La ira y el Perdón

Por Alberto F. Mena Mallén

El dialogo y la comunicación que ofreció la jefa de Gobierno de la Ciudad de México a defensoras de derechos humanos de las mujeres, no será suficiente para controlar la violencia que aumenta día a día en contra de este sector de la población. También habrá que meterle mano a la administración y procuración de justicia, incluyendo a la Fiscalía y a la policía capitalina para que realmente haya resultados.

Urge dar una solución a esta inseguridad, pero no solo con diálogos para crear mesas de trabajo, talleres y foros abiertos para que en un plazo máximo de un mes se generen programas integrales de prevención, atención, sanción y acceso a la justicia para una vida libre de violencias hacia las niñas, jóvenes y mujeres.

Lo anterior lo destacó Claudia Sheimbaun durante una reunión que sostuvo con grupos defensores de derechos humanos, luego de la violenta manifestación la semana pasada. Tal vez lo hizo para rescatar la deteriorada imagen que tiene ante los capitalinos. Buscó una salida no muy adecuada para resolver este conflicto que puede ir en ascenso con el tiempo.

Tal y como lo afirmó la titular del ejecutivo capitalino, esto no es de ahora, sino que proviene de años atrás, pero se ha incrementado en forma significativa actualmente, aunque el problema lo tiene que resolver ella y su gobierno, no los que no hicieron su trabajo en gobiernos pasados.

Ella es la responsable de actuar en consecuencia y no traer a colación el argumento que poco a poco irá perdiendo eficacia de que gobiernos pasados no cumplieron con la ciudadanía. Los delitos contra las mujeres han aumentado y la labor del actual gobierno de la ciudad es buscar la manera de disminuirlos o erradicarlos y no argumentar que la cifra ha subido porque viene de años anteriores.

También es de sabios reconocer que la inacción, la falta de atención, el no “ver” el problema de la violencia contra las mujeres, y la falta de actuación de las autoridades provocó la violenta protesta que se efectuó en días pasados por parte de decenas de mujeres -cansadas y fastidiadas de que no se les haga caso-, que demandan atención pronta y expedita a este conflicto que es histórico en el país.

Después de la «provocación» como calificó la jefa de gobierno de la Ciudad de México al vandalismo que se presentó ese día, donde se afectaron varios inmuebles históricos y del gobierno capitalino y que después rectificó al señalar que no se criminalizará la protesta social, ahora se buscan caminos ya repetidos en años anteriores, pero que hasta la fecha no han dado resultados efectivos.

Ante los traspiés de Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador volvió a la carga al apoyar nuevamente a la jefa de gobierno de la Ciudad de México, al darle un espaldarazo ante las críticas que recibe por parte de los medios de comunicación y que según el primer mandatario son los que apoyan a quienes no quieren que triunfe su propuesta de gobierno, incluida la que se aplica en la capital del país.

A lo mejor nadie le dijo a doña Claudia que gobernar no era fácil y menos una ciudad tan grande, que encara demasiados problemas y que de pilón tienen enfrente a diversos sectores económicos a quienes han lastimado y que buscan criticar fuertemente para que no prospere a futuro este gobierno.

Y uno de esos problemas ya afloró en estos días, donde las autoridades vieron que este grupo de mexicanas pueden salir a las calles y llamar fuertemente la atención cuando hubo un vandalismo inusitado, particularmente en contra de monumentos muy preciados por su importancia en la vida nacional.

Por ello es importante que realmente se actúe en este sentido, ya que si no es así, las manifestaciones pueden ser peores y más agresivas; ya se dio el primer paso, pero pueden multiplicarse poco a poco y entonces sí, provocar mayores conflictos y problemas tanto al gobierno como a la propia ciudadanía.

Hubo muchas quejas por la violencia que se presentó, particularmente hacia los representantes de los medios de comunicación, por lo que es indispensable hacerles ver a quienes encabezan estas manifestaciones que busquen apoyos para evitarla y que recuerden que hay un personaje de la historia que con protestas y resistencia pacíficas que encabezó (Mahatma Gandhi) logró independizar a la India de la Gran Bretaña.

Existe una entrevista de a AFP al nieto, Arun Gandhi en ocasión del 70 aniversario del asesinato del padre de la nación india donde señala: “Mi abuelo me enseñó que la ira es como la electricidad, que es útil y potente si la utilizamos de forma inteligente, pero puede ser mortal y destructiva si abusamos de ella”.

Otros que siguieron los pasos de Gandhi, fueron Martín Luther King y Mandela que defendían sus principios bajo los preceptos de la No-violencia y encontrar un mejor destino para sus respectivos pueblos.

Otro de los problemas a los que se enfrenta la titular del gobierno de la ciudad es el de la comunicación efectiva hacia los gobernados, ya que se cometen errores gravísimos como el de difundir sus primeras declaraciones y luego rectificar, lo que genera una animadversión hacia la jefa de gobierno.

Habrá que revisar las políticas en materia de comunicación de la jefatura de gobierno para evitar dar tantos reveses a la imagen de Sheinbaum, quien apenas lleva cerca de un año de gobernar y ya se le acumularon tantos problemas de los que será difícil salir, en caso de que no tome en cuenta el ajustar sus políticas en materia de comunicación social.

Por ello vale la pregunta ¿Qué no tiene asesores profesionales que la guíen por un camino más efectivo?, o de plano la austeridad republicana no da para eso. Habría que buscar a quienes sí se interesen por una comunicación e información que ofrezca resultados a futuro y no que resuelva los “bomberazos» que se presentan en el día.

Solo tiene que voltear a ver a López Obrador con sus mañaneras, con lo que abre agenda diaria en todas las formas comunicativas de la ciudad y del país. No sé porque batalla tanto.

fermallen@gmail.com

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