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Inclusión y Exclusión

*Ventaja de la Democracia, Criticar Libremente

*Además, Hacer ver las Fallas Gubernamentales

*Por eso es Desdeñada por Dictadores y Autoritarios

Los conceptos de inclusión y exclusión son parte del estudio en las ciencias sociales y se estudian desde muy diversos puntos de vista, pues es el resultado de una combinatoria objetiva y simultáneamente abstracta, porque por un lado tiene un cierto sentido estadístico o numérico de condiciones de comparaciones concretas que son fundamentales en la explicación de la vida cotidiana de los individuos, las sociedades y los gobiernos y, por el otro de expresiones cualitativas abstractas de oportunidades de los individuos, las sociedades y los gobiernos. Por lo tanto, ambas están conectadas por la cotejo de situaciones económicas y por las dimensiones sociales.

 

Son conceptos poco flexibles, pues son binarios: estás adentro o estás afuera, pues el convencionalismo social los concibe como elementos diferenciados debido a los códigos de expresión social. De ahí que señalamos márgenes o límites y desde esa referencia marcamos las diferencias y, en ciertas ocasiones ciertas similitudes, pero básicamente las diferencias. Esa es la idea de la distinción y la perspectiva que nos construye social, económica y políticamente. Cabe aclarar que en esa construcción no entra el Derecho, pues jurídicamente todos somos iguales ante la ley.

Ahora bien, de lo que se trata en la democracia es de luchar en contra de la exclusión social, no obstante las diferencias económicas. Por eso impera en ella el principio de “un individuo, un voto” sin marcar diferencias debido a otras argumentaciones tales como la preparación, el oficio o profesión, el sexo, la religión o el color de la piel. En otras palabras, las diferencias sociales se manifiestan sobre todo en los papeles económicos, pero no al emitir el sufragio. Ahí todos somos iguales.

Entonces, cuando ha transcurrido el proceso electoral y las instituciones responsables de dicho proceso nos informan acerca del ganador de la contienda, lo que procede a continuación es que los perdedores construyan legal y legítimamente una oposición critica, sin convertirse en obstáculos contestatarios. Esa es una de las ventajas de la democracia, criticar libremente y hacer ver las fallas gubernamentales. Por eso es tan desdeñada por los dictadores y los autoritarios. Léase, la democracia es un sistema de vida y no una elección o refrendo de mandato.

Por eso es tan importante que los senadores y diputados de los partidos políticos que pierdan la elección presidencial se sepan incluidos en la vida política nacional y se manifiesten inteligentes y patrióticamente en favor del país y de la inclusión de aquellos que representan. Sobre todo, porque la historia nos enseña que las personas autoritarias tienden a buscar recovecos en la ley y a recurrir a formas de represión solapadas en el bien común o en el espejismo demagógico por el “bien de las mayorías”.

Las formas de represión son, en las dictaduras enmascaradas de democracia, el señalamiento de expresiones de menosprecio a las otras ideas, de desdeñar a la crítica y de etiquetar con desprecio a quienes piensen diferente. Así, la exclusión política de los autoritarios inicia, evidentemente, en contra de la oposición y lo más interesante es que, continúa por  excluir también a los colaboradores cercanos.

En la democracia el binomio inclusión–exclusión es relativo porque los márgenes de maniobrabilidad son tan amplios como las sociedades los perfilan y tan estrechos como esa misma sociedad lo permite. La demarcación de los lindes y estar del otro lado de la orilla es tan importante o más si lo que se defiende son las libertades y la inclusión de los quebrantados en el proceso electoral.

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