Banner




Ud. está aquí
Banner
Banner

Artículo Invitado

Correo electrónico Imprimir PDF
escuchar_hablar

Velar Armas

*El Futuro Caballero las Usaría en pro de Justicia y Honor

*Los Partidos: los Principios de Equidad y de la Legalidad

*O Bien de las Inmundicias, Rumores, Chismes y Mentiras

*La Metáfora se refiere a Estrategias, Tácticas, y Formas

Un concepto de la caballería de la edad media que heredamos es el de Velar Armas. Su significado se refería a una compleja ceremonia de la caballería en la cual quien iba a ser investido caballero debía rezar, guardar y no perder de vista durante toda la noche sus armas.

Sus significados varían y en esencia el fin implicaba que con esas armas el futuro caballero las utilizaría con el fin de proteger y defender nobles causas tales como la justicia, el honor, la verdad y la fidelidad a su dios. El espíritu de la velación era un compromiso de vida y, en su caso, dar la vida por sus causas. En otras palabras, velar las armas tenía un claro sentido de nobleza. El concepto evolucionó con diversas definiciones y matices, por lo que hoy en la política se refiere a preparar estrategias de campaña, tácticas de propaganda y convencimiento, así como incrementar el arsenal de recursos financieros, materiales y de gente de manera lícita y no tan lícita a fin de llegar al poder y, de ser posible, mantener el poder.

 

Los partidos políticos están velando armas ante una contienda que por ley debe basarse en los principios de equidad y apago a la legalidad, pero que en la práctica no será así. De ahí que el espíritu del concepto sea la declaración de una contienda bastante alejada de los nobles principios de la caballería y lo que veremos será un batidillo de estiércol con lodo y demás abonos plenos de inmundicias, rumores, chismes y mentiras. Los contendientes se preparan para eso. Paradójicamente también la sociedad nos aprestamos a ver esa basura pues, aunque no estemos inmersos en la confrontación de manera directa, si lo estaremos indirectamente, pues los candidatos se referirán a nosotros y nos llamarán a fin de vendernos la idea de que ellos ahora velarán por nosotros a fin de convertir el basurero en un paraíso celestial.

Entiendo que las campañas electorales tienen una serie de objetivos tales como convencer a los electores de que tal o cual candidato tiene el perfil y las virtudes suficientes y necesarias para solucionar los problemas nacionales. También me queda claro que las campañas nos ofrecen la posibilidad de confrontar y contrastar lo que nos ofrece cada uno de los aspirantes, aunque casi siempre nos dicen qué harán, pero no nos informan cómo la realizarán. La idea de las campañas es que la sociedad aprecie, cuestione y dude acerca de los ofrecimientos y los suspirantes nos aclaren dichas dudas y nos convenzan, con argumentos, de que ellos son los adecuados. Una campaña política es, además, una oportunidad para la sociedad para que analice desde otra perspectiva las estadísticas que los gobiernos manejan a su conveniencia. En fin, queda claro que hacer una campaña política requiere velar armas y saber utilizarlas con destreza y eficacia.

Las razones políticas de velar armas están alejadas de aquellos principios, medios y fines de la caballería medieval. Hoy implica preparar discursos engañosos, estudiar las leyes y disposiciones normativas electorales con el propósito de burlarlas, es conseguir recursos adicionales y encubrirlos para esquivar a los órganos fiscalizadores, es preparar mascaradas para aparentar y simular con gesticulaciones de comprensión, indignación, sobriedad y toda una gama de lenguajes corporales. Las armas son muy importantes pues la metáfora se refiere al diseño de las estrategias, al domino de las tácticas, al cuidado de las formas, al análisis de las fortalezas y debilidades de los otros competidores, a los rumores y chismes que se divulgarán y a las alianzas que se realizarán, pues en la democracia ya no se trata de aniquilar al contrincante, ya que no son los enemigos, ni hay que matarlos. Ahora el arma principal es un plan que anule y esterilice la estrategia del contrario.

Escribir un comentario