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Cumplir con el1% del PIB: Más Dinero Para la Educación Superior en México

La educación superior es y ha sido el principal motor de cambio en las grandes economías, de países consolidados en la cadena de la innovación tecnológica en el mundo entero. La historia de la humanidad da fe de esta afirmación.

 

En el siglo XXI, la velocidad de transformación que experimenta la humanidad y sus formas de relacionarse: es vertiginosa e impredecible. No hay constantes a donde afianzarse para comprender y descifrar con detenimiento lo que ocurre con las personas y el medio que los rodea y los determina.

La educación se convierte en un eje transversal para el desarrollo de las naciones y de las personas. Es un elemento de cambio social y económico. Un componente de transformación socio-cultural.

En el encuentro realizado en las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México titulado: “Hacia la Consolidación y Desarrollo de Políticas Públicas en Ciencia, Tecnología e Innovación”, los directivos de 67 instituciones de educación superior, entre ellas la institución anfitriona, urgieron a las autoridades federales a destinar el uno por ciento del PIB nacional a la ciencia y tecnología para combatir los rezagos en México en este rubro.

El rector de la UNAM, el doctor Enrique Graue Wiechers dijo que, aunque ha habido avances en el periodo de 2012 al 2015 y el presupuesto orientado a la educación pasó del 0.43 al 0.56%, en el 2017 disminuyó al 0.51%. Representa un retroceso significativo.

De igual forma, el entonces director general del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Fernández Fassnacht habló de rediseñar el sistema de educación superior, aumentar su cobertura y calidad. Todo con la finalidad de redimensionar los alcances de la cobertura ofrecida hasta el día de hoy, a nivel superior en el país. Una acertada y pertinente sugerencia en tiempos, como los que vive actualmente la nación.

Se requieren nuevas ideas para oxigenar una coyuntura socio-política como la que México está viviendo. Debido a esto, es impostergable para el desarrollo sostenido del país. Que la palanca de crecimiento económico pase por el incremento progresivo y planificado de la cobertura a nivel superior en territorio nacional y el presupuesto para mantenerla.

En este sentido, coincido plenamente con los señalamientos ofrecidos por el director del IPN, quien mencionó que se debe mejorar la cobertura educativa a nivel superior, pero desde la perspectiva de la calidad y no de la cantidad.

Por lo tanto, es fundamental instrumentar mecanismos, para mejorar la calidad de la educación que actualmente se ofrece a este nivel en todo el territorio nacional, así como garantizar que cualquier joven en edad de estudiar, pueda hacerlo. De esta forma ganamos todos.

México dejaría de ser mano de obra barata solamente, para transmutar a otro plano más alto de la cadena de suministro e innovación tecnológica.

Talento hay. ¿Habrá voluntad política para hacer realidad este objetivo?

Para que esto pueda suceder, el financiamiento a las instituciones debe ser suficiente y otorgado de manera plurianual. Es decir, sin distingos de partido político o filiaciones políticas, para que puedan tener certeza y planear a largo plazo objetivos y metas a obtener con el suficiente tiempo que se requiere para dar resultados satisfactorios. Toda inversión educativa debe pasar por un proceso de alimentación, medición y evaluación de metas y objetivos, como ya se ha descrito anteriormente.

El proceso arriba referido, puede empezar a través de que el establecimiento de los recursos asignados a las universidades públicas del país no sea inferior a lo otorgado en el ejercicio anterior, ni se vean disminuidos en el año en curso. Con esta sencilla medida estaremos invirtiendo en el futuro del país, en sus jóvenes.

Planificar para consolidar un nuevo horizonte de posibilidades para los niños y jóvenes de México no es una tarea en la cual se deba desistir, si es que verdaderamente se desea ver una nación más prospera y equitativa.

Ahora bien, no es que el panorama actual de la investigación a nivel superior en el país sea totalmente negativo, pero puede mejorar y es importante señalarlo.

De acuerdo con el director adjunto de Planeación y Evaluación del Conacyt, Víctor Carreón, se requiere ir más allá de un sexenio y tener programas con una visión a largo plazo, de 20 o 25 años.

“Es necesario que México defina en qué nichos de ciencia y tecnología tiene más ventaja y, a partir de ello, alinear su política industrial, en ciencia, tecnología y educación”

Lo anterior consolida la tesis principal de este artículo: la educación a nivel superior debe redefinirse. Esta acción es urgente para el desarrollo del país y su juventud. Para su futuro económico y social.

México está en momentos de cambiar su paradigma económico y cultural hacia el futuro.

Estamos a punto de conocer el resultado de esta importante respuesta.

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