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Funcionalidad más que Eficacia

*Gestión Gubernamental: Cara, Corrupta y Opaca

*Pero, la Burocracia Debe Estar Sujeta a la Crítica

*Fin al Contubernio con los Ciudadanos Evasores

*No Debemos Aceptar Incompetencia en la Seguridad

La teoría clásica dice que la Administración Pública debe ser eficiente, eficaz y congruente con el Estado de Derecho. También alude a que debe estar orientada a resultados y a la colaborativa aplicación de políticas públicas, que el manejo de los recursos debe ser racional, que el ejercicio del presupuesto debe ser programático y su ejercicio puntual.

Nos señala que debe estar sujeta a la evaluación del desempeño, la transparencia y la rendición de cuentas. De ahí que sus productos deben proporcionarse con la calidad suficiente, en la cantidad adecuada a fin de cubrir las demandas y necesidades sociales, que los bienes y servicios deben atenderse con la oportunidad requerida y que los servidores públicos deben ser atentos, honestos, honrados y con actitud se servicio.

 

Me queda claro que la realidad nos dice otro diagnóstico pues la gestión gubernamental es cara, repleta de personal que es poco productivo, en muchas ocasiones ineficiente e ineficaz, que hay mucha insatisfacción social en la recepción de los bienes y servicios que nos proporciona y, por si fuera poco, es en muchas áreas, altamente corrupta y privilegia la impunidad y la opacidad.

No obstante, es impensable una nación sin un aparato burocrático, pues ante todo no es un mal necesario. Por el contrario es una solución y una congratulación que los gobiernos procuren aparatos administrativos que estén abiertos y sujetos a la crítica, que se capacite y actualice a su personal y sobre todo, que se sometan a responsabilidades, sanciones e incluso juicio político como lo señala el Título Cuarto de nuestra Constitución: “De las responsabilidades de los servidores públicos y patrimonial del Estado”, cuyo espíritu es noble pues recoge el ánimo bondadoso del ser humano. Pero no todo el problema está dentro de la Administración Pública, también parte del inconveniente es el contubernio con esos ciudadanos que evaden impuestos, que ofrecen dinero a fin de evitar filas y del infractor que se niega a reconocer su desacato porque considera que la Ley es injusta. La corrupción es un acto de dos y tan responsable es una parte como la otra.

Ahora bien, la eficiencia y la eficacia que son el tema central del artículo de hoy, me parece que son plausibles y aplicables en micro cosmos administrativos y en la administración de empresas, pero cuando entramos en materia de Gobernanza y Administración Pública Urbana nos damos cuenta de que ninguna metrópolis en el mundo logra esos objetivos. Ni esta ciudad, ni Nueva York, París, Londres a Beijing, por citar algunas. Son muchas las razones por las cuales las macro urbes no pueden ser administradas bajo los ideales del eficientísimo. De ahí que ahora la gobernanza ha adoptado la categoría de Funcional como lo aceptable en políticas públicas urbanas. Es decir, los ciudadanos debemos resignarnos a transitar hacia la idea de que, con la infraestructura urbana actual, las altas concentraciones de población, el tráfico vehicular, la contaminación y la basura que crece y cada día ocupa más espacios, habremos inevitablemente de convivir. Pero lo que no debemos admitir es que el gobierno nos obligue a aceptar su incompetencia al decirnos que ya no puede ser eficaz, pero si funcional en el tema de la seguridad pública. En ese rubro, por lo menos en ese, si exijamos eficiencia y eficacia a nuestros gobernantes.

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