“Mi Papá se Llama Lola”

Del Cine y las Leyes

Pero qué Manera de Caminar

Por Horacio Armando Hernández Orozco

¿Qué pasaría si alguien se rencontrara con su padre en un cuerpo de mujer? De eso trata la película francobelga: “Mi Papá se Llama Lola” (“Lola Pater”), dirigida por el realizador francés de origen argelino Nadir Moknèche, con la actuación de Fanny Ardant (Farid-Lola Chekib), Tewfik Jallab (Zino Chekib), Nadia Kaci (Rachida) y Lubna Azabal (Malika), cuyo estreno en Francia fue el 9 de agosto de 2017, y en México el 8 de febrero de 2019.

Zino, hijo de migrantes argelinos, vive en París con su madre Malika hasta que ésta muere; desde hace 20 años que no sabe de su padre, Farid, quien los abandonó, pero debe buscarlo para completar los tramites de la herencia; el encuentro entre ambos será más complicado de lo esperado.

Una historia sobre la identidad, los prejuicios, la aceptación, la intolerancia, el afecto, la ausencia, el abandono, el amor y los lazos entre un padre y su hijo; simplemente, la historia de un padre que decidió convertirse en mujer.

EN BUSCA DEL PADRE

Zino decide buscar al padre que nunca conoció para informarle sobre la muerte de su madre y para completar el trámite de la herencia, una vez que llega a la única dirección que tiene, se encuentra con Lola Chekib, quien tiene el mismo apellido y la misma mirada que su padre, pero le informa que el hombre al que busca ya no está allí.

Por el título de la película y con esta escena, el espectador sabe antes que Zino, que Farid, es Lola, una entusiasta maestra de baile, pero se desconoce el por qué no le dijo al hijo que ella era la persona a quien buscaba.

Si bien la cinta habla de un papá que en algún momento decidió convertirse en mujer, la trama no gira en torno a las razones del porqué decidió hacerlo, sino de la aceptación de las decisiones personales que cada quien toma; pero lo importante es que para el derecho, el cambio de sexo no afecta las determinaciones jurídicas que previamente se hayan realizado, esto es, los derechos y obligaciones derivados de la relación padre-hijo están vigentes, Farid aunque ahora sea Lola sigue siendo padre de Zino.

EN BUSCA DEL HIJO

Lola, al saber la noticia de que su aún esposa Malika ha fallecido, decide ir a París a buscar a su hijo con el fin de lograr su aceptación; llega al lugar donde trabaja Zino, pero al no encontrarlo, hace una cita telefónica para que éste vaya al hotel donde se hospeda, y ahí le cuenta todo lo sucedido, inclusive de que ahora es una mujer.

La película debe entenderse como un drama sin aspectos moralizantes sobre la compleja relación entre un padre transexual y su hijo, en la cual el espectador debe resolver por sí mismo las inquietudes que le surgen; Zino reacciona con confusión y con coraje, pues además del abandono del padre, ahora debe lidiar con que su progenitor ha decido cambiar de género.

Su tía materna, Rachida, da el mensaje contundente de la cinta: “Hay cosas que no puedes cambiar, pero sí aceptarlas”.

Así que está en manos de Zino aceptar así a su padre o simplemente rechazarlo, pero de igual forma Lola debe respetar y aceptar la decisión de su hijo.

En las relaciones privadas y personales, sobre todo del orden familiar, hasta el momento, la autoridad no ha sancionado a alguien por el rechazo de género, es decir, si la no aceptación se da dentro de las relaciones de trabajo, escolares o públicas, puede estimarse como un acto discriminatorio y por ende sancionable.

EN BUSCA DE LA ACEPTACIÓN

Rachida tiene un breve encuentro con Lola, a quien saluda con afecto y cariño; posteriormente platica con Zino, y le comenta que su mamá Malika sabía desde un inicio que Farid era homosexual, pero aun así se enamoró y se casó con él; le entrega las cartas que su padre le escribió a su mamá.

Es importante señalar que la aceptación e inclusión de las personas homosexuales debe ser consiente y sin buscar un beneficio ajeno a la simple interrelación humana, pues la aceptación de todos aquellos que conforman una sociedad no debe ser condicionada a un lucro; por ejemplo, si el encargado de una oficina pública contrata a un homosexual sólo para que lo distingan como una jefe incluyente, ese simple afán rompe con la esencia de la aceptación, la cual debe ser incondicional.

En la película se narra que Farid de joven fue internado en una institución de enfermos mentales, pues la homosexualidad era catalogada como una enfermedad y que Malika lo rescató de ahí, pero ella misma, cuando Zino tenía siete años, decidió que Farid debía alejarse porque su hijo podría sufrir por su culpa.

Hay que entender el contexto de los personajes cuando la religión que profesan es el islam, pero ¿en verdad alguien sufrirá por la homosexualidad de un ser querido, máxime cuando se es el padre?

EN BUSCA DEL PERDÓN

Después de leer las cartas que su padre Farid le escribió a su mamá, Zino logra comprender de alguna forma porque ahora es Lola, pero aún queda el rencor por el abandono, así que frente al notario le reclama su ausencia de dos décadas.

Es un tema complejo el cambio de sexo, que se presta a la reflexión y al debate, aunque la cinta alude a la paternidad y al nulo ejercicio de la misma, cuando en cualquier tipo de sociedad, la relación madre/hijo se desarrolla mayoritariamente de manera natural, mientras que la relación padre/hijo se basa en una construcción afectiva artificial para poder afianzar aquello que se llama figura paterna.

Hay un doble reto para los personajes, Zino deberá primero superar sus rencores añejos y sus propios prejuicios, mientras que Lola deberá aprender a superar las barreras impuestas por su hijo y construir una relación afectiva con él; lo más rescatable no es la relación biológica, sino la intención de las personas a permanecer y construir en medio de las diferencias.

“Mi Padre se Llama Lola” invita al espectador a reflexionar sobre la aceptación y el perdón, máxime en estos tiempos en que tristemente los valores no sobran sino faltan.

A final, el hijo supera la conmoción de descubrir que tiene un progenitor transgénero y el padre supera la conmoción de afrontar su homosexualidad ante el temor de volver a perder a su hijo; y bajo un ambiente de tolerancia, padre e hijo abordan temas del pasado, presente y futuro que los llevará a una reconciliación.

Es usual exigirle a un padre que acepte la homosexualidad de un hijo, pero ¿por qué cuesta tanto trabajo que un hijo la acepte de su padre?

La mejor respuesta la tendrá como siempre nuestro amable lector…

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