Alcoholímetro y extorsión

De Fondo

Por Jesús Michel Narváez

Quizá usted haya sido de los huéspedes de El Torito o haber pasado la revisión del alcoholímetro. Se de muchos casos en los cuales gracias a las acciones de los policías que se encuentran en las carpas en donde se practica la medición, muchas vidas se han salvado.

Sin embargo, un caso diferente es el que me relata un apreciado amigo quien me pide omitir su nombre porque tienen sus datos personales. Este es su relato:

Estimado Jesús, como te comenté hace unos momentos, estos son los hechos:                                                                                                                     En la madrugada de este sábado 22 de junio, alrededor de las 2:00 a.m., salimos de cenar de centro comercial Antara, a la salida del estacionamiento, por Av. Ejército Nacional, a unos veinte metros, nos detuvieron en un retén de alcoholemia, deteniéndome uno de los policías y me preguntó si había tomado alcohol y le respondí que solamente menos de media compa de vino, no tomo más de una copa pero además había cenado y que eso fue alrededor de las 23:00 horas, me respondió que para él, olía a alcohol, que le entregara mi licencia y al sacar la cartera, lo primero que saqué fue la credencial del IFE y me dijo que se la entregara, por lo que pregunté si no era la licencia y me contestó que el IFE ESTABA MEJOR;  y que me estacionara en el reten, apagara el auto y me bajara.

Me llevó a la caseta (donde había una mesa, pero no había luz, solamente la de la calle), ahí se encontraban 2 elementos más, el más joven me pregunto si había consumido alcohol, (a lo que di la misma respuesta que al primero), sin embargo, me dijo que olía mucho a alcohol y que debería pasar la prueba y le respondí que no había ningún problema, él me respondió que lo pensara bien, porque de cualquier manera no la iba a pasar, después de discutir que yo estaba dispuesto a pasar la prueba, me reitero «le apuesto que no la va a pasar” y que tendría que pasar 36 horas detenido, que no podría sacar el auto hasta el lunes, le va a costar $7,000.00 y que mi esposa se tendría que ir en taxi y a ver cómo lo iba a esas horas, (veníamos arreglados, porque fuimos a una comida en casa de un amigo), insistí en que hiciera la prueba y sacó un aparato para hacerla, pero me reitero, “NO LA VA A PASAR Y QUE EL SE ENCARGABA DE ELLO”, le dije que de qué trata y me contestó: “pues de ayudarlo, usted dígame cómo le hacemos”, no, dime tú, le respondí. En ese momento otro de ellos puso otro aparato más de alcoholímetro y le hizo la seña con la cabeza que usara ese, por lo que de inmediato me di cuenta de que debía tratarse de un aparato alterado y desde luego no habría manera de pasar la prueba. Le pregunté que procedía y me contestó, usted dígame cuánto ofrece, le dije que $500.00 y de inmediato me contestó no, cuánto trae, saqué el efectivo y tenía $1,700.00 pesos (siempre traigo una cantidad por separado por cualquier cosa) a lo que me dijo “No, por lo menos $1,000.00 y le estoy ahorrando $6 000.00, la bronca de que su esposa se vaya en un taxi sola y le puede pasar algo”, por lo que pensé en toda la amenaza que está implícita en ese momento.

En ese inter, una de las dos mujeres policías se acercó al auto y le pidió un cigarro a mi esposa, quien abrió la cajetilla y solo había uno, la policía le dijo, busque en su bolsa, porque mi compañera quiere uno, y se lo tuvo que dar. Dato curioso, cuando le preguntó a la elemento, que qué estaba pasando conmigo, ya que llevaba más de quince minutos, ésta le respondió que no se preocupara que ya nos íbamos a ir, que ellos acababan de detener a toda una familia que venía tomada y que tuvieron que agarrarse a golpes, tanto que a una de las policías le habían roto dos uñas y la habían rasguñado.

Cuando nos íbamos, me preguntó mi esposa, si me había dado cuenta que mientras discutía con los policías, uno de ellos ya había puesto la mano en la pistola.                                                                                                 Cuando llegamos a la casa, comencé a llamar al 911 y me dieron el teléfono de atención del Secretario de Seguridad Pública, mismo que nunca contestaron, por lo que llamé al 911 y me pidieron que bajara la aplicación de *mi policia*, (03:30a.m.) donde me indicaron buscara y llamara al cuadrante, supuse que era Polanco, pero me indicaron que era el de Sotelo, ese es un celular, mismo que estaba apagado y nunca contestaron; por lo que volví a llamar a locatel y me canalizaron para hacer la denuncia *misma que realice*, pero ya eran casi la 5:00 a.m.                                                      Esta mañana me pude comunicar a la oficina del Secretario de seguridad Pública, donde me canalizaron con asuntos internos, a quienes narré nuevamente los hechos y les pregunté por qué no había un médico en el retén  si ya los habían quitado?, a lo que me respondió que debería haber una ambulancia y un médico, pero no, no los había, me preguntó que qué uniforme portaban, le contesté que el de policía de seguridad pública, nuevamente me preguntó si portaban un chaleco blanco con el letrero luminiscente de alcoholímetro y le respondí que *NO*, me preguntó si había podido ver los nombres de los elementos, le dije que NO, porque no había las luminarias que siempre ponen para detener los autos y que en la caseta no había más que la luz de la avenida de Ejercito Nacional y que la patrulla estaba de alguna manera escondida después de la caseta.

Y para mi gran sorpresa me comentó la persona de asuntos internos: *QUE AHÍ NO TENÍAN REGISTRADO QUE HUBIERAN PUESTO UN ALCOHOLIMETRO Y QUE SEGURAMENTE, SE TRATABA DE UN GRUPO DE POLICIAS QUE MONTAN ESOS RETENES PARA PODER EXTORSIONAR.

Hasta aquí el relato. Usted saque sus conlusiones.

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