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México: Incremento en la Compra de Armamento ¿Dónde Está la Guerra?

Hablar de la violencia en el mundo y en especial en el continente americano, es un tema que no pierde vigencia, aun cuando los días, los meses y los años transcurren.

 

La violencia ha sido un cáncer que se ha incrementado con asombrosa notoriedad en las últimas décadas en el territorio nacional. Sin embargo, para comprender dicho fenómeno, debemos entender que, en un mundo globalizado, como en el que se vive en la actualidad, la violencia y la inseguridad, generada, no es un hecho aislado, responde a una serie de factores conectados entre sí.  Por lo tanto, dicho fenómeno debe entenderse a partir de su relación con otros países y otras personas. Inclusive hasta otros contextos sociales y culturales.

En una tendencia contraria a la de América Latina, México ha elevado el monto de los recursos económicos destinados a la compra de armamento en el extranjero y aumentó el número de sus efectivos militares, de acuerdo a información vertida por el Banco Mundial.

El gasto militar de este país, que comprende toda la operación, salarios y armamento de las fuerzas armadas es superior a los recursos públicos que se destinan para ciencia, tecnología e innovación. Un dato que no es menor, de acuerdo a su contexto socio-económico vigente.

En 2016, México concretó compras de armamento en el extranjero por 388 millones de dólares, cerca de 7 mil 500 millones de pesos, de acuerdo con el organismo de finanzas internacionales arriba citado. Esa cifra, en términos reales -descontado el efecto de la inflación- superó en 246.4% a las realizadas en 2010, según datos del organismo contenidos en los Indicadores del desarrollo mundial.

Los datos dados a conocer por el Banco Mundial, se refieren exclusivamente a la importación de armas realizada por el gobierno mexicano destinadas a sus Fuerzas Armadas y no considera las compras ilegales efectuadas en el mercado negro por grupos criminales.

Esto significa un incremento triplicado en la importación de armamento en el lapso de referencia, por lo que México marca una tendencia contraria a la registrada en la región de América Latina y el Caribe, donde este tipo de comercio tiende a disminuir.

En un panorama global de la región podemos apreciar que, el conjunto de América Latina y el Caribe importaron armamento, en 2016, por un monto de 991 millones de dólares, de acuerdo a cifras oficiales. Esta cantidad resultó menor en 38.6%, también en términos reales, a la de 2010.

A principios de enero del presente año, el Departamento de Estado de Estados Unidos aprobó la venta de armas a México por valor de 98,4 millones de dólares. Incluye los sistemas de misiles antibuque RGM-84L Harpoon Block II y Rolling Airframe Missile (RAM) -diseñados para derribar otros misiles antibuque- y los torpedos Mark 54 antisubmarinos. El nuevo arsenal de alta tecnología está destinado a la nueva fragata Sigma 10514 del Ejército Mexicano. Lo anterior fue detalladamente descrito por él  analista de The National Interest, Michael Peck.

Pero la pregunta que se hace el mundo entero es sencilla: ¿Por qué México ha incrementado su inversión en armamento bélico de alto impacto? Al parecer la seguridad nacional en México está empezando a tomar una nueva dimensión de sus prioridades y objetivos tácticos a ser combatidos.

La venta de este tipo de armamento, debería favorecer la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos ya que, en última instancia, mejoraría la seguridad de un aliado estratégico, por lo menos, así lo ha declarado, la Agencia de Cooperación en materia de Seguridad y Defensa de Estados Unidos, encargada de inspeccionar la venta de armas a otros países.

Según la agencia, México es “un socio importante” a la hora de combatir el crimen organizado y a las organizaciones que trafican con droga. Por esta razón, se puede inferir, es de vital importancia ayudar en el incremento del inventario armamentístico mexicano.

La agencia ha comentado de igual forma:

"México pretende usar este tipo de material defensivo para modernizar a sus Fuerzas Armadas, para ampliar sus efectivos navales y para reforzar sus esfuerzos por combatir contra organizaciones criminales".

Pero si esto es cierto, ¿entonces podríamos dar por hecho, que la dimensión de la guerra en el combate al crimen organizado, en especial con los grandes cárteles de la droga en territorio nacional, se ha vuelto una batalla de armamento de última generación?

La falta de fluidez en la información en materia de seguridad nacional, pudiera afirmar dichos supuestos.

Es importante estar al tanto del incremento en la violencia en el territorio nacional, pero será de mayor trascendencia, el seguimiento que se tenga sobre las medidas y procedimientos que lleven a cabo las fuerzas armadas en el combate de todas las modalidades de delincuencia organizada que se tengan en este país; ya que la adquisición de todas estas armas de destrucción, pudiera ser más un problema que una solución.

El devenir de esta guerra contra el crimen organizado parece que verá el amanecer de una nueva etapa en su historia en territorio nacional.

Los tambores de una guerra aún más cruenta pudieran empezar a sonar en breve.

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