Los Reformistas Socialdemócratas no han Podido Cambiar la Otra Visión

Tema Principal

*AMLO Tiende más al Bolivarianismo

*Tesis Principal Coincidente en 10 Ejes

*La Tarea más Importante de la Revolución

*Esperan más Deserciones en el Gabinete

*Y los Rudos Están Ganando a los Técnicos

Por Gerardo Lavalle

José Antonio Crespo advierte: en el gabinete de Andrés Manuel López Obrador van ganando los bolivarianos.

“Es la línea dura la línea bolivarista, dicen algunos analistas, frente a los reformistas o socialdemócratas, la visión de izquierda, de cambio, de justicia, pero más sensata y más apegada a la realidad”.

El doctor en ciencia política y docente del CIDE, afirma que en el gobierno actual “están los estatistas y los bolivarianos que siguen las directrices económicas del Foro de Sao Paulo, al que pertenece Morena y al que pertenece el PRD, justo desde que el presidente del PRD fue López Obrador. Y ahí están las directrices y muchos creen en eso y lo dicen, y muchos que están ubicados en el gobierno como Rocío Nahle, porque López Obrador tiende más a ser bolivariano que a ser socialdemócrata, que es la que podría ser más la línea de Urzúa, Romo y Gerardo Esquivel, más moderados y reformistas, que la visión bolivariana que es la que se está imponiendo”.

¿Y qué es la corriente bolivariana?

Un trabajo de los periodistas Pamela Damia y Emiliano Guido, de la Agencia Periodística del Mercosur (APM) y del Centro de Graduados de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), lo revela:

“Se los conoce por estar presentes en cualquier congreso, seminario o instancia que debata la integración del continente y la solidaridad entre los pueblos. Se los conoce por tener embajadores en toda América Latina y por practicar el internacionalismo que parecía archivado desde décadas pasadas”.

Entrevistado por MISIÒN POLÌTICA el reconocido analista político Crespo establece que en el gabinete del presidente López Obrador se registrarán más deserciones, después de las de Germán Martínez y Carlos Urzúa, cuyas razones fueron expuestas públicamente y que pusieron al descubierto su desacuerdo con las formas de gobernar del Presidente de la República.

“Si antes renunciaban, pero por motivos de salud, ahora lo novedoso es que quien renuncie nos diga por qué, y nos está alertando, porque las cosas van mal, y no me hacen caso y además les digo hay que prender un foco rojo, las cosas van mal, entonces así desde afuera decimos: caray hay que tomarlo en cuenta.

“Lo preocupante de todo eso es que las señales de adentro y de afuera de que las cosas no van bien, López Obrador tiene oídos sordos y sigue como si nada.

“Y sí, vendrán más renuncias, porque hay varios a quienes no les gusta lo que está pasando y ya no quisieron ser floreros y hay otro que sí se aguantan, y se quedan porque les conviene por alguna razón”.

Pamela y Emiliano desvelan que “los Círculos Bolivarianos, inspirados en la necesidad de construir poder popular, surgieron a partir de la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela. La propuesta fue lanzada a todo el país en el año 2000, y en el 2003 quedó establecida su estructura formal, con una plataforma organizativa que consiste en 10 áreas o coordinaciones de trabajo. Estas trabajan en planificación y desarrollo; asuntos educativos; cultura, información y comunicación; seguridad agroalimentaria; economía social; salud y seguridad integral; deporte y turismo; e infraestructura, urbanismo, transporte”.

En su extenso trabajo resaltan que la corriente bolivariana materializa el principio de la democracia participativa (consultas a mano alzada, serían el ejemplo más acabado)

“La revolución bolivariana promueve un sistema de gobierno amparado en el criterio de democracia participativa, y para ello se propone la formación de nuevos cuadros y dirigentes que lleven adelante un programa que se ubica en las antípodas de la anemia política del deslegitimado bipartidismo ejercido por el COPEI y Acción Democrática.

“Los Círculos Bolivarianos no están sujetos a la manipulación de partidos políticos ni de personas con fines clientelistas porque se piensan a sí mismos como un movimiento social activo en la base, que promueve y representa las políticas sociales, económicas, territoriales e internacionales de un movimiento político de liberación que trasciende a los partidos políticos oficiales”.

TODO MUNDO SABÍA CÓMO PIENSO: AMLO

A dos semanas de la sorpresiva renuncia de Carlos Urzúa, las aguas no vuelven a su cauce. En el sector financiero tanto nacional como internacional la dimisión generó aumento en la incertidumbre. Las descalificaciones que formuló el presidente López Obrador calaron.

Y justamente por ello, por la crítica a la política económica y proyectos del Gobierno federal, el presidente advirtió que sus planes se sabían desde que emprendió su campaña por la Presidencia. “Sabían de mi postura sobre el aeropuerto (NAIM), de la Refinería, del Tren Maya, del cambio de régimen”, completó.

Lo evidente, confía José Antonio Crespo, y muy importante y que refleja lo que ya se sabía desde afuera, que a Urzúa no le estaba gustando la forma de conducir la economía y que no tenía mucha influencia en la formación de esa política económica. Desde lo del NAIM se sabía que él era, junto con Romo, uno de los que decía que no se debía de cancelar, por el mal mensaje que se iba a mandar a los mercados y las repercusiones que eso tendría y que hemos visto comprobarse en estos tres meses, de bajas en las calificadoras, de menos inversión, de bajo rendimiento y bueno no solo habló del aeropuerto, sino de que eso marcaba la ruta de las decisiones económicas.

Con lo de Santa Lucia, Dos Bocas, el Tren Maya, por ejemplo, aunque Urzúa no es un neoliberal como lo aseguró López Obrador, pero para AMLO quien no coincide con él al 100 por ciento automáticamente se vuelve neoliberal, porfirista, conservador, etcétera.

De Urzúa, continúa el analista, sabíamos que era una persona de izquierda moderada, pero no estaba gustando y además no estaba incluyendo, o bueno eso es lo que dice su carta básicamente, dijo que la política económica está mal diseñada y a mí no me están haciendo caso, no quiero seguir siendo un problema, bueno no lo dijo con esas palabras, pero se entiende implícitamente. “Entonces ya me voy porque esto va mal y lo que pueda pasar yo ya no quiero ser responsable de eso, un poco lo que Germán Martínez realizó, pero en el tema de la salud”, acota.

Sobre los bolivarianos, los periodistas escribieron que “Los Círculos no se agotan en las fronteras de Venezuela, sino que existen en algunos países de Europa y en todos los de América Latina. De hecho, en la última ofensiva opositora, en febrero pasado, muchos países se adelantaron con más de 30 acciones de solidaridad a favor del pueblo venezolano y contra la intervención extranjera dirigida por Estados Unidos.

Coincidiendo con la opinión de Crespo, aunque el trabajo periodístico data de otras fechas, con el fin de promover la formación ciudadana, los Círculos Bolivarianos fundaron las Escuelas Bolivarianas de Poder Popular, dedicadas a la formación ciudadana y comunitaria y al estudio del pensamiento bolivariano y latinoamericano.

El pasado 3 de julio el Foro de Sao Paulo (FSP) cumplió 29 años de su formación y desde su fundación agrupa a casi todas las izquierdas de Iberoamérica, incluyendo a los movimientos guerrilleros armados, incluso las llamadas disidencias de las FARC-ONT tienen un reconocimiento tácito o por lo menos, sus dirigentes no se han pronunciado contra ellas.

El periodista Ricardo de Jesús Castiblanco Bedoya, de “Las 2 Orillas”, escribió que en el FSP están representados el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ahora Partido Farc, el Polo Democrático Alternativo, la UP y el Partido Verde de Colombia; el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, el Frente Amplio de Uruguay, el Partido Socialista de Chile, la Izquierda Unida del Perú, el Movimiento Bolivia Libre y el Movimiento al Socialismo de Bolivia, el Partido Socialista Ecuatoriano, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de México, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) de El Salvador, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), el Partido Revolucionario Democrático de Panamá, el Movimiento Lavalas de Haití, y todos los partidos comunistas de la región, incluyendo, por supuesto, el de Cuba.

La tesis principal de los Círculos Bolivarianos es: “Todo el poder al pueblo”, aunque no lo definen como el sabio y bueno. Pero coincide con la línea del mandatario mexicano en 10 ejes de desarrollo: planificación y desarrollo; asuntos educativos; cultura, información y comunicación; seguridad agroalimentaria; economía social; salud y seguridad integral; deporte y turismo; e infraestructura, urbanismo, transporte y cooperativas, microempresas, asociaciones civiles y fundaciones.

“Para nosotros el problema no es llenarnos la barriga, no es resolver el problema del empleo por el empleo, la tarea más importante de la revolución está orientada a renovadores marcos ideológicos para que la esencia no se devalúe, un prisma filosófico que guía a una militancia que sí ambiciona que la revolución siga girando en redondo”, dicen dirigentes de Los Círculos.

En Wikipedia se encuentra la información del Foro de Sao Paulo y en último párrafo se lee: La asociación con Hugo Chávez, su sucesor Nicolás Maduro y el “chavismo” por la pertenencia al Foro ha reverberado en las campañas electorales de diversos países latinoamericanos.

Algunas personalidades latinoamericanas de corriente socialista y comunista, opinan que los medios de comunicación señalan a los partidos miembros del Foro por ser “chavistas” y por desear imponer sistemas similares al venezolano. Esto sucedió, por ejemplo, con los procesos electorales de Ollanta Humala, en Perú; Andrés Manuel López Obrador, en México; José María Villalta, en Costa Rica; Salvador Sánchez Cerén, en El Salvador y Alejandro Guillier, en Chile.

José Antonio Crespo estima que el presidente López Obrador tiene la seguridad de nunca equivocarse. Lo dice así: “él no se equivoca, él tiene la verdad absoluta, está convencido de que la realidad se pliega a su voluntad, que las cosas se hacen casi por magia y cuando alguien le dice mire: no, así no se hacen las cosas, las cosas tienen su propias leyes y tiene uno que apegarse a esas leyes si quiere resultados positivos, pues es rápidamente descalificado como lo hizo con Urzúa,  de conservador, neoliberal, en el mejor de los casos, cuando no de corrupto y otras cosas”.

De ahí su afirmación de que en el gabinete de Andrés Manuel López Obrador ganan los bolivarianos. O lo que es lo mismo: los rudos vencen a los técnicos.

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