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La Confusión de las Encuestas

*La Guerra de Muestreos: Descontrol de Muchas Firmas

*Varias son Fantasmas y Además Falsean Resultados

*Augurio: Enfado del Candidato Engañado y Seguidores

Previo a casi cualquier proceso electoral, un hecho que está presente es la difusión de encuestas que pronostican lo que un candidato supone es su posicionamiento real. Y esto es importante cuando, como ahora, el proceso actual que modificará la lid democrática desde el ámbito federal está en juego.

 

Las encuestas son ejercicios estadísticos que bien pueden adelantar una tendencia, son muestras en principio aleatorias que determinan una línea prospectiva que se puede convertir en tendencia y vaticinar un resultado; desde luego que las casas encuestadoras y las firmas que les representan deberán de cumplir con una serie de requisitos y pasos, incluso una certificación de su profesionalismo y junto con esto de su competencia.

Actualmente hemos visto una gran guerra de encuestas y de resultados, unas con mayor responsabilidad y otras de plano, sumamente endebles; contratar una casa encuestadora y junto con ello sus resultados se ha convertido hoy en un gran y verdadero negocio.

Primero, un candidato busca a su amigo que le recomendó un compadre (ajeno al conocimiento electoral), que cree que hace encuestas “buenas”, y le puede hacer una, incluso barata…

Ahí inicia el problema, o la causa del desconocimiento de cómo, quién y para qué se requiere una encuesta. Los encuestadores fáciles hacen como que levantan una opinión entre gente que evidentemente simpatiza con tal o cual candidato y se le presenta un resultado afable a este aspirante, el cual supone que está arriba en el posicionamiento de la gente y con ello que va a ganar la elección.

En realidad, no es así. Esos endebles ejercicios siempre determinan el resultado de acuerdo a quien los contrata, les entregan resultados engañosos, les hacen creer lo que ellos quieren creer, les venden la fantasía de que ya ganaron, con ello cobran y luego cual bandidos se van.

El ejercicio de encuestas conlleva una metodología, un procedimiento, experiencia y profesionalidad para considerarse una encuestadora medianamente respetada; y aun así no necesariamente su resultado será el que vaticina.

Los profesionales de las encuestas no tienen preferencia de cliente o resultado, muestran sus ejercicios tal cual y sin reservas, no les interesa solamente cobrar, ni por ganar un ingreso sólo mostrar una realidad fría y objetiva.

La guerra de encuestas de hoy solo demuestra un descontrol de las muchas firmas existentes, muchas de estas fantasmas, sin experiencia, solo les interesa quedar bien con su candidato, y dan resultados que falsean, y provocan mayor confusión. Una elección puede descarrilarse por causa de malas y falsas encuestas que imprudentemente señalan un triunfo que no tiene legitimidad real en la base social. Lo que está pasando actualmente es un descontrol de estas muestras, y el tamaño de las mismas, el resultado de esta equívoca acción será el desvirtuar el resultado real, y yo pronostico un enfado del candidato engañado y desde luego de sus seguidores.

Tenemos que desterrar esas malas prácticas y engaños, no hacer caso a esta desinformación, señalar la falta de responsabilidad y  desde luego de metodología, la mejor encuesta será la del día de la elección.

*FCPyS UNAM

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