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El Cetro de la Bestialidad es Para…Trump

*EU: Antes “Campeón” en Derechos Humanos

*Para 2013 ya era el Burro Hablando de Orejas

*2018: Cayó la Careta y se Muestra Como es

Sólo les falta la “pijama” rayada y los alambres de púas, porque las rejas ahí están, su dolor, sus lágrimas son patentes en sus caritas. Sí, las imágenes de niños de Auschwitz son similares a las actuales en “Las Perreras” y “Las Jaulas” texanas donde los pequeñitos separados de sus padres, migrantes ilegales, viven el “castigo”: por haber ingresado también sin papeles a los Estados Unidos.

 

Autoproclamado “campeón de los derechos humanos”, Estados Unidos deambuló en parte del siglo XX y del XXI con la aureola autoimpuesta, ahora hecha añicos ante la salvajada.

Por ejemplo, en 2003 (conforme a Amnistía Internacional), señalaba en las evaluaciones anuales del Departamento de Estado sobre las prácticas en materia de derechos humanos de otros países:

“En un mundo que camina hacia la democracia y el respeto por los derechos humanos, Estados Unidos es un líder, un socio y un colaborador. Hemos asumido esta responsabilidad en la profunda y perdurable creencia de que los derechos humanos son universales.”

Para 2006 se arrogaba:

“Debemos pedir cuentas a los países que abandonan sus compromisos internacionales en materia de derechos humanos.”

En 2008 aseveraba:

“Los esfuerzos de Estados Unidos para promover los derechos humanos y las libertades democráticas en todo el mundo son un reflejo de los valores fundamentales del pueblo estadounidense.”

Una gran arrogancia mostró en 2009:

“No sólo tratamos de estar a la altura de nuestros ideales en suelo estadounidense: perseguiremos un mayor respeto por los derechos humanos en nuestras relaciones con otras naciones y pueblos de todo el mundo.”

Y qué decir de 2010:

“Los derechos humanos son universales, pero su experiencia es local. Por eso estamos comprometidos a aplicar, a todos, el mismo criterio, incluidos nosotros mismos.”

Para 2013 ya era el burro hablando de orejas:

“Se están registrando avances significativos en algunos lugares, pero en demasiados otros los gobiernos no están a la altura de la visión de la Declaración Universal de Derechos Humanos.”

¿Y hoy en la época Trump? Estados Unidos es el campeón de la bestialidad. Abandonó el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, tras la censura expresada por el titular Antonio Guterres y por el Alto Comisionado de los mismos, Zeid Ra'ad al Hussein, quien instó a Estados Unidos a cesar inmediatamente la separación forzosa de niños migrantes.

Las protestas contra la cruel política de Donald Trump abundan en el mundo.

Por ejemplo, Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, dijo:

“Una vez más el presidente Trump demuestra su absoluto desprecio por los derechos y las libertades fundamentales que Estados Unidos afirma defender y respetar. Aunque el Consejo de Derechos Humanos de la ONU dista de ser perfecto y sus miembros son sometidos a escrutinio con frecuencia, es un importante baluarte de la rendición de cuentas y la justicia”.

“Estados Unidos debe revertir de forma urgente esta decisión que sitúa al país directamente en el lado equivocado de la historia. Está eligiendo voluntariamente menoscabar los derechos humanos de todas las personas en todas partes y su lucha por la justicia.”

Mientras tanto los niños en “las perreras” y las “jaulas” texanas siguen viviendo, en plena soledad, en el infierno impuesto por Estados Unidos.

Esto sucedía hasta el pasado miércoles cuando, después de la indignación mundial en la cual se incluían niños (ahora de la tercera edad) que vivieron el holocausto, el bipolar Trump firmó una orden ejecutiva para mantener unidas a las familias migrantes.

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