Banner




Ud. está aquí
Banner
Banner

Artículo Invitado

Correo electrónico Imprimir PDF
escritura

Las Encuestas y la Verdad

*Para Satisfacer los Principios de la Lógica Dialéctica

*Tendencia a Desconfiar si Preguntan Sobre Política

*Necesaria la Explicación de la Metodología Utilizada

Una de las asignaturas en las que más me esforcé en la preparatoria fue la de Lógica. No estoy seguro de haber sido un alumno destacado en la asignatura y mucho menos que lograra aprovechar, aun hoy, todo el conocimiento que pude y aun puedo obtener. Mis recuerdos son vagos, pero algo que aún recuerdo y todavía aplico son las tres leyes de la dialéctica. Al respecto, la segunda ley se refiere al paso de la cantidad a la cualidad, que es lo que también conocemos como la interpretación de los métodos cuantitativos, que consisten en la aplicación metodológica que analiza datos numéricos –estadísticos- y permite realizar cálculos de estudios y probabilidades sobre fenómenos sociales.

 

Las encuestas de opinión se realizan metodológicamente y también se basan en técnicas serias, tales como grupos de enfoque, pues contienen una serie de variables que les permiten estimar y calcular la desviación y grados de certeza. Se trata de algo formal y si la encuesta es aplicada correctamente, no significa que la interpretación del paso cuantitativo al cualitativo sea el correcto.

Cuando analizamos los resultados de una encuesta uno de los primeros pasos a seguir es identificar el inicio y fin de las fechas de la muestra o número de encuestados, los rangos de edad, el sexo, la ubicación geográfica y el estrato socio-económico de los encuestados.  También debemos saber si quienes formularon las preguntas lo hicieron por la vía telefónica, en persona o por medios electrónicos. Posteriormente se analizan las preguntas, pues éstas pueden ser sesgadas y orientar la respuesta. A partir de ahí, ya podemos iniciar el análisis de la encuesta y satisfacer los principios de la lógica dialéctica.

Cuando leemos las encuestas sobre las preferencias electorales que nos presentan muy amablemente los medios de comunicación, lo que hacemos es darnos una idea general acerca de la intención del voto de manera ordinaria. Todas las casas encuestadoras, lo saben, los mexicanos tendemos a desconfiar cuando nos preguntan sobre política. Lo cual es muy explicable dadas las experiencias que tenemos en la materia. De ahí que es usual que al ser encuestados nos sentimos sorprendidos y nos ponemos a la defensiva. Es más, desconfiamos, porque somos una sociedad desconfiada, y por eso ante el encuestador le manifestamos, en muchas ocasiones antes de contestar a las preguntas, si no habrá represalias por las respuestas que demos. Y aunque nos garantice el anonimato y nos asegure que no habrá lugar para consecuencias negativas, tendemos a ocultar nuestra posición política.

Pero las encuestas son importantes y en épocas electorales los contendientes las utilizan como estrategia para escribir discursos, modificar la intensidad y profundidad de la campaña, dirigirse a grupos sociales específicos, precisar ideas, explicar posiciones y convencer a los electores diciéndoles lo que quieren escuchar. Por eso, cuando leo las estadísticas acerca de las preferencias electorales y no me explican la metodología utilizada, lo que hago es sonreír y preguntarme ¿será cierto?, ¿acaso pudo pagar un partido político maquillar lo aquí publicado? No lo sé, pero me quedo con dudas cuando leo una encuesta con resultados contradictorios respecto de otra. Entonces algo me queda claro, los mexicanos somos vivarachos y cuando llegue el día de la elección diremos la verdad.

Escribir un comentario