El Asesino del Colegio Cervantes: ¿El Fracaso de una Sociedad Mediatizada?

Artículo Invitado

Por Luis Miguel Martínez Anzures

El colegio Cervantes de la ciudad de Torreón, Coahuila donde la mañana del viernes 10 de enero del presente año un menor abrió fuego matando a su maestra, hiriendo a otro profesor y varios compañeros, es considerado uno de los más prestigiosos de aquel lugar.

La institución educativa fue fundada en 1940 por migrantes españoles. En el año escolar 2015-2016 contaba con más de mil 900 alumnos, de acuerdo con la información publicada en su página web.

Cabe destacar que este colegio privado ha tenido en sus aulas a las hijas del gobernador, Miguel Riquelme Solís, como el mismo declaró en conferencia de prensa. Incluso sus instalaciones han sido tema de artículos en revistas especializadas de arquitectura como Arquine.

En su misión, la institución destaca la formación de “personas que cuenten con los conocimientos necesarios y habilidades necesarias para enfrentar exitosamente los retos de competitividad propios del mundo actual, y que además posean los valores morales, intelectuales y estéticos que les permitan desarrollarse simultáneamente en el ámbito profesional y espiritual, así como contribuir positivamente al desarrollo de nuestro país”.

En suma, sus alumnos han logrado participaciones destacadas en concursos nacionales como las Olimpiadas de matemáticas, las olimpiadas del conocimiento infantil y la Olimpiada Mexicana de la Física, entre otros.

Pero algo que no debe olvidarse bajo ninguna circunstancia en la vida, es que la educación no es instrucción. Se sigue confundiendo por desgracia, en una sociedad tan convulsa e inmediata como en la que se vive hoy en día, que mandar a los hijos a una prestigiosa institución terminará por formarlos y quitándole de esta manera a muchos padres, la responsabilidad de formar y preparar a sus hijos para la vida con una carga de valores y principios que los rijan en sus actividades diarias. Grave error.

Estos lamentables hechos no deben estudiarse solamente desde un punto moral (el cuál no es limitativo pero ciertamente, ocultaría otros enfoques útiles, como la psicología infantil y social).

Es imperativo que los diferentes especialistas, gobierno y sociedad en general, logren cuestionar bajo diferentes aristas de estudio, las implicaciones de los hechos acontecidos en esta institución y la significativa llamada de atención que representa para todos los ciudadanos de este país estos lamentables hechos.

No está por demás mencionar que, tras los hechos ocurridos la mañana del viernes 10 de enero, la escuela emitió un comunicado en el que expresó su pesar, sorpresa y consternación “sobre la terrible tragedia que sufrimos hoy en el campus bosque” y señaló que trabajarían para esclarecer los hechos.

Una buena iniciativa, pero no es suficiente. Los problemas en una comunidad académica no se solucionan de manera institucional solamente, sino con el apoyo precisamente de toda la comunidad que conforma a esa institución. Las medidas para solucionar un problema de magnitudes como este, nunca son sencillas y no pueden ser estrictamente coyunturales, deben apegarse a una sistematización operativa en los colegios que brinde protocolos de actuación y mayor seguridad a todas las personas que se encuentren en esta clase de lugares.

Pero la mejor solución, no es a través de medidas coercitivas, sino todo lo contrario.

De acuerdo a los reportes ofrecidos por diversos medios de comunicación y las autoridades encargadas de investigar el caso, el estudiante responsable del tiroteo tenía buenas calificaciones y nunca había mostrado un comportamiento extraño.

Vivía con su abuela. Al parecer, su madre murió hace un par de años. ¿Y quién y cómo entonces, lo auxiliaba en su vida cotidiana? ¿Quién era la persona que más influenciaba su vida? ¿Cuál es la carga de valores que este niño aprendió para conducir su vida?

Al parecer la respuesta que las autoridades, hasta ahora, no han respondido, además de las ya mencionadas, es ¿cómo consiguió estas armas? O lo que es peor, ¿Cómo en una sociedad como la actual, un niño que cursa el sexto año de primaria, puede tener acceso a esta clase de objetos? ¿Qué ha hecho tan mal, la sociedad mexicana que la normalización de la violencia ha superado la capacidad de asombro ante esta clase de abominables acontecimientos?

“INFLUENCIADO POR UN VIDEOJUEGO”

Ante la aberrante situación, el gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme dijo que se estudiaba la teoría, de que el estudiante habría actuado inspirado por un videojuego.

“Al parecer, el niño, influenciado por un videojuego que se llama Natural Selection -incluso la playera (camiseta) del niño en la parte de abajo trae el nombre del videojuego- influencia al niño para cometer los hechos”.

Había hecho mención al videojuego, que yo creo que trató de recrear el día de hoy»aseguró sin ofrecer más detalles.

Es cierto que durante la matanza de Columbine en 1999, una de los peores tiroteos masivos en la historia de EU, uno de los atacantes también llevaba una camiseta con el nombre del videojuego.

En aquella ocasión, dos estudiantes mataron a 13 personas antes de que ambos se quitaran la vida. Sin embargo, tan bien es cierto que hasta ahora, la ciencia ni ninguna institución seria, especializada en el estudio de enfermedades mentales o trastornos de la mente o alguna universidad de prestigio en el mundo, se ha pronunciado abiertamente sobre la correlación entre esta clase de videojuegos y el comportamiento de las personas que los utilizan.

Lo que sí está claro, ante tan lacerante situación, es que la ausencia del padre y/o la madre en la vida de los niños y adolescentes en este país, por supuesto que un día tendría altos costos en la formación de nuevas generaciones y en su comportamiento en sociedad. ¿Qué podía esperarse después de prolongadas y permanentes ausencias de estas figuras sustanciales en la vida de millones de niños y jóvenes en el país?

La sociedad mexicana no debe equivocarse, no es que un tercero tenga que revisar su mochila en el colegio. Es que la responsabilidad de la persona que tenga que hacerlo se lleve a cabo, desde el interior de su propio domicilio.

Hay mucho por hacer si el país quiere reconstruirse y recuperar terreno frente a las diferentes violencias que azotan al territorio nacional. Es momento de abrir los ojos.

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