Algunos Toman Decisiones Para Evitar que el Colapso sea Mayor

Lascas Económicas

*Luchan a Toda Costa Para Evitar Recoger al País Debajo de la Alfombra

*En el Filo de la Navaja, Mientras Alguien Canta Ante el Voraz Incendio

Por Jaime Contreras Salcedo

¿El presidente López Obrador se volvió pragmático y determinó apoyar la economía a nivel macro, con el propósito de respaldar los bolsillos de los mexicanos?

Vamos a plantearlo de esta manera: no.

Eso no le sucedió al inquilino de Palacio.

Lo que sí pasó fue que sus principales colaboradores adoptaron -muy probablemente sin consultar in extenso con su jefe- una serie de medidas y señales hacia el exterior para hacer ver a eso que se desprecia pero que existe, el mundo mundial pues, que se tiene cordura para evitar a toda costa un mayor colapso en las finanzas públicas, ya mermadas por las determinaciones de “austeridad republicana”, en donde buena parte de los integrantes del sector público salen muy mal librados.

En un caso paralelo, los muchachos del Banco de México, además de bajar medio punto porcentual a las tasas de interés primarias, impulsaron un decálogo de señalamientos para asegurar que, o tratar de, si se adoptan determinaciones fuera de la realidad, es un eufemismo, las problemáticas que se presenten puedan ser manejadas y no se transformen en brotes de crisis que, juntas, nos decanten en situaciones peores a las de 2009 o 1995, por decirles dos años bastante olvidables.

Insistimos: los que están trabajando lo hacen para generar expectativas más o menos favorables aún pese a las severas y procelosas aguas que estamos surcando, es un decir, y que quien ordena al del timón no nos impulse al fondo del mar con sus inacciones más que con sus medidas, bastante alejadas de cualquier ortodoxia económica. Lo peor está por venir, y parafraseamos aquí a la Organización Mundial de la Salud y todos sus voceros.

Las estructuras, los fundamentos, económicos del país –nos insisten- están más que sólidos. El problema es que muchos de los agentes foráneos ya no están tan seguros.

Vislumbran tsunamis en el firmamento y no ven como muy preocupados a los que mañana a mañana acuden a filetear a los enemigos, adversarios dicen, pero siembran bombas de cualquier naturaleza para detonarlas si las cosas no funcionan como ellos proclaman.

Uno de los que rentan una de las oficinas palaciegas, que labora en el ala juarista, lanzó hace unos días el anzuelo de los bonos gubernamentales a plazos de 5, 12 y 31 años.

Son papeles, en los hechos, que presuntamente representan 6 mil millones de dólares y, dijo ufano el señor Arturo Herrera, una de las colocaciones más importantes en la historia económica nacional.

Preguntó el de junto que cómo se alcanzó esta colocación, tomando en cuenta que las calificadoras, esas que no existen a los ojos de quien se siente respaldado por millones y millones en las benditas redes sociales, pusieron en calidad de papeles basura los correspondientes a la deuda de Petróleos Mexicanos y los degradaron sin ninguna consideración ni sonrojo.

La respuesta es simple: no es lo mismo Octavio Romero que Arturo Herrera. Esto nos recordó aquella famosa frase que se la adjudicaron a un inversionista neoyorquino calificando a cierto efímero secretario de Hacienda como un “pinche mentiroso” –la conservadora traducción es nuestra-, luego de la quitadura de los alfileres en los tristes y carísimos “errores de diciembre” de 1994.

Pero además de que las dos personas son completamente distintas, también hay que subrayar la importancia del cabildeo que hicieran las autoridades hacendarias sobre estos papeles, al grado que hubo una sobre oferta de 4.7 veces sobre el monto ofertado, que habló en su momento de poco más de 28 mil millones de dólares sobre los 6 mil mdd inicialmente puestos en el mercado.

Los intersticios de esta operación, nos cuentan los que anduvieron en ella, incluyeron a viejos banqueros públicos que se mueven tanto en Nacional Financiera como en el Banco Nacional de Comercio Exterior, la banca de desarrollo pues, avecindados en Nueva York y una que otra galaxia. Con decirles que buena parte del apetito por estos bonos estuvo en inversores asiáticos, avecindados concretamente en China, que dejaron de estar nomás milando, como otrora.

La duda que ahora queda es saber si se tendrá la fuerza moral y, sobre todo, económica, para el cortísimo plazo –digamos 60 días-, cuando además de que ahondará la herida económica por el desplome de los petroprecios (en donde México, otra vez, ha hecho su parte) y las severas secuelas de la Covid-19, veremos que, en lugar de atender lo importante y necesario, ataques feroces y denodados contra adversarios sádicos y perversos… como los periodistas, y comunicadores en general, por decir un gremio, no gremio.

Hay otras voces que están dando señales no necesariamente de congruencia, pero al menos que no quieren que el país se escurra entre las manos al que pone en entredicho a todo aquel que no le avale sus ideas grandotas, por muy grandes que realmente lo sean. Nos referimos, desde luego, a determinados dirigentes de los organismos cúpulas del sector privado que quieren, por lo menos, que haya un cierto consumo a la salida de la contingencia sanitaria.

Ni crean que son hermanas de la caridad, pero saben que si no hay dinero en los bolsillos, buena parte de su producción o servicios no servirán para maldita la cosa. Y eso de esperar a que vengan los tiempos de las vacas gordas como que no es precisamente lo suyo. Tampoco la paciencia es uno de sus principales activos, vale añadir.

Vienen tiempos más que difíciles y no vemos muy preocupados que digamos a esos que se tildan de profesionales de la política, esa “noble profesión” corta de miras. Miope en estas épocas de la vida nacional, para precisar. Amanecerá y veremos.

En esto de la vida, estas Lascas Económicas trabajan a marchas forzadas con otras angulares piedras para vencer las severas adversidades que se nos presentarán en estos tiempos de Covid, y de cólera, donde las cosas no caminan por la cortedad de miras del sedicente conductor de las masas nacionales. Está perdiendo lo más por lo menos. Y eso ya lo sabe, pero trata de ocultárselo a sí mismo. Nos vemos en este mismo espacio, pero la semana entrante. Jacs95@hotmail.com.

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