La Medición de la Efectividad de las Políticas Públicas y su Diseño:

Artículo Invitado

*El Coneval, Institución de Amplia Trascendencia Para México

 

“Lo que no se puede medir no se puede mejorar”
(William Thomson Kelvin)
“Aquel país que desconoce su pasado está condenado a repetirlo”
(Atribuida a varios autores)

 

Por Luis Miguel Martínez Anzures

Dicen por ahí que la parte más importante en el proceso del conocimiento, es la que corresponde al análisis de los errores, a partir de la experimentación. ¿Pero cómo pueden corregirse estos últimos, sino se tiene una medida o un sistema para evaluarlos? ¿Cómo mejorar un proceso de implementación de políticas públicas que ayuden de mejor manera a los más necesitados de este país, sino se tiene personal calificado para ello?

Las respuestas a dichas preguntas son la base científica y metodológica que justifica la existencia del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), en este país.

Todo lo anterior, se desprende de la controvertida destitución del titular de dicho organismo, Gonzalo Hernández Licona, el pasado 22 de Julio del presente año.  Hasta esos momentos, la información era muy escueta, por lo que no se sabía con detenimiento, las causas de esta decisión. En las siguientes horas esta situación cambiaría.

A través de sus redes sociales el presidente de la República daría a conocer los resultados de un informe que le hicieron llegar desde su equipo de colaboradores, con el objetivo de conocer a detalle la situación del CONEVAL. La tarjeta informativa resaltaba los siguientes datos:

*Revisión de la Estructura Administrativa.

El Secretario Ejecutivo lleva casi 13 años en el puesto.

*Tres de los seis investigadores académicos están en el Consejo Directivo del Coneval desde el 2003, los otros 3, están desde el 2010, cuando deberían durar únicamente 4 años.

*Entre 2013 y 2018 el número de plazas se duplicó al pasar de 107 a 212.

*Aunque su estructura orgánica es de 4 Direcciones Generales Adjuntas, actualmente existen 16 puestos con ese nivel.

Revisión Presupuestal

*De 2013 a 2018, el gasto en productos alimenticios para el personal de la dependencia prácticamente se triplico, paso de 238,151 pesos a 668,303 pesos.

*El arrendamiento de vehículos, paso de 174,679 pesos en 2013 a 954,772 pesos en 2018, más de 5 veces en lo inicial.

*El arrendamiento de edificios (CONEVAL tiene edificio propio) paso de 236 mil pesos en 2013 a casi 80 millones en 2018 por rentar un edificio nuevo y desocupar el que es propio.

*En lo que va de 2019 la renta del nuevo edificio ha significado la erogación de 39.8 mdp, es decir, alrededor de 6.6 mdp por mes.

*En 2018, la dependencia que se encarga de medir la pobreza y evaluar la política social gasto 20 mdp más en el arrendamiento de oficinas que en la realización de estudios e investigaciones.

*El gasto en arrendamiento de inmuebles fue de 79, 720, 468 pesos, mientras que el gasto en estudios e investigaciones fue de 59, 910, 939 pesos”.

Tal y como se puede observar, la información que le fue proporcionada al presidente fue errónea en algunas cosas e inexacta en otros rubros.

Por ejemplo, Gonzalo Hernández Licona dio a conocer también, a través de sus redes sociales, la siguiente precisión:

“Háganmela buena. Adjunto mi sueldo. Era sencillo buscarlo por la trasparencia del Coneval. Por eso digo que si uno utiliza evidencia rigurosa puede tomar mejores decisiones. El liderazgo presidencial, combinado con buena información, podría generar mejores resultados para el país.”

En dicha captura de pantalla, el ahora extitular de la dependencia daría a conocer que su salario bruto era de 132,312.98 pesos, mientras que su salario neto era de 91, 957.52 pesos.

Aunado a esta información en diversos medios de comunicación se darían a conocer mayores precisiones acerca de los dichos presidenciales y la inexactitud de la información que estaba difundiendo.

Según Licona la duración de todos los miembros del Consejo Directivo del organismo que él dirigió, así como del titular del mismo organismo (o sea él), se dio como resultado de la falta de leyes secundarias que ayudarán a regir la vida interna del organismo, por lo que dicha problemática debería achacársele al poder Legislativo y no condenarse la permanencia de los miembros del consejo, a falta de un marco normativo que ponga orden en la vida interna de la institución.

Respecto a la duplicación en la cantidad de plazas, el mismo personaje comento que esta medida surgió, como resultado de la ampliación de facultades y responsabilidades que, en los últimos meses, la dependencia tendría a su cargo. Tales medidas estarían justificadas y bien identificadas.

Estos mismos gastos tendrían un impacto de igual proporción en las acciones operativas y administrativas que la ficha informativa del Ejecutivo Federal destacaba.

Por último, en lo relacionado a la renta de un edificio que no pertenece al Coneval se dio a conocer que dicho gasto, decidió llevarse a cabo, toda vez que se necesitaba más espacio para albergar al personal que se debía contratar para llevar a cabo las nuevas tareas encomendadas a la dependencia.

Pero el dato más relevador hasta ahora difundido, es que la totalidad del gasto de la dependencia representa apenas, 0.4% del presupuesto de la Secretaría de Bienestar. Es decir, de los 150 mil 606 millones de pesos que se aprobaron para el organismo en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, solamente 498.8 millones fueron etiquetados para el Coneval.

¿Entonces por qué reducirle un 20% de los recursos a una institución cuya operatividad no tiene problemas en la justificación de sus gastos?

Una sabía decisión y coherente, quizás con el sentido de la austeridad republicana, seria disminuir sustancialmente los salarios de los altos funcionarios de dicha dependencia. Pero nada más allá de dichas acciones.

El presidente López Obrador así lo analizo y por ello comento, que aunque la mayor parte de la población en este país no conoce, ni sabe cuáles son las actividades que lleva a cabo el Coneval, es importante su existencia y por ello no desaparecerá.

“No, no, no, imagínense si yo digo eso. ¡Imagínense! Ya se nombró a un director ejecutivo que es un académico, de primera, de la UNAM, y se va a hacer un ajuste para que haya austeridad y que ya se entienda, la austeridad no es un asunto administrativo, es un asunto de principios”.

Lo cierto es que el presidente en gira en el municipio de Zongolica, Veracruz había comentado justamente, antes, lo contrario:

No lo descartamos (la desaparición del Coneval), porque la verdad abusaron con la creación de todos estos organismos, crearon aparatos burocráticos, onerosos, sin beneficio, llenaron de oficinas, de instituciones, supuestamente autónomas, independientes, se puso de moda todo eso.”

Ante escenario, lo que está claro, es que las declaraciones de López Obrador son diametralmente opuestas hasta que conoció la totalidad de la realidad, al interior del Coneval.

Al presidente le manejaron otros datos (mismos que dio a conocer en sus redes sociales), lo que delimito en demasía la calidad de las decisiones finales, sobre la resolución acerca del futuro de Coneval.  Si el círculo cercano a López Obrador no es capaz de conocer e investigar a detalle todos los pormenores que circundan la realidad de una institución pública antes de pasarle el resumen informativo al Ejecutivo Federal, seguirán tomándose decisiones erróneas que le cuesten caro al país.

La existencia de un organismo como el Coneval no solamente está justificada, sino que es sumamente necesaria para un país en vías de desarrollo como México. Pretender llevar a cabo políticas públicas en contra de la desigualdad y la pobreza, sin personal especializado encargado de medir la efectividad de tales programas sociales, sería como salir en una barca, sin brújula, en medio del mar.

A la 4T también le urge aprender a investigar mejor.

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