertad de prensa, por citar algunas de sus bondades. Masificar el acceso a los libros y a los medios escritos, como periódicos y revistas es invaluable. Supongo que hoy en día son pocos los detractores del germano, pero los hay. Esos que se oponen a la Libertad de prensa.

La Constitución Política de nuestro país la garantiza en sus artículos seis y siete. Por su parte, el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948 establece: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Sin embargo, existen políticos que se molestan con las críticas que los periodistas les hacen, por lo que los descalifican y estigmatizan sin pruebas. José López Portillo en un día de la Libertad de Prensa se expresó contra la revista Proceso y declaró “no te pago para que me pegues”. Vicente Fox se quejó de algo denominado “el círculo rojo” refiriéndose a los periodistas que lo criticaban. En la actualidad el Presidente López Obrador manifestó que “en México no hay un periodismo profesional, independiente, ni ético, si acaso uno cercano al poder económico”.

Entiendo su molestia, ellos se desviven por nosotros y nuestra respuesta es de malagradecidos. No somos capaces de entender el esfuerzo y sacrificio que ellos hacen por nuestra calidad de vida y seguridad pública.

Los periodistas somos el pueblo malo que sólo criticamos y no aplaudimos. Pero resulta que es todo lo contrario. Somos sus principales aliados, pues alejados de las actitudes aduladoras que lo orillan a ver unidimensionalmente, le hacemos ver otros puntos de vista.

Cuando Gutenberg inventó la imprenta y lo primero que publicó fue la Biblia, quien se opuso, paradójicamente, fue la Iglesia, pues de esa manera perdía el  “monopolio de la verdad” y cualquiera podría interpretar y ver otros puntos de vista de las sagradas escrituras que no fuesen los que respondían al interés del Vaticano. La historia se ha repetido una y otra vez desde entonces. Léase a los gobernantes les gusta tener el “monopolio de la verdad” y desdeñan a quien tiene otra opinión, aun en sociedades democráticas.

El pasado 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de prensa y, es cierto, fuera del menosprecio y estigma de que nos acusa de estar al servicio del poder económico, no he sido objeto de amenazas, intimidaciones o franca represión. Pero eso nos es un mérito gubernamental, es el ejercicio de mis derechos. Así de fácil.

La libertad del ejercicio periodístico no es una generosa dádiva gubernamental que yo debo agradecer. Por el contrario, es la suma del valor agregado de la lucha de miles de mexicanos que desde el siglo XIX han aportado a fin de que hoy pueda decir “no estoy de acuerdo”. El mérito no es de un gobierno determinado, es el esfuerzo de colegas que, en muchos casos, dieron su vida con el propósito de que yo pueda ser crítico y defender el Derecho Constitucional de la Libertad de Prensa.

Gutenberg muy probablemente nunca imaginó que su invento sería quemado en una plaza pública. Lo que hizo fue darnos una herramienta de libertad y esa fue su intención. Supongo que condenarlo es tanto como maldecir a Benjamín Franklin, pues al darnos la electricidad, habrá quien lo acuse de que su descubrimiento desembocó en la Silla Eléctrica.

La invención de Gutenberg debe ser aplaudida y la Libertad de Prensa debe ser reconocida como la posibilidad de enriquecer el debate público de manera inteligente y respetuosa, sobre todo con intelectuales, especialistas, periodistas y articulistas, pues somos, es cierto y ante todo, críticos del poder, porque sólo así las ideas de libertad, igualdad, justicia y dignidad enriquecen el Proyecto Nacional.

 

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