La Filantropía Narca y sus Ensangrentados Recursos

Frontera Norte Ciudad Juárez

*Suman 10 Estados con Reparto de Despensas

*Están más Completas que las de la Secretaría de Bienestar

*Los Mismos Sicarios que Asesinan, las Reparten

*La Radiografía de las Aduanas Muestra de su Poder

Por Rafael Navarro Barrón

Según las estadísticas de seguridad en México, al menos 10 estados de la república han sido marcados por la benevolencia del crimen organizado que, ante la ausencia de programas oficiales, se han dedicado a repartir despensas en lo que socialmente se le denomina filantropía narca.

El Estado de Chihuahua está en esa lista de entidades que son “beneficiadas” por los grupos delincuenciales de apoyo social. Los narcotraficantes lo hacen con toda impunidad, incluso a la vista de los agentes de las corporaciones policiacas que, muchas veces, se convierten en beneficiarios de los filántropos del crimen organizado.

Jeffrey Max Jones Jones.

Es la filantropía más costosa que se puede dar en México, incluso para los ciudadanos que reciben esas ofrendas alimenticias, pues se trata de recursos que proceden del tráfico de drogas, que tienen precio de sangre.

Sicarios al servicio de los jefes del narcotráfico y sus compinches que imponen el terror en las calles de las ciudades donde viven y trafican, son los mismos que acuden a repartir las despensas que, de acuerdo a las evidencias, son mucho más completas que las regaladas por la Secretaría de Bienestar o los gobiernos locales.

Entender la estructura del crimen organizado es fácil para los que vivimos en zonas con un amplio impacto del narcotráfico. Los capos de la droga son un co-gobierno de facto; aunque los gobernantes digan lo contrario, el sector oficial está marcado por la mano de los varones de la droga que todo lo abarcan.

La radiografía de las Aduanas en el país, que ha generado la salida de dos jefes en diferentes tiempos, es una muestra del poder del crimen organizado. Toneladas de artículos que invaden todo el país cruzan por las fronteras al amparo oficial. Nadie se opone a que esos cargamentos crucen por los patios aduanales. Aquí se aplica el término ‘Copelas o cuello’, atribuida al narco-empresario Zhenli Ye Gon a quien se le encontraron 207 millones de dólares.

Abogados, Notarios Públicos, constructoras, agencias de bienes inmuebles y de autos nuevos y usados; restaurantes, casinos, antros, templos católicos y cristianos, medios de comunicación son parte de esa filantropía que, socialmente, es aceptada por los ciudadanos, porque el pensamiento del vulgo es que “los narcos son un mal necesario y se aceptan socialmente mientras no se metan con la gente”.

Estos filántropos del crimen, se encargan de dotar de equipo a las policías locales y a brindar ayudas humanitarias a los agentes cuando el gobierno no responde a sus requerimientos.

En el año 2009, en el gobierno federal de Felipe Calderón, el ex senador Jeffrey Jones, un distinguido miembro de la iglesia mormona, educado en la Universidad Brigham Young en Provo, Utah, la cuna de los mormones en Estados Unidos, recomendó a los campesinos “aprender las prácticas de mercado de los narcotraficantes”.

Sin hacer apología de esa nefasta actividad, la apreciación no se constituía como algo ajeno a la realidad que vive el país mexicano.

Jeffrey Max Jones Jones, es nativo de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua y ha experimentado la realidad de una zona literalmente gobernada por el crimen organizado. Fue diputado federal en el año 1997 y Senador por Chihuahua en el año 2000.

En el año 2007, ya con Calderón en el gobierno, fue designado Subsecretario de Fomento a los Agronegocios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación

El 28 de octubre de 2009 emitió aquella polémica declaración que recomendaba a los campesinos “aprender las prácticas de mercado de los narcotraficantes”. Un día después era obligado a renunciar a su cargo.

En el mes de noviembre del 2009 la revista Proceso publicó una revelación del político y empresario agroindustrial. Aseguró que las propias autoridades para las cuales laboraba le pidieron su renuncia. “Yo nunca pensé en renunciar”, dijo Jones en una entrevista de radio.

El ex senador se quedó corto en su apreciación. Desde hace años el crimen organizado realiza un trabajo meticuloso en el desarrollo de su mortal actividad. El sicariato y los enfrentamientos pandilleriles son una derivación autóctona de lo que realmente representa esa actividad delictiva. Detrás de esa mega estructura se ubican profesionales en todas las áreas que operan para el lavado de dinero, evadiendo al SAT; se han apoderado de muchas estructuras para diversificar la actividad delincuencia, sin que el gobierno les ponga un alto.

La actividad del narcotráfico no puede ser elogiosa, ni debe de destacarse como un modelo social y económico en México. En esencia sigue siendo nefasta, criminal e inaceptable, pero no deja de ser exitosa.

El reparto de despensas no es más que una actividad mediática realizada por los baquetones que diariamente desafían al gobierno y que, por lo mismo, salen a repartir una mísera parte de sus ganancias congratulándose con el pueblo a quien, mas tarde, causarán dolor y muerte.

 

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