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Lascas Económicas

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Pese a las Acciones de Trump, Crece el Déficit Comercial de EU

*No Cesará, Aunque Trate de Eliminar el TLCAN

*A Finales del 2018 Reducción en Este Indicador

*Y los Mercados no van a Cambiar por Decreto

El fin de semana pasado, en Washington, se difundió el reporte de la balanza comercial México-Estados Unidos correspondiente al 2017, en donde, como sabemos, los resultados seguramente dejaron boquiabierto y más indignado a Donald Trump, el magnate metido a presidente, pues no obstante sus esfuerzos para abatir el déficit mercantil bilateral, que “tanto daño hace a la industria y los trabajadores” de su país, según su óptica, ha crecido en forma rotunda en casi 11%, en un solo ejercicio anual.

 

Dicho de otra manera, los mercados no se equivocan y no obstante los esfuerzos plasmados en acciones y amenazas en contra de sus vecinos del sur, el empresario, hoy inquilino de la Casa Blanca, no ha parado –ni parará- la relación de exportaciones e importaciones entre ambas naciones, por la simple y sencilla razón de que esto iría a contrapelo no sólo de la Historia sino, sobre todo, de la economía global.

Veamos las cifras frías, concretas: el comercio entre México y Estados Unidos aumentó 6.3% en el año anterior, generando un nuevo techo histórico de 557 mil 34 millones de dólares, favorable a la economía mexicana por 71 mil 57 millones de dólares.

Si estas cifras se comparan con las de 2016, nos damos cuenta que el déficit de la balanza bilateral fue en ese entonces arriba de los 64 mil millones de dólares. ¿Eso significa, según la lógica de Trump y sus colaboradores, que nosotros hacemos mejor las cosas y ellos están perdiendo?

Por supuesto que no, quiere decir que los empresarios del mundo, con especial acento en los estadounidenses y los propios mexicanos, están tomando adecuadas decisiones y gran parte de los productos y/o servicios que nos intercambiamos, fortalecen las economías de ambos lados, apuntalan inversiones, preservan y desarrollan empleos, además de dar certidumbre a los mercados.

Sigamos en el punto. Acorde con los datos del Departamento de Comercio del gobierno estadounidense, México registró exportaciones en el 2017 por 314 mil 45 millones de dólares, o sea, tuvo un incremento del 6.7%, en relación con el nivel de envíos de 294 mil 56 mdd de hace dos años.

Para no pocos analistas consultados en la materia, las cifras del intercambio comercial entre ambos paises, dan respiro a México ante la hermética política económica de “Primero Estados Unidos” del presidente Trump, que apunta a excluir más importaciones y renegociar, “a su favor”, los acuerdos de libre comercio, entre ellos, el de Norteamérica.

Desde que tomó posesión, e incluso desde antes, el actual responsable de la Oficina Oval le ha mal vendido la historia a sus paisanos de que era necesario recortar el señalado déficit, para lo cual exigió a las empresas (en especial las armadoras), sacar sus plantas de México para trasladar inversiones y empleos a la Unión Americana.

Como sabemos, algunas le hicieron caso y en 2017 cancelaron sus programas de ampliaciones de producción de vehículos y se los llevaron a Michigan, Missouri o Detroit, para evitar el dedo flamígero de Trump que les amagó con nuevos aranceles que les disminuía sus ganancias –no que fueran a perder- y auguraba tiempos difíciles en el siguiente cuatrienio.

Además, pero cómo no, en el último tercio del año pasado le aprobaron al magnate su reforma fiscal, bien cabildeada por su controvertido e impugnado secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, lo que a juicio de los grandes empresarios estadounidenses representa un éxito para que les bajen los impuestos, y les disparen las utilidades en estos tiempos de crisis y adversidad.

La pregunta que usted y nosotros hacemos, seguramente, es si con un acotado o extinto Tratado de Libre Comercio de América del Norte, veremos una suerte de éxodo de empresas con capital mayoritario de la Unión Americana, regresando a su origen o hacia mejores destinos, o si bien, alcanzaremos a ver en este ejercicio anual una suerte de retroceso a esta balanza comercial que nos ha venido ayudando en los últimos años.

La primera respuesta es que el TLCAN no se caerá de la noche a la mañana, ni por tanto las inversiones, las firmas de los dos lados de la raya fronteriza ni, por asociación, los respectivos negocios. Tampoco se verá una baja sustantiva en la segunda balanza comercial México-EU, ya en la época Trump, para finales de este 2018, aunque para darle gusto, sí habrá una notable disminución y, en una de esas, hasta un ligero registro superavitario a favor de nuestros vecinos del norte.

Y, si nos apuran, en vista de que se anticipan tormentas muy severas para la Casa Blanca, asistiremos a mejores estadios de orden mercantil, financiero y económico en general con estos muchachos, traducido en nuevas empresas que sustituirán sin sonrojo a la que ya se han ido o se irán en el corto plazo.

O para decirlo de otra manera más flamenca, tendremos en esto de la economía la misma gata, solo que mejor revolcada y con copeteo, para los exigentes del paladar.

La duda final es cómo explicarle a Trump que los mercados no van a cambiar por decreto, o porque se acabe el Tratado, o les bajen más los impuestos a comercio e industrias de Estados Unidos. Ni siquiera, fíjense, por una eventual guerra bilateral. No, señor. La relación mercantil histórica no terminará por una firma ni mucho menos por un tuit…. Júrelo.

Por lo pronto, estas Lascas Económicas andan desesperadas buscando otras piedras de Estados Unidos, romas o filosas, no hay problema, con las cuales asociarse para encontrar mercados en distintos giros y sacar jugosas utilidades que, al fin y al cabo, eso es el objetivo final. Y ya le esperan en este mismo espacio, pero la semana entrante.  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

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