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oliver_cromwell

La Importancia de los Contrapesos

*Riesgo de Regresar al Presidencialismo Omnímodo

*Y la Expedición de Leyes a Conveniencia Unipersonal

*También Inicio del Control y Sumisión al Poder Judicial

*Vale la Pena Reafirmar la División de Poderes vía Voto

Sin entrar en las minuciosas académicas de la Teoría de la División de Poderes es importante recordar que esta nace ante las malas experiencias de las sociedades inglesas y francesas que sufrieron y padecieron el poder concentrado en un solo individuo. Llámese monarca, soberano, rey, emperador o dictador. Incluso la historia nos habla de tres figuras y sus peligrosas consecuencias del poder absoluto; léase, el Absolutismo divino como aquella creencia de que el rey lo era por mandato divino.

También nos narra acerca del Absolutismo despótico por la forma arrogante del monarca de gobernar, no tener límites al ejercicio de sus caprichos y su negación a escuchar otras voces que no fueran las de sus aduladores y el Absolutismo ilustrado en la cual los reyes tenían cierta cultura y se rodeaban de sabios, pero nada aprendieron de ellos. En otras palabras, la historia nos enseña que, sin crítica y capacidad jurídica de acotar el poder del rey, lo que la humanidad padece son humillaciones, injusticias y pobreza. De ahí que los ingleses hayan levantado una estatua de Oliver Cromwell, como el hombre que fortaleció la institución del Parlamento y también de ahí que el varón de Montesquieu inspirándose en las enseñanzas del inglés haya desarrollado la tesis de que la división del trabajo en el ejercicio del poder legal y legítimamente constituido es con el fin de evitar dictaduras.  La independencia de los tres poderes y el equilibrio entre dicha tercia es uno de los principios de la democracia.

 

En nuestro país ya vivimos el fenómeno del presidencialismo y decidimos desde 1997 que el Poder legislativo sea un contrapeso al Presidente de la República, por eso se diseñaron las diversas reformas políticas desde 1977 y hoy es prácticamente imposible que un solo partido político tenga la mayoría absoluta en las cámaras del Congreso de la Unión. Lo cual obliga al diálogo político entre partidos, a la procuración del consenso por el bien de las mayorías y al acuerdo por anteponer a México por encima de los intereses partidistas.

Si acaso el próximo presidente logra con su coalición obtener el voto de 251 de los 500 diputados o la aprobación de 69 de los 128 senadores, entonces regresaremos al presidencialismo omnímodo y desde ahí se expedirán leyes a conveniencia de una sola persona, además de que se corre el riesgo de que también sea el principio del control y la sumisión al Poder Judicial. Tener un presidente del partido político X y un congreso donde estemos representados los ciudadanos en los partidos A, B, C y D obliga a todas las fuerzas políticas del país a la crítica y la auto crítica constructivas.

La enseñanza de las virtudes y bondades de la teoría de la División de Poderes y su equilibrio rápidamente fue entendida en muchas casas reales europeas y transitaron al régimen de monarquías constitucionales. Es cierto que en Japón fue impuesta la división de funciones por los norteamericanos después de la segunda guerra mundial y no estoy seguro de que el pueblo nipón quiera regresar a su idolatría por su emperador. El pueblo chileno nos enseñó que cuando pudo se deshizo de la dictadura de Pinochet. Los miles de refugiados venezolanos nos hablan de la opresión de Nicolás Maduro hacia los legisladores y jueces.

Desde que tenemos un poder legislativo fuerte y los presidentes se han visto ante la necesidad de cabildear y llegar a acuerdos con los partidos políticos representados en el Congreso hemos visto avances cuya singularidad es el debate, la inclusión de ideas, la tolerancia, la pluralidad y el acotamiento al poder del titular del Poder Ejecutivo. Es más, desde la Constitución de 1824 el espíritu ha sido la División de Poderes y su equilibrio y me parece que en las elecciones del mes de julio valdrá la pena su reafirmación.

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