Netflix y Roma Triunfan en la Noche de los Oscar: ¿Ganará Ante la TV Tradicional?

Artículo Invitado

Por Luis Miguel Martínez Anzures

La noche del domingo de hace algunos días, la película Roma del director Alfonso Cuarón ganó tres estatuillas del premio Oscar. Triunfó en las categorías de mejor director, mejor fotografía y mejor película extranjera. Una cosecha corta, si se contrasta con las 10 nominaciones en las que competía el filme. Sin embargo, su calidad quedó demostrada ante el mundo entero.

¿Pero qué hay detrás de la película Roma y por qué sería interesante analizarla en términos comerciales e inclusive sociales?

Para contestar esta interrogante sería conveniente explicar en primera instancia, quién es el mandamás de los contenidos comerciales de Netxflix (empresa creadora de ROMA) y después analizar los alcances de su estrategia comercial y su impacto en los contenidos de entretenimiento para la televisión y el cine en los próximos años.

Analizar ROMA, significa diseccionar el nuevo esquema comercial de una empresa pionera en la creación, difusión y comercialización de sus propios contenidos audiovisuales, como lo es Netflix, cuya sola existencia ha puesto en jaque la rentabilidad y el futuro de las grandes empresas del cine y la televisión en muchos países del mundo, principalmente en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.

Ted Sarandos, de 54 años, es el Chief Content Officer (CCO) de Netflix, en otras palabras, es el responsable de absolutamente todo lo que puede verse en la pantalla cada vez que una persona se conecta en su televisión, tablet, consola de videojuegos o computadora al servicio del mayor proveedor de entretenimiento por internet en el mundo.

Sarandos proviene de una familia promedio en Arizona, acudió a una universidad comunitaria en Glendale y luego a la Universidad Estatal del mismo estado, donde estudió periodismo hasta que lo dejó para administrar una tienda de video en la que trabajaba desde la preparatoria. En 1988, Sarandos se convirtió en ejecutivo de East Texas Distributors (ETD), en ese entonces, una de las firmas más grandes de distribución de video en Estados Unidos.

En el año 2000, se unió a Netflix tras una reunión con su CEO, Reed Hastings, actualmente, el responsable de contenidos de la plataforma. Este personaje es uno de los directivos mejor pagados en EU, con una compensación anual de más de 20 millones de dólares y la misión de expandir la plataforma por todo el mundo.

La mañana del 12 de febrero del presente año, el ejecutivo estuvo en la Ciudad de México en un evento en el que, sentado junto al actor Diego Luna, anunció que Netflix abrirá finalmente un complejo de oficinas en la capital del país para coordinar las producciones locales que van en crecimiento y que próximamente sumarán contenido que incluye algunos para adolescentes, series de comedia, documentales y un proyecto basado en las canciones de Pedro Infante. Todo lo anterior, de acuerdo a información divulgada por la misma compañía.

El objetivo, además de lo comercial, es encontrar a la siguiente ROMA, que cautive a las audiencias en todas partes del mundo y, desde luego, le deje nuevamente una oleada de premios, cinematográficos. Netflix simplemente quiere más de México y obviamente más crecimiento comercial enfocado hacia Latinoamérica, cuya plataforma de lanzamiento será en tierra azteca.

De acuerdo a la misma empresa productora, en México se realizarán en los siguientes años, 50 proyectos producidos localmente, entre series, películas y documentales. Mientras que en la India, otro de los mercados más atractivos para Netflix, solo 30.

A diferencia de muchos mercados a los cuales llega Netflix con su abultada cartera para financiar contenidos, México tiene muchas ventajas, como la cercanía con Estados Unidos, la cual hace más sencilla la coordinación y los costos de operación (por el tipo de cambio). También cuenta con una amplia infraestructura para las grabaciones (los convenios para filmar en las instalaciones de televisa en los últimos días, así lo indican), proveedores de servicios para la industria del entretenimiento y talento, al que únicamente había que reenfocar para cumplir con las expectativas de dicha compañía.

En este sentido, garantizar el éxito a nivel internacional es clave para la empresa californiana, pues en el mercado estadounidense enfrenta una mayor competencia y un escenario de crecimiento cada vez más complicado derivado del fortalecimiento de plataformas en internet como: Hulu, YouTube Originals, Disney o Prime Video, propiedad de Amazon Inc; cuya cartera es más profunda que la de Netflix para financiar proyectos originales, de acuerdo con la opinión de la consultora J.P. Morgan.

Al cierre del 2018, Netflix contaba con 58 millones 486 mil suscriptores en Estados Unidos, que le generaron ingresos por cerca de 7 mil 646 millones de dólares. En el mercado internacional (nuevamente, la empresa no desglosa en sus reportes ante la bolsa de valores, por país) acumulaba 80 millones 773 mil suscriptores e ingresos por alrededor de 7 mil 782 millones. Por su parte, el margen de beneficio neto de la compañía en el mismo periodo fue de 7.7%, aunque su deuda es superior a los 10 mil 360 millones de dólares.  En contraparte, a finales del 2016 el monto era solamente de 3 mil 364 millones.

Como puede apreciarse, una buena parte del endeudamiento de Netflix ha ido a parar a sus producciones originales, las cuales parecen ya no tener fin. Dándole una férrea batalla a un gigante comercial como Hollywood y a sus competidores comerciales en streaming (Prime, Amazon, Youtube).

¿Pero cuál es el gato encerrado, que se encuentra, detrás de la permanente exposición mediática de ROMA, antes, durante y después de los premios Oscar? ¿Por qué dicho largometraje necesita aparecer en todos los espacios de televisión e internet que se puedan observar?

Recapitulemos. Desde que Roma hizo historia con nominaciones a diez categorías, incluida a mejor película, Netflix se ha esforzado (tratando de tirar la casa por la ventana) para tratar de manipular a los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas a favor de la cinta mexicana. Para cumplir dicho propósito, la empresa de streaming contrató a un agresivo equipo de publicistas especializado en premiaciones para que lanzara una monumental campaña, catalogada inclusive como “exagerada” por The New York Times.

Si bien es cierto que ningún filme gana sin que las empresas productoras inviertan millones en su producción o difusión, este año Netflix deseó llevar la delantera. De acuerdo a especialistas en el ramo, gastó entre 25 y 30 millones de dólares en promover a ROMA, muy por encima de los 15 millones de dólares que costó filmarla. En contraposición, Warner Bros invirtió 20 millones en publicidad para A star is Borny , Disney algo similar para Black Panther.

El gasto de Netflix es considerado el empeño de marketing más grande de la historia para una cinta de habla no inglesa.

De esta forma, en la carrera por el Óscar, Netflix tenía más que ganar, o en su defecto mucho dinero que perder. ROMA es una apuesta arriesgada. No sólo porque es una cinta, que no es de género, en blanco y negro, filmada en español y mixteco, actuada por un elenco prácticamente desconocido y con una protagonista indígena con cero trayectoria, sino porque su difusión se ha limitado principalmente a la plataforma de streaming de Netflix. Eso significa que los alcances de su difusión (en teoría), no son tan amplios como los alcanzados en el cine comercial. Por lo tanto, su recaudación no sería tan alta como las obtenidas por sus competidoras.

Sólo 250 cinemas comerciales la han presentado al público en Estados Unidos desde noviembre. Sin embargo, la nominación ROMA como Mejor Película, podría situar a Netflix al mismo nivel de las gigantes cinematográficas y fortalecerla ante proveedores de plataformas de streaming rivales. Le daría un valor agregado de calidad y prestigio a la marca. Y rompería con el paradigma impuesto hasta ahora, de que la meca del cine es Hollywood y su esquema comercial es impenetrable, lo mismo pasaría con la televisión. Inclusive en México ya está sucediendo.

Por todas estas razones, ROMA de México y Cuarón ya han ganado, sin contar con el posicionamiento de temas en la agenda nacional como: el clasismo, racismo y la reivindicación de los que atañen al indigenismo en temas prioritarios del nuevo gobierno.

En hora buena.

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