Disyuntiva Entre el Concepto Presidencial y el de Carlos Slim Sobre el Ciberespacio

Artículo Invitado

*¿A Quién Hacerle Caso?

Por Luis Miguel Martínez Anzures

Hace apenas algunos días el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y el empresario dueño de las telecomunicaciones en este país, Carlos Slim Helú, tuvieron un productivo y provechoso intercambio de opiniones en los medios de comunicación a nivel nacional. El tema principal de dicho debate, fue el sector de las telecomunicaciones orientado, hacia cuál debería ser el futuro de México en las actividades productivas nacionales.

Como ya es sabido, el empresario dueño de Telmex y Telcel, aseguró que se necesita una red de comunicación avanzada que permita incrementar la cobertura de Internet en México y eso no sólo se logrará con “cablecitos y fibra óptica”, puede ser vía satelital sugirió.

“En nuestros países lo primero es que se deben tener redes de comunicación avanzada de última generación y muy alta penetración poblacional y territorial, que ofrezcan conectividad a todo el país y al menos en los lugares remotos a los centros de educación y de salud”.

Al respecto, el ejecutivo federal reiteraría que al menos durante su administración, el incremento sustancial de la cobertura en el servicio de internet, será una realidad aprovechando la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

“Se enojan los que han tenido las concesiones para introducir Internet cuando digo que hay que comunicar al país, pero si ellos tuvieron la oportunidad y no lo hicieron, por qué se van a enojar. Ahora el gobierno va a comunicar a todo México con Internet. Tenemos la forma de hacerlo y me va a apoyar el pueblo, porque están todas las líneas de la Comisión Federal de Electricidad, así como se hicieron esas líneas para electrificar a los pueblos, por esas mismas líneas va a pasar el cable y va a llegar a las casas para que haya telefonía y haya Internet en todos los pueblos de México”.

Sin embargo, más allá de lo que mediáticamente podría interpretarse como un consolidado distanciamiento entre ambos personajes (producto de lo que se entiende como una abierta y clara disputa por el monopolio de las telecomunicaciones en este país), habría que profundizar un poco más, en el análisis de lo que hasta ahora, significaría un cambio de paradigma en la forma de comunicar a México.

Me permito explicar.

En sustancia, Carlos Slim y López Obrador han coincidido en que una de las principales formas de asegurar el crecimiento económico de México, de manera sostenida y duradera, es a partir de la inclusión de la mayoría de la población en la revolución tecnológica que países en desarrollo como Corea del Sur o la India empiezan a experimentar. Pese a ello, en las formas es donde se centra la principal disyuntiva.

¿Por qué razón?

Sencillo. Para el Presidente de la República está claro que el enorme rezago en el crecimiento económico regional del país, se ha llevado a cabo de manera inequitativa, entre el sur, el norte y el centro de México. Desde la perspectiva de López Obrador, para llevar a esta nación a niveles superiores de crecimiento económico, esta situación debe cambiar y el crecimiento a nivel nacional debe empezar por equilibrar la balanza territorial productiva. Esto significa que urge acortar las distancias entre el Norte y el Sur de México en los traslados de mercancías, pero también de la información y de las actividades productivas que, hoy en día comienzan a incrementarse de manera virtual (a través del ciberespacio).

Una buena forma de llevar a cabo dicha tarea, es a través del crecimiento en la cobertura de Internet en todo el país. En cualquier región del territorio nacional. No es posible que en pleno siglo XXI con la globalización a todo lo que da, sigan existiendo aún, muchas regiones del sureste de México incomunicadas.

En este último punto Slim Helú, ha demostrado una coincidencia más con la visión presidencialista del fenómeno, que una oposición con el Ejecutivo. Al respecto, ha comentado que es fundamental hacer crecer a la clase media nacional para que pueda afianzarse el crecimiento sostenido en el poder de compra de los mexicanos. Un fenómeno ya comprobado en los países con mayores tasas de desarrollo económico en el mundo como China e Israel.

Incluso Slim, se mostró esperanzado de que los países latinoamericanos también pueden lograrlo, y puso como ejemplo a México, que cuando pasó de ser una sociedad agrícola a una industrial, logró crecer a un ritmo del 6.2 por ciento del producto interno bruto (PIB) durante 50 años.

Esta transición social y económica podría, ser el secreto de una nueva era positiva para el país, si se logra posicionar adecuadamente a México en la carretera de la información y la transferencia tecnológica.

Por lo tanto, es evidente que urge revertir décadas de estancamiento tecnológico en México y, por supuesto, hacer que la riqueza nacional llegue a zonas que históricamente no han gozado de estos beneficios. El reloj para cristalizar estos cambios ha comenzado su marcha.

 

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