¿Cómo Extorsionar a un Presidente? Las Escoltas de Vicente Fox y Felipe Calderón

Artículo Invitado

Por Luis Miguel Martínez Anzures

La mañana de domingo 7 de abril pasado amanecimos con una denuncia ciudadana a través de redes sociales, por parte del ex mandatario Vicente Fox Quesada, en donde de acuerdo a sus dichos, un comando armado había intentado entrar a su domicilio en el estado de Guanajuato.

Sin embargo, aunque la noticia corrió como la pólvora, también lo hizo la verdad. De acuerdo con el periódico Reforma, el comando armado nunca existió. Las personas que intentaron ingresar armadas al rancho del expresidente de la República Vicente Fox eran, aparentemente, escoltas de una pareja de novios que contraería nupcias en San Cristóbal, Guanajuato.

De acuerdo con ese diario, personal de vigilancia del Centro Fox, dijo que, en un retén instalado en el acceso privado del rancho del exmandatario, se acercó una camioneta con dos personas a bordo, un hombre y una mujer, mismas que se encontraban armadas.

Al ser cuestionadas por la portación de armas, la pareja del vehículo indicó que se desempeñaban como escoltas de una pareja de novios que se casarían en el Centro Fox.

No obstante, el personal de vigilancia les informó que no se realizaría ninguna boda en dicho lugar y luego de insistir sobre dicho evento, la pareja de escoltas subió al vehículo y se retiró del lugar.

El incidente fue reportado por los vigilantes del Centro Fox a sus superiores y a la Policía Municipal, cuyos elementos trataron de ubicar a la pareja de escoltas para aclarar su estatus, pero ya se habían retirado de la comunidad.

Posteriormente se confirmó que unos novios se hospedaron en un hotel boutique en San Cristóbal, donde reportan que el expresidente tiene un restaurante y a un costado se encuentra el centro de estudios con su nombre.

En conclusión, sí se realizó una boda, de la cual las autoridades de seguridad interna del rancho Fox no tenían conocimiento y la pareja de personas armadas, sí eran sus escoltas. Lo que es inexplicable hasta el momento, es por qué no se les detuvo para ser investigados, si es que existen verdaderamente protocolos de seguridad bien establecidos para cuidar al exmandatario. ¿Cómo lograron desaparecer tan rápido, sin ser detectados por la policía estatal que ya trataba de localizarlos?

Al mismo tiempo de sucedidos estos hechos, Vicente Fox se encontraba fuera de México, pese a ello, publicó en su cuenta de Twitter que por la mañana “un comando armado pretendió entrar a mi casa”, situación que reportó como “grave y que requiere inmediata atención”.

Ante esto, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, giró instrucciones a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) para “crear una guardia de seguridad que proteja al expresidente Fox y su familia con eficacia, pero sin los excesos que mantenían antes del cambio de régimen”.

De igual manera, dicha medida sería extensiva para el expresidente Felipe Calderón, dos ex mandatarios de México, a los que ya se les habían retirado esta clase de privilegios o al menos, eso se suponía. La reacción de AMLO, que ahora se sabe fue basada en una mentira (por los hechos ahora comprobados por el periódico reforma), ha sido ampliamente criticada en redes sociales; usuarios piden no regresarles las escoltas a los dos políticos panistas.

Y no es para menos. En política, así como en la vida, lo que se promete se debe de cumplir. La palabra empeñada de Obrador en campaña y motivo de grandes simpatías entre los mexicanos, fue quitarles todos los privilegios a los ex presidentes de este país. Esta medida incluía el retiro del Estado Mayor Presidencial y de un sequito de servidumbre que era pagada por el Estado, para beneficio de estos personajes. Este nivel de vida no era aprobado por un pueblo cuyos niveles de pobreza supera a la mitad de la población.

Pero entonces ¿por qué López Obrador ha cedido tan fácilmente ante la presión de dos ex presidentes?  ¿Habría algún beneficio que López Obrador obtendría, a cambio de restaurar dichos privilegios, a estos ex mandatarios?  ¿O simplemente le han engañado, lo han timado?

Como sea, esta es una de las acciones más desaventuradas e impopulares que López Obrador ha llevado a cabo en perjuicio de su imagen y su popularidad. Esta medida es la clase de decisiones, que pueden bajarle muchos puntos en su popularidad a un presidente y ubicarlo en el descontento social de sus allegados, no solamente por las formas, sino por el incumplimiento de sus promesas de campaña.

Un buen líder debe saber reconocer y enmendar errores pero, sobre todo, debe ser capaz de escuchar con claridad la voluntad del pueblo al que gobierna. Hasta ahora López Obrador había logrado llevar con gran habilidad este ejercicio de gobierno, pero según parece y de no corregirse esta decisión, su capacidad para conectar con la gente que lo ha llevado a la Presidencia de la República, vería seriamente transformada su relación con el presidente.

No se me mal interprete, no he dicho que su popularidad se difumine, sino más bien que su respaldo social empezaría a disminuir en segmentos populares dominados ampliamente por MORENA y el ejecutivo federal. Porque el desencanto empieza siempre por el incumplimiento de la palabra empeñada, por eso es importante que el ejecutivo federal no haga oídos sordos ante el descontento popular de esta decisión. No hacerlo le puede costar más caro de lo que su intuición le aconseja.

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