Feliz, el Enemigo Número uno de la Democracia

Por Nidia Marín

Como si fuera un chiquillo, no obstante estar por cumplir 91 años, renovado a fuerza de prácticas gubernamentales y desde luego partidistas, “el dedazo”, como James Bond y el Capitán América, nunca muere.

Criticado, vilipendiado y odiado, constantemente zarandeado, sin embargo, siempre cuenta con alguna nueva arma secreta para permanecer enhiesto, erguido, erecto, como debe ser todo dedo índice que se respete.

Enemigo número uno de la democracia, contemporáneo del “tapado”, primo hermano del nepotismo y el compadrazgo, pariente del índice de fuego y del dedo en la llaga, alfil de los tableros de la política mexicana, aventurero que ha cruzado las selvas y los caudalosos ríos de América Latina e inclusive los extensos mares hasta Europa, para aplicar esa añeja sabiduría, “el dedazo” es el consentido de aquellos que prefieren estar apuntalados.

Y como anillo al dedo, el índice o “dedo de Júpiter” es el actor principal, aunque a veces, el pulgar le ha restado autoridad, sobre todo cuando se trata de lanzar a alguien a los leones.

Pero como dice la canción: ahí está, ahí está, ahí está, el índice, autoritario, dominante, con don de mando, expresivo, que lo mismo sirve para indicar que sí (al doblarlo varias veces) o que no (con movimientos de un lado a otro), que para llamar a alguien (doblado hacia arriba y con movimientos constantes), señalar algo, encender, apagar, rascar la cabeza, hacer “piojito”, activar timbres y alarmas, tocar puertas, dar la palabra y…lo que diga mi dedito.

En México, su actuación, es amplia. Su acción, también. Es cuando se le llama “dedazo”, patente que dicen, es netamente mexicana, aunque los argentinos lo refutan y dicen que es de ellos. Se lo colocan, con todo y mano, a Maradona. Los españoles no cantan mal, le tenían hasta monumento: una formación rocosa, llamada popularmente “El Dedo de Dios” en la Gran Canaria que, en 2005, tumbaron los vientos de la tormenta tropical “Delta”. También, a principios de este nuevo siglo le hicieron un poema que reza: “Ya tienen los sevillanos / candidato de postín. / A dedo lo han designado / Chaves y su sanedrín. / ¡Qué dedazo!/ ¡Qué dedín! / ¡Chaves por / Monteseirín!”.

¿Cuál es entonces la nacionalidad del dedazo?

“Es mexicano”, insisten muchos, mientras argumentan algo imposible de olvidar: a Francisco González Bocanegra, que escribió en el himno nacional: “Que en el cielo tu eterno destino / Por el dedo de Dios escribió”.

Pero no le busquemos tres pies al gato y dejemos el dedo y el dedazo como idioma universal, al final de cuentas el primer dedazo, afirman los católicos, lo dio Dios al crear el Universo, (después Miguel Ángel con su genio se encargaría de hacerlo gráfico en la Capilla Sixitina en su obra “La Creación de Adán”). Posteriormente, su hijo, Jesucristo antes de pronunciar su famosa frase “aquel que esté libre de pecado que lance la primera piedra”, habría escrito con el dedo índice en la tierra.

Por lo tanto, si el dedo es divino, ¿el dedazo… quién sabe?

Sin embargo, en Monografías.com dice:

“El 4 de marzo de 1929 se fundó el PNR. En este mismo momento se estableció el dedazo; esta práctica se estableció para impedir nuevas pugnas por el poder que desencadenaran asesinatos políticos. También se creó para evitar las dictaduras o las reelecciones continuas. Al mismo tiempo garantizaba la continuidad de los programas de gobierno. Asimismo, algunos analistas afirman que este mecanismo le permitió a México no ser anexado a Estados Unidos. No es un mero pasatiempo intelectual imaginar qué habría sido del país tan alejado de Dios y tan cercano a los Estados Unidos de no haber contado con esta herramienta con la que resolver la cuestión del poder y a la vez preservar la integridad nacional, política, cultural e incluso territorial. Si el PRI ha tenido un mérito ha sido el de mantener a México mexicano”.

En todo caso, hoy está de regreso, con Morena. No hablo del PRI ¿o sí?, sino del dedazo. A lo mejor nunca se ha ido.

Antes era monopolio de los presidentes de México. Pero los tiempos han cambiado y el dedazo se ha popularizado: tirios y troyanos con tantito poder lo utilizan. A veces, dependiendo de las habilidades de “pitcher” del sapo, es el resultado de la pedrada.

¿El dedazo estaba en reposo y ha vuelto a manifestarse en México en toda su grandiosidad?

Como dice un proverbio: “Si alguien te señala el cielo, no te quedes mirando el dedo”. O como dice el refrán remasterizado: ¿Nos estarán dando atole con el dedo?

 

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