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México en Nuestras Manos

*El Diagnóstico se Ubica muy Cercano al Malestar

*Ensanche Entre Gobernantes, Partidos y Ciudadanos

*Los Contendientes Negados a Rebelar su Estrategia

*Si Nos Dijeran qué Tienen en Mente y Cómo lo Harán

Todos los años iniciamos el mes de enero con propósitos, anhelos y buen ánimo. Es parte de la naturaleza humana definir algún punto en el camino a fin de evaluar lo realizado, hacer un corte en el tiempo y fijarnos objetivos y metas en el futuro. De ahí que todas las civilizaciones crearon calendarios astronómicos, agrícolas, religiosos y los que la organización social requiriese. En este caso toca el turno de hablar del calendario referente a los tiempos electorales, definidos por la historia de México y precisados por el Instituto Nacional Electoral (INE). Son las elecciones a fin de que los mexicanos decidamos acerca de quién será nuestro próximo Presidente de la República, los senadores, diputados federales y locales, gobernadores y ayuntamientos. En otras palabras, nuestra activa participación, capacidad de análisis, de decisión y de sufragar libremente y con conciencia son vitales para la vida política del país.

 

El problema se torna complejo si lo que advertimos es que las opciones que tenemos, como aspirantes a la titularidad del Poder Ejecutivo Federal, hasta el momento, son tres: Anaya, Meade y López. Tal vez se agreguen dos más a la lista, Rodríguez y Zavala. Respecto a los otros poderes y órdenes de gobierno no tenemos idea. Entonces se aprecia, que vientos de desánimo aparecen en el horizonte, pues lo que escuchamos de las cinco personas arriba mencionadas son una serie de propuestas bien intencionadas, más o menos congruentes y en algunos casos ideas francamente descabelladas.

El punto está en que el diagnóstico del país se acerca, en muchos casos, al malestar, pues en lo económico la inflación anualizada reconocida oficialmente ya es de siete puntos y la cuesta del mes de enero ya nos habla de incrementos en la gasolina y otros productos básicos de primera necesidad. El incremento en los salarios mínimos fue de ocho pesos que hoy significan nada. En lo social la desconfianza entre vecinos y la inseguridad que padecemos nos aísla y así somos más fácilmente victimas del crimen. La solidaridad demostrada en los sismos de septiembre pasado ya es historia. En lo político se aprecia el ensanchamiento entre la llamada clase política compuesta por los gobernantes y los partidos políticos y la ciudadanía, además de que existe un justificado señalamiento de ineficacia y corrupción en materia de Administración Pública.

Lo que está en nuestras manos es la decisión del voto, pero nuestras opciones son, en el mejor de los casos, cinco personajes dispuestos a dirigir una nación cuyos problemas más o menos conocen e intuyen, pero, aunque me digan lo contrario, no conocen sus orígenes, sus consecuencias y los intereses nacionales e internacionales existentes. Nos dicen que piensan hacer para solucionar tal o cual desafío, pero no nos explican cómo lo harán, ellos argumentan que no lo precisan por estrategia y a fin de que los otros contendientes no les “roben sus ideas”. En otras palabras, los perdedores se llevarán a su casa su frustración, su mohína, su enojo y las tal vez buenas ideas que tenían para solucionar los retos nacionales. Si los contendientes a la Presidencia de la República tuviesen la gentileza de decirnos qué tienen en mente y cómo lo piensan ejecutar, tendríamos mejores y mayores posibilidades de elegir y sobre todo de colaborar. Entonces si, efectivamente, México estará en nuestras manos.

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