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Del México que se nos fue, al México que se nos va…

*Uno, del Pasado Cuyos Yerros Estamos Pagando

*Otro, el que de las Manos se nos Está Yendo

*Es al que Poco a Poco Estamos Dejando Partir

Históricamente tenemos que referirnos a un México que del pasado está lleno de luchas, batallas emotivas y que han construido los pasajes que desde la primera entrada a la escuela nos han llevado a querer más a nuestro país, sentimiento de triunfo y satisfacción de pertenencia; de victoria ganada o de perdida que nos da experiencia, unión en lo fundamental y cohesión como estado nacional.

 

Estos hechos históricos nos refieren un estado fortalecido, nacionalista, federación, democrática y laica, en donde los héroes marcaron y llevaron consigo, una forma de gobierno que para su momento valió continuidad y responsabilidad social.

Nuestra historia es y será referente doctrinario de un México que se nos fue y que permitió las premisas que hoy nos dan fortaleza; por un lado, la vigencia de que la soberanía popular reside esencial y originariamente en el pueblo, el que aun y cuando se equivoca, es el pueblo quien determina quien ha de gobernarnos, y junto con esto determina el rumbo de país y su continuidad: de la misma manera, y como segunda premisa, es el hecho de que todas las decisiones en México, las tomamos los mexicanos, concretamente nuestros gobernantes, aún con presiones externas, coyunturales y limitaciones por la personalidad y conocimiento de nuestros dirigentes. Las decisiones que se toman las tomamos los mexicanos, incluso las equivocadas.

Por ello, del México que se nos fue, podemos solamente justificar esos hechos y analizar los pormenores y resultados de sus resultados, si acaso aprender de esos errores y no volverlos a cometer; de esas equivocaciones, son muchas de las causas de los problemas de ahora.

El México de hoy, tiene otros matices, en este ejercicio no haré listado de los muchos y diversos problemas que nos afectan y junto con ello nos limitan, estos problemas de diario que todos sin importar clase social, o nivel económico y cultural nos laceran y nos enfadan; los problemas que la cotidianidad nos ha hecho ver como el común denominador de todos los días o la vivencia, digamos normal, de la modernidad, por cierto, gran error y excusa para esconder o evadir responsabilidades.

Por ello cuando señalo, del México que se nos fue, al México que se nos va, me refiero al que de las manos se nos está yendo, al que poco a poco estamos dejando ir, alejándose de nuestro ideal y horizonte y poco o nada estamos haciendo al respecto: es por demás señalar el enfado y enojo de la sociedad por tal situación, desde grupos empresariales, académicos, sociales, estudiantes, amas de casa, etcétera; todos tenemos o sabemos de un punto en donde la impunidad y la corrupción se han cruzado en nuestras vidas y es causa de tal situación; corrupción e impunidad que no es antropológica, sino más bien sistémica y estructural, en la que nadie escapa de la que nadie es ajeno.

Parecería ser que la falta de liderazgo y conducción está presente en nuestras estructuras de gobierno; como cuando el sexenio se termina y se inicia de cero, como cuando el que se va, no se termina de ir; y el que llega no acaba de llegar, algo así como vacío de poder o la falta de expresión de éste, como cuando se extiende la mano en el chorro de agua y ésta escurre entre los dedos.

No es que me refiera a una autoflagelación, o que solo sea critica exasperante, veo dos México ahora, uno el que vivo a diario; y otro el que ven o viven mis gobernantes.

Parecería ser que unos aplauden a hechos solo de estadística oficial, y otros señalamos las limitaciones estructurales. Quizá antes, cuando estábamos mal, no estábamos tan mal… y ahora que dicen estamos bien, no estamos tan bien. El hecho es que siento que algo se nos está yendo de las manos y no creo solo sea el agua.

* FCPyS UNAM


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