Economía y Popularidad Presidencial: Temas que no Siempre van de la Mano

Artículo Invitado

Por Luis Miguel Martínez Anzures

En los últimos días, diversos medios de comunicación han dado a conocer múltiples ejercicios demoscópicos para medir la popularidad presidencial en torno a la coyuntura de estancamiento económico que el país ha enfrentado. En este sentido, las encuestas sobre aprobación presidencial que publica El Financiero, como la del pasado martes 4 de febrero del presente año, suelen generar preguntas y comentarios muy interesantes sobre los que vale la pena reflexionar.

Enlistamos dos cuestionamientos recurrentes: ¿Si la economía no crece, por qué la popularidad del ejecutivo siegue siendo tan alta? ¿Si el crecimiento económico ha sido cero e incluso negativo, por qué se evalúa bien la labor del gobierno, en relación al manejo de la economía?

La respuesta a la primera interrogación, se basa en una lógica de desempeño: los niveles de popularidad deberían reflejar hasta cierto punto, el comportamiento de la economía nacional. Si ésta va bien, debería traducirse en popularidad; pero si la economía va mal, ¿no debería eso reflejarse en caídas de la aprobación presidencial? Lo que la realidad nos dice, a través de este estudio realizado, es que no siempre ocurre, así.

La evidencia de algunos episodios, en sexenios anteriores, indica que eso no necesariamente es el caso. Durante los primeros tres años del gobierno de Vicente Fox, el crecimiento de la economía fue cercano a cero y eso no afectó seriamente los niveles de aprobación del presidente en turno. Como ya algunos expertos en la materia han sugerido anteriormente, la aprobación presidencial puede ser, pero no necesariamente es, una medida de desempeño de gobierno; más bien es una medida de apoyo popular al gobernante. Por eso es importante entender, qué hay detrás de ese apoyo. Entre las múltiples explicaciones, el desempeño económico es tan solo una.

Respecto al segundo cuestionamiento, en lo relativo a por qué se cree que hay un manejo favorable de la economía cuando los datos “duros” dicen otra cosa y se recurre a la propia encuesta, se logran obtener interesantes hallazgos. Uno de estos tiene que ver con los beneficiarios de los programas sociales. Según la encuesta, que se realiza por vía telefónica, una cuarta parte de los entrevistados a nivel nacional comentó que recibe beneficios o apoyos de programas sociales del gobierno federal: el 7 por ciento directamente la persona, el 15 por ciento algún miembro de su familia, y el 4 por ciento, en ambas modalidades.

Entre los beneficiarios de programas sociales, la aprobación al Presidente es rotundamente más alta, que entre los no beneficiarios. De acuerdo con la encuesta, el nivel de aprobación al mandatario es de 71 por ciento para el total de la muestra, de 82 por ciento entre los beneficiarios y de 67 por ciento entre los no beneficiarios. Por lo tanto, la brecha en popularidad que se observa entre unos y otros, es de 15 puntos. Una distancia sustancial en términos estadísticos y poblacionales.

Pero eso no es todo. Según la encuesta, los beneficiarios de programas sociales evalúan de manera más positiva que los no beneficiarios, en este aspecto, cada uno de los rubros de gobierno abordados en el estudio, tales como:  la seguridad pública, la pobreza, la corrupción, la educación, la salud y, en especial, la economía. En ese último, rubro se observa la mayor brecha de opinión: los beneficiarios evalúan positivamente el manejo de la economía en un 64 por ciento, mientras que los no beneficiarios en un 38 por ciento, una diferencia de 26 puntos. La siguiente brecha sustancial, se observa en educación, con 16 puntos de diferencia de opinión entre ambos grupos.

Una primera aproximación final, por lo tanto, diría que recibir beneficios de programas sociales no solamente aumenta la popularidad presidencial, sino que esta última, se refleja en una buena valoración del manejo de la economía. De esta manera, es probable que lo que venga a la mente de los beneficiarios con la pregunta, no sea la macroeconomía, sino la economía personal o familiar.

Por si fuera poco, el seguimiento de encuestas de El Financiero documenta un aumento en el porcentaje de beneficiarios en los últimos meses, así como un aumento en la popularidad entre los beneficiarios. Es decir, este estudio sería la aproximación con fundamentos científicos que demuestra una correlación entre ambos fenómenos. Para el Presidente López Obrador, eso significa una mayor reserva de popularidad y un bono de legitimidad que puede ayudarlo a sortear las turbulentas aguas que podrían empezar a gestarse en los siguientes meses. La duración de dicho colchón de apoyo no se sabe cuánto dure con exactitud.

Queden entonces aquí, estos datos para abonar a la discusión sobre los actuales niveles de aprobación presidencial y las valoraciones de la gente con respecto al manejo de la economía.

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