Veracruz, Epicentro de la Inseguridad ¿Quién es Jorge Winckler?

Artículo Invitado

Por Luis Miguel Martínez Anzures

A lo largo de la última década el estado de Veracruz ha sido uno de los más golpeados por la violencia, una realidad que ni los diversos gobiernos locales ni los federales han logrado revertir y queda en evidencia, cuando se llevan a cabo crímenes, como el sucedido en Minatitlán en días pasados, donde 13 personas, incluido un niño de solamente un año de edad, fueron masacrados impunemente.

Jorge Winckler .

La escena, sólo de pensarse, podría ocasionar muchas horas de sufrimiento para cualquiera. No se puede imaginar la magnitud del dolor para los familiares de estas víctimas.

Ese es el Veracruz de los últimos tiempos, un estado del violento México que cada día lucha por revertir las cifras de lo que, hasta ahora, indica su etapa más fatídica y cruenta en lo que va de este siglo.

Lo ocurrido en Minatitlán no es más que la muestra de que Veracruz vive otra vez una escalada de violencia, que no ha podido ser contenida por cinco gobernadores de tres partidos políticos distintos. Una lamentable demostración de impunidad, corrupción y desigualdad social, que alimentan las entrañas del crimen organizado en la región.

En este contexto, los registros de incidencia delictiva oficiales, han revelado que, en esa entidad, los delitos de alto impacto: asesinatos, secuestros o la desaparición de personas, son el pan nuestro de cada día, para miles de ciudadanos.

Allá se vive con las horas contadas y la incertidumbre a flor de piel. La violencia se ha apoderado de los espacios públicos. Ir a una fiesta puede acabar en una fatídica escena como la su citada en Minatitlán.

La violencia ha ido en ascenso y se puede observar, a partir de las últimas gestiones estatales.

En 2010, al término del gobierno del priista Fidel Herrera, la entidad cerró con 583 denuncias por asesinatos; para el 2016, cuando Javier Duarte pidió licencia para dejar el cargo, la cifra fue de mil 258 casos, más del doble.

Después de que Flavino Ríos, exsecretario de Gobierno de Javier Duarte, se quedara como gobernador interino durante las elecciones de 2016, el panista Miguel Ángel Yunes Linares, ganó en los comicios y ocupó por dos años la gubernatura, pero tampoco pudo devolver la paz a los veracruzanos.

Para 2017, el primer año en funciones del panista, se tuvieron mil 822 carpetas de investigación por homicidios dolosos, para 2018 la cifra fue de mil 492.

De igual manera, entre enero y marzo del 2019, se tuvo registro de 420 víctimas de homicidio en Veracruz, de acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En materia de secuestro, en el 2010 el número de denuncias fue de 17; el año pasado de 175, y en los primeros tres meses del 2019, ya en el gobierno del morenista Cuitláhuac García, se cuentan 111 casos.

Por otra parte, el feminicidio en Veracruz también se ha vuelto más común en los últimos meses. En 2015 hubo 41 víctimas y para el 2018 el número se triplicó a 121. Tan solo en el primer trimestre de este año, van 48 casos.

Aunado lo anterior, el estado enfrenta otro problema que son las desapariciones de personas. Aun cuando la autoridad estatal ha señalado que la cifra supera las 3 mil 500 víctimas, activistas y organizaciones de la sociedad civil, han denunciado que el número real podría estar por encima de los 5 mil casos.

En resumen, el estado presenta un completo desorden desde su organización policial y sus estrategias para medir los delitos y combatirlos. No hay orden, ni tampoco un rumbo definido. No lo hubo desde hace cinco administraciones y hasta ahora, hay mucho por explicar por parte del gobernador Cuitláhuac García, para saber si tiene la brújula gubernamental bien orientada.

Hasta ahora en este escenario es comprensible que la figura del fiscal estatal de la región deba ser aludida y analizada con detenimiento, debido a que es una pieza fundamental para entender la actualidad de la administración y procuración de justicia en el estado.

Jorge Winckler es el fiscal encargado de dirigir la justicia en Veracruz, es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), obtuvo el grado de maestro en Derecho Procesal Penal por el Centro Universitario Latino Veracruz, y cuenta además con la Maestría en Derecho Corporativo, impartida por la Escuela Libre de Derecho de la ciudad de Veracruz.

En los últimos días la continuidad de su trabajo ha sido severamente cuestionada por el mismo Presidente de la república y por el gobernador de la entidad, la razón es muy sencilla: se dice que el actual fiscal podría estar coludido con los grupos de la delincuencia organizada en la región.

En conferencia de prensa el presidente Lóprz Obrador diría lo siguiente:

“Creo que fue un error que el Gobernador pasado dejara un Fiscal. Eso fue muy común en los últimos tiempos, durante el imperio de la corrupción se protegían unos a otros… La autoridad competente va a investigar sobre el comportamiento del Fiscal”.

Al respecto, en días anteriores, Jorge Winckler habría acusado al gobernador García y al gobierno federal, de querer solapar y dejar en libertad a funcionarios involucrados con la administración del ex gobernador Javier Duarte:

“Es notorio que con el cambio de gobierno, también llegó un cambio de criterios que esta Fiscalía rechaza y no los comparte. A partir del 1 de diciembre, se han abierto las puertas del Penal de Pacho Viejo a los duartistas, argumentando que los presuntos responsables de desaparición de personas y del saqueo a Veracruz no amerita prisión como medida cautelar”.

Además, el fiscal Winckler Ortiz, señaló que el gobernador Cuitláhuac García justificó la libertad del ex secretario Arturo Bermúdez Zurita, diciendo que la desaparición de personas, no es un delito grave, “eso es una mentira, y evidencia de qué lado de la historia está”.

“A pesar de que ayer se trató de absolver a Arturo Bermúdez, con la fiscalía jamás habrá ninguna negociación y se le seguirán sus juicios hasta que sea juzgado. Contra Bermúdez se mantienen las acusaciones por su presunta participación en desaparición forzada de personas, donde se pedirá la pena más alta. Y los tramites y juicios patrimoniales siguen su curso”.

Como se ha podido apreciar, hay un claro distanciamiento entre el gobernador y el fiscal del estado, en donde la seguridad de los veracruzanos ha quedado en medio de esta disputa. Hasta ahora, el precio de tal batalla ha dado buenos dividendos al bando de la delincuencia organizada, quién ha logrado incrementar su poder de fuego en contra de los cuerpos policiacos locales y hacerse del control de la droga en la región, así como cometer otros delitos del fuero común.

Veracruz debe renacer, pero debe hacerlo de la mano de sus autoridades (todas juntas y unidas) en contra del crimen organizado. No será una batalla sencilla, serán muchas vidas las que habrán de perderse, pero el futuro de esta región lo vale. Es fundamental recuperar el tejido social de esta zona del país, ya que de no hacerlo, los días de luminosidad podrían quedarse solamente como un bello recuerdo en el puerto y sus inmediaciones.

No perdamos la vista que Veracruz, podría ser la radiografía de lo que después suceda en otras partes del país.

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