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Estado de Derecho

*Somos un País de Leyes, Pero no las Respetamos

*Los que Siempre Están Buscando Fisuras Legales

*El Asunto es Grave Porque la Tendencia se Agudiza

El informe Rule of Law Index 2017-2018 elaborado por la organización internacional World Justice Project, con sede en la ciudad de Washington, EU señala que México ocupa el lugar 92 de 113 países en cumplimiento del Estado de Derecho en el mundo. Incluso por debajo de la República de El Salvador e Irán. La metodología de elaboración de su trabajo consiste en levantar encuestas a por lo menos mil ciudadanos y expertos de cada país, quienes califican el desempeño de su entorno en ocho rubros: a) Restricciones al poder del gobierno; b) Ausencia de corrupción, c) Apertura gubernamental; d) Respeto a los derechos fundamentales; e) Orden y seguridad; f) Respeto al marco legal; g) Justicia civil y, h) Justicia criminal. Es muy cuestionable su criterio de selección y tratándose de una organización del vecino país del Norte es lógico dudar de la seriedad de la misma. Pero resulta que hay mucho de verdad en los resultados del documento.

 

Somos un país de leyes, pero no las respetamos. De ahí que no somos un Estado de Derecho. En otras palabras, un Estado de Derecho es un contrato social de orden en un país que se rige por un sistema de leyes e instituciones, que forman parte de un plebiscito cotidiano, que nos otorga legalidad y legitimidad. Por lo mismo establece una relación gobernados–gobernantes que reconocen, aprueban, se comprometen y se comportan dentro de los procedimientos normativos y de los límites que señalan los Derechos Fundamentales. Para alcanzar ese nivel de armonía jurídico-social, se requieren acuerdos de consenso y, a la vez, canales de participación que conduzcan institucionalmente los disensos. Así de fácil y así de difícil.

Dicho lo anterior, nos damos cuenta que, en México, es común saber de gente que siempre está buscando fisuras legales, que ofrecen o piden “mordida” con el fin de realizar un trámite o que consideran que sí la ley no es justa, la pueden violar, lo cual nos aleja de la definición propuesta. También nos dice acerca de la gravedad del asunto, pues, independientemente del lugar que ocupemos en los rankings mundiales, el asunto debemos tomarlo con mucha seriedad y preocupación, ya que la tendencia se agudiza, muy pocos parecen ser los interesados en detener la caída y cuando nos demos cuenta, estaremos viviendo en un Estado Fallido en el que las leyes imperantes serán las de las armas y las del dinero concentrado en unas cuantas manos. Aún más, el cinismo que se advierte hoy en día en materia de corrupción pareciera que lo vemos como una normalidad sin consecuencias.

Retomar asignaturas de civismo y ética, aplicar la Ley sin excepciones, cumplir con los deberes y exigir nuestros derechos son parte de la estrategia a seguir. También requerimos transparencia en la toma de decisiones gubernamentales y rendición de cuentas de los servidores públicos. Pero estamos en tiempos electorales y los partidos políticos y sus candidatos están ávidos de obtener apoyos de recursos materiales, financieros y de gente capacitada que tal vez reciba una remuneración. Necesitan publicidad y muchos de ellos están dispuestos a esgrimir su sable a los cuatro vientos jurando que van a mejorar la imagen de México en los ocho rubros arriba señalados, pero al paso que vamos y por sus actuales conductas y actitudes, México seguirá ocupando un lugar entre los coleros en materia de Estado de Derecho.

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