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Ante Todo, el Hueso

*A Muchos no les Importa Ganar, Sino Recibir los Gastos

*Rebatinga: en Cuartos de Guerra de Partidos y Coaliciones

*Una Secuela, el Acomodo de Varios en Otras Instituciones

*Hoy de lo que se Trata es de Estar Presente en la Nómina

La jerga política popular mexicana el hueso se refiere a una forma despectiva en la cual el político es un perro y el hueso un puesto generalmente bien remunerado. Es una expresión ofensiva, pues el cargo puede implicar responsabilidades y un perfil del puesto que, si el ocupante no satisface, es lo de menos. Es una acusación popular que señala que al político lo que le importa es estar en la nómina, vivir del presupuesto y usufructuar de la plaza. Tradicionalmente se refiere a posiciones en el poder ejecutivo, pero es válido en los otros dos poderes.

 

Ahora, con nueve partidos políticos en la contienda electoral coligados en grupo de tres coaliciones, se redujeron las oportunidades de los militantes de aspirar a cargos de representación en los poderes legislativos y, consecuentemente – a la hora de distribuir el botín – algunos quedan fuera de la lucha y eso crea enojo. Aquí vale la pena recordar que, en efecto, muchos contendientes a ser representantes populares saben de antemano que existen circunscripciones que por diferentes motivos la elección es un trámite, pues de antemano ya están ganadas por otro partido diferente al suyo, pero eso no importa, pues sub ejercerán el dinero que recibirán para gastos de campaña, y no obstante, la auditoría a la que ya saben esquivar, obtendrán una suma de dinero y ahí está el negocio. En otras palabras, los candidatos, aunque no logren los votos para ganar la elección, si obtienen su premio económico.

De ahí que los cuartos de guerra de los partidos políticos y de las coaliciones sean una rebatinga de huesos y por lo mismo habrá quien no lo obtenga. Entonces, algunos militantes queden resentidos y dejando de lado su historial, busquen acomodo en otros partidos en búsqueda del hueso, aunque se trate de aquellos a los que combatieron, señalaron de corruptos y acusaron de hipócritas. ¿Y los principios ideológicos y las bases programáticas dónde quedan? En ningún lugar, pues lo importante es el hueso.

Apenas hace unos cuantos años, militar en un partido político significaba identificarse con una serie de principios ideológicos e implicaba responsabilidad congruente con las semillas fundacionales que le daban razón de ser a esas organizaciones políticas. Ser militante y ser representante popular en el Congreso de la Unión o en congresos locales tenía un halo de identidad con la cual los ciudadanos podíamos estar de acuerdo o no, pero sabíamos acerca de la dirección e intención de las votaciones partidistas en las cámaras de representantes. Hoy no sabemos en qué dirección votan los partidos.

Muchos políticos compraron la idea de que vivimos el fin de las ideologías y se comportan de manera pragmática y oportunista. Aquí aclaro que ese oportunismo tiene siglos de existir, pero los casos eran excepcionales. Hoy es mucho más común, pues para ellos lo importante es el poder por el poder, de lo que se trata es de estar presente en la nómina y satisfacer ambiciones personales por encima de todo. Cambiar de principios por ambiciones personales tiene un costo calculado que el político está dispuesto a pagar, pero tal vez lo haya computado mal y las consecuencias no sean las que espera. Gabriela Cuevas, ya hizo sus cálculos, confía en sus resultados y tal vez sean los correctos. Sólo espero que mañana los políticos, con su cara de hipocresía y pésimos histriones, no nos pregunten porque no los queremos y desconfiamos de ellos.

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