La Creación de la Cédula de Identidad

Artículo Invitado

*Y la Sana Administración de Datos Biométricos de los Mexicanos

Por Luis Miguel Martínez Anzures

En semanas pasadas el tema de la solicitud del padrón que contiene la información de los datos biométricos de los mexicanos que cuentan con su credencial de elector expedida por el Instituto Nacional Electoral, ha causado mucho revuelo en las redes sociales y las charlas del círculo rojo.

La importancia de esto, no es mínima.

El asunto en cuestión surgió después de que la Secretaría de Gobernación hizo pública su solicitud de pedirle la información contenida en el padrón electoral al INE. La razón era muy sencilla, dichos datos serían la base estadística para la creación de la famosa cédula de identidad, que el gobierno federal había prometido en campaña.

Por su parte, la respuesta del organismo electoral, fue la negativa a esta petición, argumentado que estarían infringiendo el marco normativo de cumplir con los requerimientos que solicita Gobernación.

La información contenida en el padrón electoral del INE, cuenta con más de 90 millones de mexicanas y mexicanos. Sin embargo, el INE argumenta que las leyes actuales le impiden compartir esta información, debido a que, esa información no es de su propiedad, sino de cada ciudadano.

En otras palabras, para poder compartir esa información que posee el INE se tendría que solicitar la autorización de cada mexicano que está contenido, en dicho padrón:

“Los datos personales que tú le entregas al INE son tuyos, y nosotros los resguardamos y cuidamos celosamente correspondiendo a tu confianza. ¡En el INE tus datos están seguros!”, aseguró el presidente del instituto, Lorenzo Córdova, en su cuenta de Twitter.

Ante tal razonamiento habría que decir, que se puede estar parcialmente de acuerdo con esta medida, ya que si bien es cierto, que la propiedad de tal información de carácter confidencial y estratégica para el país, no debe tenerla cualquier ente público o privado, también es cierto, que la creación de una base de datos como la cédula de identidad, pudiera ser un primer paso (de tamaño gigantesco), en materia de seguridad nacional.

Dicha base de datos, ayudaría a sistematizar lo que hasta ahora, no se tiene bien ordenado, un banco de datos de registro de huella dactilar, un registro nacional de  información caligráfico, etc. Pero sobre todo, que uso pudiera dársele a esta última. Por ejemplo, en la investigación de un violador tumultuario seria crucial hacer un cruce de información, entre la que se obtenga de los bancos de datos estatales de hospitales y cuerpos de seguridad pública y la contenida en la plataforma México que pudiera ser alimentada de la información de la cédula de identidad.

Tal procedimiento no es nuevo, de hecho, en cualquier país con organismos de inteligencia y ciberseguridad alta, esta información es administrada por el Estado para seguridad de sus propios ciudadanos y cuidadosamente celada, a través de mecanismos con altos estándares de control de confianza de su personal, así como escrupulosas medidas de control en el mismo, así como con los objetos que puedan utilizar al interior de donde se controla dicha información.

Pero, ¿que son los datos biométricos?

Según la definición del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la UE, los datos biométricos son aquellos datos personales referidos a las características físicas, fisiológicas o conductuales de una persona que posibiliten o aseguren su identificación única. Por lo tanto, al referirse sobre los datos biométricos se puede entender que son aquellos, que faciliten la identificación de una persona física, a través de procesos técnicos, que recopilen información relativa al aspecto físico, corporal o conductual de ese individuo. Como su imagen facial, huella digital o similares.

Los datos biométricos, se diferencian en dos grupos:

  • Características físicas y fisiológicas
    • Huella dactilar
    • Reconocimiento facial
    • Reconocimiento de iris
    • Geometría de la mano
    • Reconocimiento de retina
    • Reconocimiento vascular
  • Características del comportamiento y la personalidad
    • Reconocimiento de firma
    • Reconocimiento de escritura
    • Reconocimiento de voz
    • Reconocimiento de escritura de teclado
    • Reconocimiento de la forma de andar

En todo el mundo la discusión sobre el manejo y acceso a esta información por parte de los gobiernos, es un tema que ha llegado para quedarse, y ser analizado y discutido ampliamente con la finalidad de encontrar la mejor solución y uso posible sin disminuir o eliminar las libertades de los ciudadanos.

Cada país enfrenta un contexto diferente y eso vale la pena tenerlo presente. Pero en un país como México con una historia antidemocrática o fuertemente partidista con altos niveles de corrupción (según los estándares internacionales), el miedo a que el gobierno administre estos datos, no es una idea descabellada o fuera de contexto.

Lo cierto es que en voz del presidente López Obrador, pareciera que este esfuerzo por sistematizar dicha información por parte del gobierno federal, no verá la luz al menos por ahora. Así lo dejo en claro, durante su conferencia de prensa la mañana del lunes 27 de Enero:

“Como no fue atendida la solicitud por el INE, yo di instrucciones a la Secretaría que no insistiera, que no nos metamos en eso, que no demos motivo en que nosotros tenemos interés de controlar la situación de cada ciudadano.”

Tal decisión pudiera aplaudirse si se tomara en consideración solamente las apariencia mediática, antes que la razón de Estado. Ahora ahondaremos más en ello.

La razón de Estado es un concepto de origen italiano, empleado a partir de Nicolás Maquiavelo ( arte dello Stato) y utilizado luego por Guicciardini y Giovanni della Casa, aunque solo con Giovanni Botero se desarrollará como doctrina (Della Ragion di Stato, 1589). Este concepto se referirá a las medidas excepcionales que ejerce un gobernante con objeto de conservar o incrementar la salud y fuerza de un Estado, bajo el supuesto de que la supervivencia de dicho Estado, es un valor superior a otros derechos individuales o colectivos.

Ante tal contexto, es importante aclarar que dicha concepción no abona a la coacción o eliminación de las libertades inmersas al interior de un Estado, sino a la administración de los recursos (institucionales) de los cuáles puede echar mano el soberano, para consolidar el bienestar colectivo de los ciudadanos, en favor del bienestar de las mayorías.

Entonces, ¿hasta dónde será necesario que el gobierno eche mano de este recurso y pueda garantizar de manera científica y sistemática, el bienestar colectivo de sus propios ciudadanos?

La respuesta no es nada sencilla, pero debe prevalecer el bienestar colectivo por encima de los intereses personales.

 

Acerca de misionpo 10450 Articles
Noticias nacionales e internacionales. Investigación y reflexión política.