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Lascas Económicas

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Falta Aterrizar Planteamientos Económicos a Meade

*Esto se Puede Traducir en las Urnas en Julio

*Dudas Muchas en Moneda, Inflación y Tasas

*Pero Además, en Empleo  y las Inversiones

Escuchábamos con atención hace unos días parte de las propuestas de José Antonio Meade. En lo tocante a la parte económica, para entrar a lo que nos corresponde, poco o muy poco es nuevo frente a lo que estamos viviendo actualmente y que, por cierto, ralo impacto popular tiene ante el descrédito que buena parte de la ciudadanía refleja en todo lo que se refiere al sector público. Incluyéndolo a él mismo, desde luego.

 

En una suerte de juego de espejos, el aspirante presidencial tricolor ha recurrido en buena parte de sus discursos, en cuanto toca esta tecla, a la reiteración de sus logros a lo largo de diferentes desempeños dentro de la administración pública federal: cuántos pobres menos, estabilidad en las finanzas oficiales, crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto y otras cositas.

Desde luego, no ha faltado eso de que su gobierno, si llega a Los Pinos, se caracterizará por la generación de empleos. Muchas plazas para un país con trabajo, y eso que el propio Enrique Peña Nieto se ufana de que alcanzaremos los ¡cuatro millones de plazas en esta administración! Sí señor.

(Por cierto, no sabemos si gazapo o no, pero el mismo Peña habría declarado hace unos días que sobre pasamos (kimosabi) los 3.5 millones empleos y cerrará “a tambor batiente” su sexenio con cuatro millones. No menos de una semana después, le corrigió la plana el nuevo titular de la Secretaría de Hacienda, José Antonio González Anaya, al revelar públicamente que la generación de plazas en estos últimos 5 años ha sido de solo 3.1 millones. Es decir, nos quedan a deber al menos 400 mil en las estadísticas respectivas. ¿O no?)

En fin, lo importante en este espacio es que muchas dudas surgen de los planteamientos del también abanderado del Verde: ¿cómo le planea hacer Meade para que las plazas se hagan como confetis, en un país donde se dice a voz en cuello que no hay cuatro millones, y ni siquiera tres, de trabajos?

En un contexto en el que los propios analistas han advertido que 2018 y años por delante serán más bien adversos con sectores bastante dañados por una crisis global que se ha ido vertebrando subrepticiamente e incrustado en todas las economías más importantes del globo, arrastrando sin duda a las del tercer mundo, en donde, claro, se encuentra México.

José Antonio Meade Kuribreña tampoco ha ido muy de fondo en eso de cuestiones tan importantes como el empleo, como el caso de la política de gasto público, el impulso a las inversiones, la estrategia fiscal y de ingresos en general, frente a una realidad de búsqueda de mayores recursos hacia eso que en el discurso proclama: combatir la pobreza y la desigualdad que agobia secularmente a nuestra nación.

¿Veremos, por ejemplo, una política contra cíclica –como en momentos relativamente recientes de nuestra historia- que permita apuntalar determinados sectores hoy mermados o acrecentar la productividad en otros?

Difícilmente se puede augurar o aventurar una respuesta desde ahora, pero nos queda claro que al ahora (pre)candidato a la Presidencia por Encuentro Social le urge que tanto él como sus asesores diseñen una campaña real para responder diferentes interrogantes en torno a estos temas. Y que lo hagan con manzanitas, porque insistimos en que el rechazo de la mayoría a participar en las urnas (nos consta) obedece en buena parte a que la solución teórica de nuestros problemas vuelve a realizarse en reuniones de gabinete, con lenguaje insuflado, sin una pizca de aterrizaje en la realidad.

Meade ha tratado –con poca profundidad, hay que decirlo- de plantear señalamientos y hasta propuestas de anticorrupción, seguridad, medio ambiente, contra la delincuencia organizada y el narcotráfico, entre otros. Sin embargo, el doctor en Economía por la Universidad de Yale, adolece de lo que muchos de su formación padecen también: un lenguaje directo para hablar de lo que pasará con los bolsillos de las mayorías.

No basta, como en otros momentos le han criticado, decir que las cosas “van bien” o que la inflación está bajo control, incluso, que él tiene las respuestas porque ha acumulado varios puestos gubernamentales en casi 30 años de desempeño, ni que señale a propios y extraños su presunta honradez a toda prueba. Aquí hablamos, incluso, no nada más de ganar un voto de los casi 90 millones de ciudadanos que tenemos posibilidad de acudir a las urnas el primer domingo de julio entrante.

Se trata de perfilar el futuro real de todos los mexicanos, en donde se combinan, en efecto, la rampante inseguridad y corrupción que hoy priva en el país, el descrédito a lo que diga o deje de decir la autoridad en turno. Y también que nos apunte desde ahora qué es lo que hace o hará sobre su especialidad: la economía de México. Cuando ello ocurra, con hechos, hablamos de inmediato y opinamos, ¿qué le parece?

Por lo pronto, estas Lascas Económicas que siempre se han mostrado orgullosas de ser Contreras, espera que el pre candidato del PRI nos revele lo que tiene en el fondo de su corazón económico, para que los mexicanos sepamos a qué atenernos. Lo demás es parte de una (pre) campaña en donde, por cierto, todo mundo evade el tema, como si fuera una ciencia negra, ajena a nuestra vida cotidiana. Y eso no es cierto. Nos vemos en este espacio, pero desde luego que la semana entrante.  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla .

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