Un festejo equivocado…

De Fondo

Por Jesús Michel Narváez

Festejar el “récord” que impondrán las remesas en 2019, no tiene sentido social ni mucho menos razón para echar las campanas al vuelo.

Por el contrario. Debe ser una vergüenza presumir el hecho.

Porque significa que más mexicanos se encuentran en Estados Unidos y no por gusto sino por necesidad.

Argumentar que son “unos héroes” lástima la más mínima inteligencia, algo común en la 4t.

“¿Saben?, se está proyectando hasta ahora en lo que va del año -es el monto más grande de remesas que haya obtenido México, es decir, la cantidad mayor de dinero enviada de nuestros paisanos a sus familiares en México- vamos a terminar el año con 35 mil millones de dólares”, expresó Andrés Manuel López Obrador durante su gira en la sierra de Oaxaca, en donde los dólares no son comunes.

El “apoyo” de los migrantes mexicanos, la mayoría ilegal, será de 700 mil millones de pesos, lo que significa 8 puntos del PIB, de acuerdo con el análisis realizado por El Financiero que sostiene que “medio punto porcentual del PIB equivale a 85 mil millones de pesos”

López Obrador admite: “Ya esas remesas son la principal fuente de ingresos que tiene nuestro país. Otro aplauso para los migrantes”, expresó.

Si los otros gobiernos fueron incapaces, así lo sostiene el presidente López Obrador, de generar empleos ya no bien remunerados simplemente empleos, la actual administración demuestra que se puede ser peor.

Lo ha dicho AMLO: nadie va a Estados Unidos por gusto… los migrantes se van por necesidad.

¿Qué ha hecho su gobierno para retener a los mexicanos en sus tierras?

Apegados a la realidad, a las informaciones que cotidianamente comparte con los medios de comunicación, el Primer Mandatario habla de empleos, de apoyos a los que menos tienen, de entregar recursos sin intermediarios. Pero en estos ocho meses de gobierno la construcción, que representa uno de los principales generadores de empleo, se ha debilitado y retrocedido 8 por ciento, según los datos de la Cámara de la Industria de la Construcción; en cuanto al campo, en donde la gente no cuenta con respaldo aunque se fijen los precios de garantía, la producción decae. ¿A dónde se van los desempleados? A Estados Undos. A ser perseguidos. A ser discriminados. Ah, pero eso sí, son unos héroes que enviarán 35 mil millones de dólares durante este año.

“Un récord”, clama López Obrador.

Bajo el argumento presidencial, habría que suponer que la pobreza en las zonas en donde persiste, va a la baja. Y no por los programas sociales o las obras de infraestructura que realice el gobierno. Si la suposición es acertada, es por los miles ¿millones? de mexicanos que envían remesas en dólares para que sus familias superen la pobreza.

No es para presumir. Es para avergonzarse.

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