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A la Vuelta de la Esquina

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Nuestras Clases Sociales y las Vecinas de AL

*Están Estatificadas en Seis con Base en el Poder

*Y en Funciones, Costumbres y Nivel Económico

*Entre la Baja-Alta y la Media-Baja Conforman 55%

Si bien como señalaba Albert Einstein, “Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”, en el bicentenario del nacimiento de Carlos Marx (“Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás”) ¿cómo andamos en cuanto a clases en México?

 

Juzgue usted. Datos Oficiales del Programa Nacional de Protección a los Derechos del Consumidor (publicados en el Diario Oficial en 2014) señalan que, actualmente, la población mexicana se estratifica en diversas clases sociales determinadas con base en sus funciones, costumbres, situación económica y de poder. Son seis.

Baja-Baja: Se estima que representa el 35% de la población, y está constituida por trabajadores temporales e inmigrantes, comerciantes informales, desempleados, y gente que vive de la asistencia social.

Baja-Alta: Los cálculos hablan de aproximadamente 25% de la población nacional y está conformada principalmente por obreros y campesinos (agricultores). Es la fuerza física de la sociedad, ya que realiza arduos trabajos a cambio de un ingreso ligeramente superior al sueldo mínimo.

Media-Baja: Está conformada por oficinistas, técnicos, supervisores y artesanos calificados. Sus ingresos no son muy sustanciosos, pero son estables, se estima que sea el 20% de la población nacional.

Media-Alta: Incluye a la mayoría de hombres de negocios y profesionales que han triunfado y que por lo general constan de buenos y estables ingresos económicos. Se estima que sea aproximadamente 14% de la población nacional.

Alta-Baja: La integran familias que son ricas de pocas generaciones anteriores. Sus ingresos económicos son cuantiosos y muy estables. Se estima que sea aproximadamente el 5% de la población nacional.

Alta-Alta: La componen antiguas familias ricas que durante varias generaciones han sido prominentes y cuya fortuna es tan añeja que se ha olvidado cuándo y cómo la obtuvieron. Se estima que sea aproximadamente 1% de la población nacional.

Y señala: “En una sociedad compleja donde la riqueza determina el estatus, las posesiones se convierten en un indicador de valor y riqueza, cada clase social tiene miembros que buscan alcanzar un estatus superior en virtud de sus posesiones”.

¿Y qué pasa en estos tiempos con la lucha de clases? Debe investigarse y analizarse no aplicarse tal y como la visión de cada líder, dicen los analistas.

Explica James Petras, el sociólogo estadounidense de 81 años, (uno de los grandes estudiosos de la lucha de clases, el imperialismo y los conflictos en América Latina) en un artículo publicado en La Haine.org: que los cambios en las configuraciones económicas de América Latina, especialmente en la expansión de los sectores agro-mineros, financieros y comerciales y la caída del sector manufacturero han tenido un profundo impacto en la forma de la estructura de clase, la organización de los sindicatos y el conflicto de clase.

Precisa, además, que la afiliación a los sindicatos ha sufrido una caída estrepitosa. “En Brasil, los afiliados a los sindicatos decrecieron de un 32,1% a principios de la década del 90 (previo a la elección del neoliberal Cardoso en 1994) al 17% a mediados de los 90 en la presidencia de Lula (2005). En Argentina, entre 1986 y 2005, la cantidad de afiliados a los sindicatos bajó del 48,7% al 25,4%. En México, los afiliados disminuyeron del 14% al 10% entre 1985 y 2005. Chile es la excepción: comenzó con un índice bajo del 11.6% en 1986 y aumentó al 16% en 2005.

No es todo porque, además…, la caída de la cantidad de afiliados a los sindicatos ha estado acompañada por la disminución de la cantidad de obreros industriales, especialmente en las industrias de bienes de consumo que requieren mano de obra intensiva, afectadas negativamente por importaciones de textiles, zapatos, juguetes y otros productos de bajo costo desde Asia…”

Hace notar sobre la nueva lucha de clases que está conformada básicamente por la joven generación de trabajadores no sindicalizados, “muchos de los cuales son trabajadores del sector informal y trabajadores de servicios con salarios bajos, alto nivel de dependencia de los servicios públicos y sin protección social del estado”.

También considera:

“Las clases dominantes han cambiado de postura: pasaron de tener una posición de fuerza bruta -vía dictaduras militares y regímenes ultra-autoritarios al lanzar la contrarrevolución neoliberal a principios de la década del 70 y mediados del 80- hacia una postura de apoyo a la transición negociada a políticas electorales como un medio de consolidar el modelo e implementar rápidamente la agenda neoliberal en la década del 90”.

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