Corrupción en la FES Acatlán-UNAM: ¿Quién es en Verdad M. Martínez Justo?

Artículo Invitado

Por Luis Miguel Martínez Anzures

La Facultad de Estudios Superiores (FES) campus Acatlán, es la entidad académica con más disciplinas y mayor matrícula fuera del campus central de Ciudad Universitaria (CU). Sin embargo, se encuentra llena de irregularidades. Muchos por desgracia, son los malos manejos que existen al interior de esta escuela.

En esta Facultad, en la que se imparten 23 licenciaturas y 24 programas de posgrado, convergen diariamente alrededor de 25 mil personas considerando: alumnos, profesores y trabajadores. Su importancia para la investigación académica al interior del universo de la UNAM es trascendental.

El 12 de marzo de 2017, Manuel Martínez Justo fue designado por la Junta de Gobierno de la UNAM como director de dicha Facultad, para el periodo 2017–2021 y un día después, Leonardo Lomelí Vanegas, secretario general de la Universidad, le tomó la protesta.

En voz de muchos miembros de la comunidad académica de la FES Acatlán, a pesar de que Martínez Justo exprese constantemente que el objetivo de su administración es perfilar a esta institución como: “una facultad moderna, propia del siglo XXI”, su trabajo cotidiano como titular y de sus funcionarios, revelan irregularidades y prácticas deshonestas propias del siglo anterior.

¿Pero cuáles son estas prácticas deshonestas?

Reza el dicho que el buen juez, por su casa empieza.

De acuerdo con el artículo 39 del Estatuto General de la Universidad Nacional Autónoma de México, los directores de facultades deben reunir los siguientes requisitos:

  1. Ser mexicano por nacimiento, mayor de treinta y menor de setenta años.
  2. Haberse distinguido en la labor docente, de investigación o divulgación científica y llevar una vida honorable.
  • Haber prestado servicios docentes en la facultad o escuela de que se trate por lo menos ocho años y estar sirviendo en ella una cátedra.
  1. Poseer uno de los títulos que otorgue la facultad o escuela respectiva o un grado equivalente.

No obstante, Manuel Martínez Justo fue designado como director, a pesar de no cumplir con lo establecido por la legislación de la universidad, en concreto con lo relacionado a la nacionalidad, pues es español de nacimiento. De igual manera, no cuenta con los títulos universitarios (obtenidos, en el caso de licenciatura y maestría, en universidades extranjeras, y el doctorado aparentemente en el campus central de la Universidad). Por tales motivos, no debería haber tomado posesión de este importante cargo público.

Al respecto, el portal de noticias Sin embargo, detalló que en días recientes, dicho espacio de noticias realizó otra solicitud de acceso a la información foliada con el número 6440000059019 en la que solicitó: “la documentación probatoria que presentó Manuel Martínez Justo a la Secretaría General de la universidad para demostrar que reunía los requisitos señalados en el artículo 39 del Estatuto General de la UNAM, con la finalidad de formular la terna para designación de Director de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán para el período 2017–2021”, toda vez que en el oficio 115 fechado el 27 de febrero de 2017 signado por el doctor Eduardo Lomelí Vanegas, Secretario General de la UNAM, se presentó un listado de universitarios, entre ellos Martínez Justo, que reunían los requisitos mencionados.

Al respecto, el Comité de Transparencia de la Universidad Nacional Autónoma de México resolvió ampliar el plazo para dar respuesta a dicha solicitud presentada por el medio de comunicación, toda vez que “está en proceso de análisis para resolver sobre la clasificación propuesta por la Secretaría General, mediante oficio SGEN/CPP/007/19 de fecha 19 de marzo de 2019 y en virtud de la complejidad de la información”.

Mal por la UNAM y mal por su Comité de Transparencia. La tentativa de clasificar esta información (es decir determinar que ésta, es reservada o confidencial), aunada a la falta de elementos para asegurar que Martínez Justo cumplió con los requisitos para ser director de la entidad académica, pone seriamente en duda el proceso de auscultación y designación, para elegir al titular de la FES Acatlán e inclusive de otras entidades de la Universidad.

Este hecho por sí mismo, es contrario a los intereses de un país que demanda claridad en el uso de los recursos públicos y nitidez en la designación de los funcionarios de la misma índole, con base en méritos y probada calidad moral y profesional.

Malas decisiones llevan a grandes e inexplicables males.

Manuel Martínez Justo ha designado e incluso premiado a funcionarios que han incurrido en plagio académico. Tal es el caso de Ericka Judith Arias Guzmán, Coordinadora del Programa de Estudios de Posgrado, quien de acuerdo con el portal de noticias antes citado, plagió parte de su tesis de licenciatura titulada “Un modelo econométrico de ahorro para México en el periodo 1980 – 2000” (2003) del libro coordinado por Guadalupe Mántey de Anguiano y Noemí Levy Orlik,“, Globalización financiera e integración monetaria.

Una perspectiva desde los países de desarrollo” (2002, México, D.F.: ENEP Acatlán, UNAM – DGAPA, UNAM – Miguel Ángel Porrúa), del cual al menos cuarenta párrafos fueron copiados textualmente, sin reconocer la fuente original. No obstante, en el año 2017 el H. Consejo Técnico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, presidido por el director de esta entidad, decidió otorgarle el reconocimiento “Sor Juana Inés de la Cruz”, galardón que recibió de manos del rector de la UNAM.

Las prácticas anteriores, aunadas a desviaciones de carácter presupuestal documentadas a través de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), encontraron anomalías en el ejercicio presupuestario de la FES Acatlán, debido a que incurrió en falta de documentación comprobatoria de 13.4 millones de pesos en las nóminas de este campus, y pagos injustificados por 1.9 millones a 100 empleados de esta entidad, por concepto de percepciones y prestaciones adicionales.

El artículo 38 del Estatuto General de la Universidad Nacional Autónoma de México, señala que se puede solicitar la remoción del titular de una Facultad por causa grave, o si compromete el honor y el prestigio personal del director.

De igual manera, el artículo 63 de este Estatuto, subraya que es una causa grave de responsabilidad “El desarrollo de actividades que tiendan a destruir los principios básicos de la Universidad”, tales como la integridad y la honestidad académica, el uso honesto y responsable del patrimonio universitario, y la transparencia en el uso de la información y los recursos públicos de la Universidad, los cuales están expresados en el Código de Ética de la UNAM aprobado por el Consejo Universitario el 1o de julio de 2015.

Todos estos elementos ponen en predicamento la viabilidad y la calidad moral del director de la FES- Acatlán.

Por último, es importante recordar que, el 27 de marzo de este año, el rector de la Universidad, Enrique Graue Wiechers, al presidir la segunda sesión del año del Consejo Universitario celebrada en el Palacio de la Antigua Escuela de Medicina, expresó que “si hay corrupción en alguna universidad, debe ser perseguida por supuesto, y eventualmente castigada”.

Por el bien de la máxima casa de estudios, que así sea.

Acerca de misionpo 4849 Articles
Noticias nacionales e internacionales. Investigación y reflexión política.