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Inflación: Burbuja que Amenaza la Estabilidad de los Mercados Nacionales

Uno de los indicadores para medir el desempeño de una economía en cualquier país del mundo, en el contexto de la globalización, es sin duda alguna la inflación en el alza de sus bienes y servicios.

 

La inflación, en este sentido (entendida como un indicador de medición), permite monitorear el desempeño de la economía  de una nación, ya que refleja la eficiencia de sus políticas económicas orientadas en dos aristas: las de contención y respuesta.

En el caso mexicano este indicador (inflación) históricamente ha sido una estadística que da miedo revisar, si tomamos en cuenta el empobrecimiento de las economías familiares, en relación al poder de compra de estos últimos, con relación a los productos que pueden adquirir para la satisfacción de sus necesidades básicas.

La inflación en México cerró en 2017, en su mayor nivel en 17 años, impulsada por el incremento en el precio de los bienes y servicios como: el jitomate, el transporte aéreo, la gasolina de bajo octanaje (magna) y el gas doméstico, durante el último mes del año, entre otros productos, informo el INEGI. Lo que no es un dato menor.

En este contexto, el índice de precios al consumidor presentó un crecimiento mensual de 0.59% durante diciembre pasado, con lo que la inflación anual llego a un 6.77%, lo que significó, la tasa más alta desde 2001, cuando reportó un alza anual de 6.95%, siendo la más alta, para un cierre de año desde el 2000 que fue de 8.66%.

De igual forma, las tarifas eléctricas y el transporte colectivo, tuvieron los aumentos de precios más relevantes en el décimo mes del mismo año antes referido.

Lo anterior, en voz de muchos analistas en el sector económico, puede explicarse como resultado del alza en los precios de los mercados internacionales, en productos como: los energéticos y algunos insumos de la canasta básica, como son el jitomate y el huevo, que momentáneamente hubieron de ser subvencionados tras los lamentables acontecimientos suscitados en septiembre del año pasado en el país.

Sin embargo, más allá de las estadísticas económicas ¿qué nos dicen los números?

Para empezar, que la estabilidad macro-económica nacional, sigue dependiendo en gran medida de los precios internacionales de bienes y servicios, fijados por las reglas del mercado externo al país. Esta situación, evidencia una inequitativa balanza comercial que, por décadas, ha sido presa de las fuerzas económicas de mercados comerciales foráneos debilitando el consumo interno de productos y servicios nacionales.

De seguir esta tendencia los niveles inflacionarios seguirán gravitando en márgenes volatilizados por factores ajenos a la coyuntura nacional y no como debiera ser: controlados desde el banco de México y las instituciones de administración económica nacionales.

Vivimos tiempos de alta dependencia y volatilidad en la mayor parte de los productos y servicios que se ofertan en la nación.

¿Habrá manera de revertir esta situación?

Al parecer la apuesta de los proyectos de nación que se ciernen sobre la administración económica nacional, nos dicen que sí, pero de manera parcial. Tendremos que esperar unos años para que la fuerza de las reformas económicas que se han llevado a cabo hasta ahora, en este sexenio, puedan rendir los frutos esperados. La apuesta en este sentido, es a mediano y largo plazos.

Ahora bien, el escenario en el corto plazo no otorga esperanzas positivas.

El índice de precios subyacente, que registran los productos y servicios con menor volatilidad, aumentó un 0,25%, llevando la tasa acumulada en los últimos 12 meses a 5%, según INEGI. Este indicador nos demuestra que la contención en los precios de muchos productos que normalmente no habían presentado un alza en sus precios de producción y comercialización, está por sufrir modificaciones sustanciales en sus márgenes unitarios.

Como muestra de esto, pudimos apreciar claramente a lo largo del año que concluyó, que la inflación se ubicó por arriba del objetivo del Banco de México, la cual estaba prospectada en una tasa anual del 3%, con un margen de variación de +/- 1%.

Los resultados ofrecidos por el INEGI al inicio de este año difieren en demasía de este análisis y ponen seriamente en entredicho, la estabilidad macroeconómica del país, si los precios de los energéticos y los combustibles siguen incrementándose.

Ahora bien, para analizar esta inercia negativa de volatilidad e inflación en el mercado nacional, es importante echar un vistazo al pasado ya que, desde 2016 la inflación mostró una tendencia al alza, en gran medida por el complejo entorno externo, asociado principalmente al proceso electoral en Estados Unidos, que generó un aumento de la volatilidad en los mercados financieros nacionales y una depreciación adicional de la moneda al conducir a un entorno de incertidumbre respecto a la relación bilateral de México con el país vecino gobernado por Donald Trump.

Si dichos factores continúan como hasta ahora, las perspectivas de apreciación de la moneda nacional respecto al dólar no son generosas ni positivas. Todo lo contrario, estaríamos ante un escenario de alta volatilidad y poco margen de control inflacionario sobre la mayor parte de los bienes y servicios estratégicos para el desarrollo del país.

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