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El Ajedrez Naranja: el Ciudadano Será el Verdadero Ganador de la Elección

Decir que las elecciones en México no han comenzado, seria vivir en una realidad basada en la ficción y no en los tiempos políticos y sociales, en los que se vive actualmente en el país.

 

Por supuesto que la transición política de este país, ha comenzado y parece que el calendario electoral en cada proceso de elección federal, se acelera sustancialmente.

¿Pero a poco no, los tiempos de elección interna, no son tiempos de reacomodo y establecimiento de estrategias para cada partido político?

¿A poco no, el periodo de elecciones internas, no es más bien un proceso de afinación de mensajes y reacomodo de grupos partidistas, orientados para ver quien apoya, a tal o cual candidato y medir energías con otras fuerzas políticas, con el objetivo de saber, cuanto se necesita para hacerlo ganar?

¿A poco no, el tiempo de elecciones internas sirve más, para medir la popularidad de los candidatos a la presidencia de la república a través de encuestas de probada reputación, en vez de ser procesos, como hasta ahora suelen publicitarse: momentos de definición de candidatos en la vida interna de los partidos? Por favor, vivamos en la realidad y no en la ficción. Al país le hace falta.

¿Pero por qué hacer tanto énfasis en los tiempos de definición política? La respuesta es sencilla. Aquel que no sepa a donde va, no sabrá como dirigirse de la manera más acertada y por supuesto, tampoco a quienes lo acompañen.

Fijar una visión y una misión es fundamental a la hora de establecer una estrategia política. Fijar un rumbo y una meta a partir de establecer varias etapas de la elección se llama tener una mínima noción de planeación electoral.

Pero quien pueda fijar estos momentos, antes de una negociación en tiempos electorales, en favor de sus intereses, a eso se le llama, ser un estadista y un político de mundo.

Eso es lo que ha logrado establecer MC (Movimiento Ciudadano) inclusive antes de iniciar la guerra electoral. Antes de la contienda, existe ya un claro ganador de la coalición (Por México  al Frente) liderada, por el Partido Acción NACIONAL (PAN), Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el movimiento naranja, ya tan publicitado.

Los de este último, han establecido una estrategia infalible de ganadores políticos sobre los otros socios en la negociación partidista, de esta coalición electoral (virtualmente quizás, de gobierno). De llegar a ganar, este frente le daría posiciones legislativas de primer nivel, al partido naranja; pero además, se dice, secretarias  gobierno de orden estratégico para el país.

De ser el caso, sería un crecimiento sustancial y sin precedentes para este joven partido, que presume ser de izquierda.

Ahora bien, ¿y si el resultado no fuera positivo en la elección, es decir que ganaran la presidencia de la república? No importa, su crecimiento electoral estaría plenamente asegurado.

Al competir a través de una coalición como han registrado su propuesta política, los partidos mencionados se ha asegurado para MC, un crecimiento representativo a nivel nacional en sus niveles de votación, que jamás podría haber obtenido ni en sus mejores sueños. Inclusive, cuando la votación favorezca en proporcionalidad al partido preponderante, como sería el caso con el PAN  y luego con el PRD, MC garantizaría a nivel nacional, un crecimiento sostenido de sus cuotas electorales. Un buen negocio para un partido de los considerados pequeños en el universo electoral nacional.

Al parecer, el reacomodo de fuerzas en el universo partidista nacional, traerá como resultado principal, un nuevo presidente que según las tendencias hasta ahora difundidas, podría ser de MORENA o de la coalición “Por México al Frente”. En cualquiera de ambos escenarios, los partidos considerados pequeños (Movimiento ciudadano y/o Encuentro Social) que han sabido negociar sus respectivas participaciones en las coaliciones con las que participaran, serían los virtuales ganadores. La votación les daría una representatividad política suficiente para pensar en un futuro de crecimiento sostenido en próximos procesos electorales.

Para MC crecer en el escenario legislativo de muchos estados donde no tiene casi representación, le aseguraría mayores recursos económicos para un futuro no muy lejano. Pero tener la posibilidad de presidir la titularidad de diferentes secretarias de estado, sería un salto cuántico para un partido de sus características.

Los comicios electorales en tiempos de competencia política, aún tienen mucho por revelarnos. Por ahora, lo que sí ha quedado claro, es que las negociaciones políticas entre competidores por el poder, son en muchos casos, provechosas para los partidos pequeños o sin tanto arrastre popular en todo el país. El perfecto trampolín político.

Las elecciones en México parece que seguirán cambiando la forma de competir a cargos de elección popular, pero también la sofisticación del electorado nacional, definirá la conformación de un congreso pluripartidista cada vez más fraccionado.

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