¡Gracias Señor Presidente! Corruptos ¿Quiénes?

Yo Campesino

*Con Calderón Detenían y Mataban Delincuentes, hoy Están Libres

Por Miguel A. Rocha Valencia

Hasta que por fin dijo algo congruente el señor López y con lo cual coincido plenamente: deben ser investigados funcionarios de la DEA, FBI y la CIA, “todos los que intervinieron durante el período” en que Genaro García Luna fue secretario de Seguridad Pública Federal de México.

Porque si en verdad García Luna es culpable de algo, de lo que sea, por qué en su momento las agencias estadunidenses no le pusieron el “dedo”, como en su momento lo hicieron con el general José de Jesús Gutiérrez Rebollo quien, de zar antidrogas en la administración de Ernesto Zedillo en 1997, fue condenado a 35 más 40 años de prisión por asociarse con Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de la Cielos”.

Incluso, tal investigación, la cual tendrían que realizar las mismas agencias que llevaron a juicio a García Luna, deberá involucrar al expresidente Felipe Calderón. De esa manera se acallarían tantos mitos en torno presuntas complicidades que, si existieron, debieron saber los estadunidenses.

Resulta infantil pensar que la DEA o la CIA no conocían las actividades de García Luna, que el FBI no realizara una investigación a fondo del exfuncionario mexicano con quien había una estrecha relación para combatir a los cárteles criminales.

En su momento, en esta tribuna, dadas varias indagatorias, llegó a anotar que el auténtico jefe del crimen en México, era precisamente García Luna. Incluso se habló de que en conocida funeraria de Félix Cuevas le entregaron un costoso auto “cargado”, a nombre de los Beltrán Leyva.

Pero nada se probó. Y resulta que luego de ocho años el exsecretario es encarcelado por vínculos con el crimen, precisamente en el país donde ya residía.

“Muy oportuno”, sin duda, para eliminar estorbos y ayudar a la Cuarta Transformación a quitarse de encima a uno de sus molestos enemigos, a aquél a quien acusa de robarle la Presidencia de la República e irse con todo para desacreditar a Felipe Calderón, quien habita en México y reta a López a probar su participación en el crimen organizado, al cual persiguió durante toda su administración, contrario a lo que hoy sucede.

“Por sus hechos los conoceréis”. Y la verdad es que hoy se hace todo lo contrario, si en algún momento se notan complicidades con el crimen organizado, es hoy.

Vemos a un presidente que no sólo va a visitar hasta el inexpugnable terruño a la desconsolada madre del capo más temido en México y hasta instruye a cuatro secretarios de Estado para que busquen cómo hacer que visite a su niño Chapo en la prisión de Estados Unidos o mejor, que lo repatrien. Nada más falta que ordene que construyan un penal en Badiraguato o le de prisión domiciliaria.

Nunca se supo que abiertamente una autoridad, especialmente el Ejército, dejara en libertad a un criminal reclamado incluso por el gobierno de Estados Unidos, El Chapito, del cual parece no acordarse nadie.

Hoy como no se recuerda, se pasean los delincuentes armados, en convoyes de camionetas artilladas por los territorios que controlan o pretenden hacer suyos.

Y nadie, ninguna autoridad y menos la federal, se atreve a marcarles un alto. La Guardia Nacional que iba a combatir el crimen, hoy sólo sirve para corretear y deportar migrantes, y cuando se topan con delincuentes, se dan la vuelta, la instrucción es no molestarlos.

¿Ese es el cambio? ¿Esa es la lucha contra la corrupción? Pero a los amigos, justicia y gracia, como a los Bartlett y sus trapacerías. Y todo porque “no somos iguales”. Otra verdad de a kilo.

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