Cuánto Tiempo Aguantaremos…

Por Alberto F. Mena Mallén

¿Qué pasa si un problema se hace crítico y grave? Hay que atacarlo de inmediato con arreglos que permitan que realmente se solucione si no de golpe, -que es lo mejor-, sí en forma paulatina.

El asunto de los taxistas, que tuvieron de cabeza a la ciudadanía de la Ciudad de México, es un conflicto endémico que no es posible curar sólo con aplicar medicamentos, ya que tiene muchos años de estar “enfermo” y ahora se ha vuelto crítico porque no se han tomado las decisiones correctas por parte de la autoridad. Lo han dejado al garete.

El punto aquí es que si se le dan vueltas y vueltas a estas demandas de los choferes, argumentando que “si hay mesas de diálogo, no entiendo por qué la movilización”, según lo argumentó la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum Pardo, no se resolverá lo que dejará en mal nuevamente al gobierno y los habitantes de esta megalópolis quedaremos con los pelos de punta y continuaremos padeciendo este flagelo que nadie ha logrado solucionar.

¿Es muy difícil organizar a los más de 100 mil taxistas que existen en la capital del país?, sobre todo cuando se cuenta con la información de casi todos -hasta de los piratas que la misma autoridad permite ya que no es suficiente la supervisión-, o de plano hay incompetencia para darle un adecuado camino para que este servicio se preste de manera profesional, honesto, transparente, y que de verdad quienes usan un taxi no tengan que preocuparse por nada, menos de la seguridad.

Este asunto se parece al drama de las familias de José José, quienes no se ponen de acuerdo para que realmente tenga un sepelio digno de su alcance como artista -lo que tuvo a los mexicanos en vilo-, y en el asunto de los taxis, ni los transportistas ni la jefa de gobierno se ponen de acuerdo en cómo solucionar las demandas que exigen los conductores y sus líderes.

Tuvo que intervenir la Secretaría de Gobernación para encauzar el problema a estadios más reales. Les prometieron generar una aplicación como las que ahora existen e inscribir a todos los taxis en la misma para que tengan las mismas oportunidades que Uber, Cabify y Didi.

Hace algunos años llegaron, primero Uber, un servicio de transporte particular apoyado por una aplicación y las nuevas tecnologías; posteriormente llegaron Cabify y al final Didi, quienes al prestar un mejor, seguro y adecuado servicio a quienes los contratan, comenzaron a prosperar como negocio en México. Aunque también padecen de problemas como la inseguridad por los abusos de algunos choferes de esta empresa.

Estos servicios ya se les han exigido algunos requisitos para que puedan operar normalmente, pero los taxistas libres quieren de plano que desaparezcan de las calles de la ciudad, lo que no ha sido posible ya que el servicio que prestan no llega a malo, es pésimo, por lo que ya es hora de que si no mejoran, aparte de que tienen una larga historia de problemas particularmente inseguridad, de mal trato a los pasajeros, con coches chatarra que no cuidan quienes los operan, no serán utilizados por quienes lo requieren.

Acaba de aparecer en las redes sociales un video donde el chofer de un taxi libre le dice al pasajero con groserías que él no es un banco para traer cambio del pago que se le hace y si no que se baje de la unidad. Hay otro video donde se capta al chofer de otro taxi que tiene relaciones sexuales dentro del vehículo y en el Periférico, donde se supone que hay miles y miles de automovilistas que transitan por el lugar.

Y sí quieren que la ciudadanía confíe en ellos, se deben de evitar o erradicar las noticias muy lamentables, en el sentido de que existen secuestros, raptos que terminan en homicidios o desapariciones de pasajeros que pierden la vida sin deberla ni merecerla, robos y maltratos de todo tipo, como cobros exagerados para que realmente tengan éxito en su servicio y sean ocupados sin problemas por quienes los requieren.

Se han ganado a pulso el rechazo de los ciudadanos por la realidad que no miente y por una lista de problemas que han salido a la luz pública, por lo que deben de mejorar en todo lo que se les exige, y donde la autoridad tiene la obligación de supervisar y no dejarlos a la deriva, tal y como hasta la fecha ha sucedido, ya que solo servían de electores para determinados partidos y de botín para muchos líderes y políticos sin escrúpulos.

Aparte de este grave asunto que continúa presentándose en la Ciudad de México, la jefa de gobierno debería comenzar a apartar algunos ahorritos que se tengan para apoyar a los propios taxistas que quieran, por ejemplo, créditos blandos para cambiar sus vehículos por híbridos que permitan mejorar el servicio y la calidad del aire.

Además, debe de conceder apoyos a las armadoras de autos para que haya mejores ventas, que se cayeron por la desaceleración económica que vive el país, en donde incluso habrá fuertes despidos de personal de las mismas porque la economía no les ayuda en nada.

Afortunadamente la jefa de gobierno ha comenzado a buscar soluciones para el mal transporte público que aún tenemos, al adquirir trolebuses que mejoraran el servicio que se prestan desde hace muchos años. Los concesionarios del transporte no han modernizado sus flotas, ya que ni la economía lo permite, ni las tarifas que se tienen para que ellos busquen otros caminos para mejorar.

Otro aspecto que también se debería de atender es el de la movilidad con otros tipos de transportes, el que se ha hecho a un lado ya que al parecer no los han considerado prioritarios.

En fin, se quiere buscar mejores caminos para modernizar y mejorar el transporte público de la capital del país, pero solo eso, se quiere aunque no se tomen ya medidas más consecuentes con el problema que se padece desde hace décadas, donde los gobiernos solo voltean a verlos y se hacen de la vista gorda, al cabo ¡¡que les importa que los ciudadanos vayan como sardinas en los vehículos, ya que ellos tienen cómo trasladarse con comodidad.

fermallen@gmail.com

 

 

 

 

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